Nepal y la región Hindu Kush-Himalaya enfrentan una temporada con lluvias por debajo de lo normal, más calor, estrés hídrico y riesgo persistente de inundaciones repentinas.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La temporada del monzón en el sur de Asia, incluido Nepal, suele combinar lluvias frecuentes, calor extremo y una intensa actividad agrícola. Para la mayoría de los agricultores nepalíes, las lluvias monzónicas son esenciales para sembrar arroz, su principal fuente de alimento.
En Pokhara-31, en Talbesi, dentro de Kaski, provincia de Gandaki, el agricultor Puspa Subedi ya estaba preparado para la temporada de siembra. En su zona cultivan principalmente raithane, una variedad local de arroz más resistente a la sequía que algunas semillas híbridas, lo que reduce parte de la preocupación frente al monzón seco previsto.
Subedi, coordinador del Banco Comunitario de Semillas de Sundaridanda, en Kaski, donde se conservan 53 especies locales de semillas de arroz, advirtió que la sequía del monzón sigue siendo una de las principales inquietudes para los agricultores de Nepal. Aunque las variedades locales pueden ofrecer más resistencia, los productores que dependen de semillas híbridas podrían enfrentar impactos más severos.
Un monzón más seco en el Hindu Kush-Himalaya
La previsión meteorológica estacional regional indica que la región del Hindu Kush-Himalaya, conocida también como el Tercer Polo, se encamina hacia un monzón seco. Ese escenario afectaría las actividades agrícolas en Nepal y otros países de la región, entre ellos India, Bután y Pakistán.
El informe Perspectivas del monzón en el valle del Himalaya 2026 prevé precipitaciones inferiores a lo normal y temperaturas superiores a lo normal en varios países de la región. La combinación de menos lluvia, más calor y mayor estrés hídrico puede presionar tanto los cultivos como la disponibilidad de agua.
El riesgo no desaparece por tratarse de un monzón más débil. Manish Shrestha, hidrólogo del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (Icimod), advirtió que los episodios breves de lluvias intensas pueden seguir provocando peligros graves, aunque el balance general de precipitaciones sea inferior a lo habitual.
La situación se relaciona con patrones climáticos más amplios. El Niño puede modificar lluvias, sequías y extremos meteorológicos en varias regiones, una señal que también ha sido observada en el seguimiento reciente de alertas globales asociadas a El Niño.
Sequía agrícola y riesgo de inundaciones al mismo tiempo
El pronóstico regional advierte que la combinación de precipitaciones erráticas y temperaturas en aumento puede elevar tanto el riesgo de sequía como el de inundaciones durante la temporada. Los periodos secos prolongados pueden ser seguidos por aguaceros repentinos capaces de provocar crecidas súbitas y deslizamientos de tierra, sobre todo en zonas montañosas.
La sequía monzónica afecta directamente a los agricultores, mientras que las inundaciones ocasionadas por lluvias intensas también golpean a comunidades rurales expuestas. Esa doble amenaza complica la preparación local, porque sequía e inundación ya no pueden gestionarse como riesgos separados.
El aumento de las temperaturas y la menor disponibilidad de agua pueden generar estrés térmico en cultivos y ganado, reducir rendimientos y acortar temporadas de cultivo. El impacto es especialmente delicado en sistemas agrícolas de montaña que ya operan con márgenes estrechos.
La humedad del suelo también se vuelve un factor decisivo. Investigaciones recientes han mostrado que las condiciones de la superficie terrestre pueden influir en la intensidad de tormentas y lluvias extremas, como ocurre en estudios sobre humedad del suelo y megatormentas.
Menos nieve, menos agua disponible
En Nepal y en gran parte del Hindu Kush-Himalaya, los agricultores dependen de la lluvia, de ríos alimentados por nieve derretida y de fuentes de agua de secano. La persistencia de la nieve durante el invierno boreal pasado estuvo por debajo de la media a largo plazo en toda la región.
Con temperaturas en aumento, los caudales fluviales, los niveles de aguas subterráneas y la disponibilidad de agua de manantial podrían disminuir durante o después del monzón. Una menor persistencia de nieve debilita la reserva hídrica natural y vuelve más sensibles los sistemas fluviales y la recarga subterránea a la variabilidad de las lluvias.
Sarthak Shrestha, coautor del informe, explicó que una menor persistencia de la nieve significa que la región entra en la temporada del monzón con una reserva hídrica estacional reducida. Esa condición agrava la vulnerabilidad de comunidades agrícolas que dependen de calendarios de siembra vinculados al agua disponible.
En Helambu-7, en Sindhupalchowk, agricultores locales ya enfrentan dificultades para obtener agua de un sistema informal de riego comunitario alimentado por el río. Tilak Bahadur Pandit afirmó que él y sus vecinos se han retrasado en la siembra del arroz por la escasez de agua.
El Niño y una advertencia climática más amplia
La Organización Meteorológica Mundial señaló que se desarrollan condiciones de El Niño capaces de influir en los patrones globales de temperatura y precipitación. Este fenómeno suele estar asociado a monzones más secos en Nepal y a un mayor riesgo de extremos meteorológicos en los meses siguientes.
Las aguas inusualmente cálidas del Pacífico tropical impulsan el desarrollo de El Niño y pueden modificar lluvias, sequías y tormentas en distintas regiones. En el sur de Asia, esa señal añade incertidumbre a una temporada ya marcada por calor, presión hídrica y riesgos agrícolas.
António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, advirtió que El Niño debe tratarse como una señal climática urgente en un mundo que ya se calienta. También llamó a reforzar la acción climática, acelerar la transición hacia energías renovables, proteger a los más vulnerables y garantizar sistemas de alerta temprana para todos.
La relación entre calentamiento global, monzones y extremos regionales también aparece en investigaciones sobre monzones de Asia y cambio climático, donde las lluvias estacionales sostienen a más de mil millones de personas y condicionan agricultura, agua y seguridad alimentaria.
Un monzón seco no elimina el riesgo de desastres
Aunque se prevén precipitaciones por debajo de lo normal, los científicos advierten que el riesgo de desastres no será menor. Los periodos cortos de lluvias muy intensas pueden provocar inundaciones repentinas, deslizamientos y daños en comunidades vulnerables.
Manish Shrestha insistió en que incluso en un monzón más débil, las lluvias intensas de corta duración siguen siendo una preocupación importante. Por eso, comunidades y autoridades deben seguir de cerca las previsiones y los avisos meteorológicos a corto plazo.
El último informe sobre el estado del clima en Asia de la Organización Meteorológica Mundial también indica que el aumento de las temperaturas incrementa los riesgos de múltiples amenazas en Asia y el Pacífico. Esos peligros afectan los sistemas alimentarios, la salud pública y los medios de vida.
Arun Bhakta Shrestha, asesor sénior del Icimod, destacó que los sistemas de alerta temprana, las previsiones de corto plazo y la preparación impulsada localmente deben actuar de manera conjunta para responder a riesgos cada vez más complejos. La experiencia reciente en desastres también muestra los límites y la importancia de mejorar los sistemas de alerta temprana frente a amenazas naturales.
Para los agricultores de Nepal, el desafío inmediato es ajustar la siembra, cuidar el agua disponible y prepararse para una temporada en la que pueden coexistir sequía agrícola, calor extremo y lluvias peligrosas. En el Hindu Kush-Himalaya, el monzón de 2026 llega con menos margen hídrico y más necesidad de previsión local.
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