El aumento del caudal del río Bhotekoshi moviliza otra vez a las comunidades mientras el desastre fronterizo deja 804 muertos y más de 3.000 desaparecidos
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Las autoridades de Nepal emitieron este domingo 30 de agosto nuevas alertas por el riesgo de inundaciones en los distritos afectados por la catástrofe del Himalaya. Los avisos llegaron a los teléfonos móviles de la población después de detectarse un aumento del caudal del río Bhotekoshi y recibir información sobre una mayor circulación de agua procedente de la zona fronteriza con China.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres y la División de Pronóstico de Inundaciones solicitaron especial vigilancia en Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Estas regiones se encuentran entre las más castigadas por la corriente de agua, hielo, barro y rocas que descendió desde las montañas el miércoles 26 de agosto.
El balance comunicado por Nepal se elevó a 788 fallecidos y 2.502 desaparecidos. China informó de otros 16 muertos y 546 desaparecidos en el Tíbet, lo que sitúa el saldo conjunto en 804 víctimas fatales y más de 3.000 personas todavía sin localizar. Las cifras permanecen sujetas a revisión debido a la extensión del área afectada y las dificultades para acceder a varias comunidades.
Un depósito de agua mantiene el peligro en la frontera
Las advertencias se produjeron después de que las autoridades chinas comunicaran a Nepal un incremento del flujo aguas arriba. Aunque un lago formado en las montañas tras la inundación se había vaciado en gran medida, un cráter situado aproximadamente 5,6 kilómetros más arriba retenía unos 1,4 millones de metros cúbicos de agua y requería vigilancia continua.
La presencia de acumulaciones de agua sobre terrenos inestables había llevado previamente a Nepal y China a reforzar el seguimiento de dos lagos que amenazaban con provocar nuevas inundaciones en el Himalaya. Estas formaciones pueden quedar contenidas por barreras naturales compuestas de hielo, rocas y sedimentos, materiales susceptibles de erosionarse o romperse cuando aumenta la presión.
En Galchhi, dentro del distrito de Dhading, habitantes de las zonas próximas al río buscaron lugares elevados mientras observaban el caudal. Las autoridades también impidieron que algunas personas permanecieran sobre puentes colgantes ante la posibilidad de otra crecida.
Carreteras, puentes y redes eléctricas siguen destruidos
Los equipos de emergencia trabajaban para despejar una carretera importante entre Katmandú y algunas de las áreas más perjudicadas. La destrucción de grandes puentes de hormigón y pasos colgantes mantiene aisladas a varias comunidades, mientras postes eléctricos derribados y cables enredados entre el barro han dejado viviendas y negocios sin suministro.
En Dhading, algunos residentes regresaron a sus casas para recuperar pertenencias entre el lodo y los escombros. A lo largo del río todavía podían observarse viviendas, vehículos y tractores agrícolas parcialmente enterrados por los sedimentos. También se registraron derrumbes de terrazas de arroz situadas junto a las riberas.
La emergencia actual constituye una nueva etapa del desastre provocado por el colapso glaciar entre Nepal y el Tíbet. Las primeras evaluaciones mediante imágenes satelitales indicaron que una masa de hielo y roca se desprendió en una zona situada a unos 5.200 metros de altitud y descendió hacia los valles, incorporando agua y sedimentos a su recorrido.
El origen del desastre continúa bajo investigación
Los análisis disponibles señalan que una sección del lecho rocoso situada debajo de un glaciar cedió y arrastró parte de la masa de hielo. La liberación de energía fue registrada como un evento equivalente a un terremoto de magnitud 5,2, aunque los especialistas siguen estudiando la secuencia exacta y los factores que desencadenaron el colapso.
El desprendimiento alimentó una corriente que avanzó por los sistemas fluviales Lhende, Bhote Koshi y Trishuli. El proceso y las evidencias obtenidas mediante observación remota se describen en el análisis sobre la investigación del colapso glaciar y la crecida mortal.
Los científicos consideran prematuro atribuir este episodio concreto exclusivamente al calentamiento global. No obstante, advierten que el aumento de las temperaturas modifica los glaciares, el permafrost y la estabilidad de las laderas del Himalaya, una región que se calienta con mayor rapidez que muchas otras partes del planeta. Este contexto también ha puesto de relieve los nuevos riesgos climáticos asociados a la transformación de la alta montaña.
Las alertas constantes condicionan la recuperación
La posibilidad de otra inundación obliga a los habitantes a interrumpir las tareas de recuperación y trasladarse repetidamente hacia terrenos elevados. Las alarmas también complican las operaciones de búsqueda, pues los rescatistas deben trabajar entre cauces inestables, carreteras bloqueadas y zonas donde todavía pueden producirse desprendimientos.
Entre los desaparecidos hay cientos de ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región por motivos laborales, turísticos o religiosos. Medios estatales chinos indicaron que 261 extranjeros permanecían sin localizar en el Tíbet, incluidos más de cien nepalíes y ciudadanos de otros países.
Las autoridades mantienen el seguimiento del Bhotekoshi y de las acumulaciones de agua situadas en las montañas. La prioridad inmediata es evitar que residentes y equipos de emergencia permanezcan en corredores susceptibles de recibir otra corriente repentina, mientras continúan la búsqueda de desaparecidos, el restablecimiento de accesos y la asistencia a las comunidades aisladas.
Fuentes referenciales:
Infobae
Associated Press




