Un estudio identificó por primera vez el periodo reproductivo de dos especies de Porites y detectó diferencias que pueden condicionar la recuperación de los arrecifes frente a las olas de calor marinas
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Científicos de la Universidad Curtin, en Australia, han establecido por primera vez una referencia sobre el periodo reproductivo de algunos de los corales constructores de arrecifes más importantes de Ningaloo, en Australia Occidental. El estudio encontró que Porites lutea y Porites lobata desarrollan gametos maduros a comienzos del otoño austral, coincidiendo con el principal periodo anual de desove masivo del arrecife, mientras que una tercera especie, Porites australiensis, no mostró señales reproductivas en ninguno de los dos periodos examinados.
La investigación, publicada el 11 de septiembre de 2026 en la revista Marine Biology y divulgada por la Universidad Curtin el 24 de septiembre, proporciona información que hasta ahora faltaba sobre la reproducción de estos corales masivos. Conocer cuándo producen óvulos y esperma resulta fundamental para evaluar la recuperación de los arrecifes después de episodios de estrés climático y para organizar programas de restauración que dependen de la recolección de gametos y larvas.
El trabajo adquiere especial importancia porque Ningaloo ha estado expuesto a episodios recientes de calor extremo. Las olas de calor marinas pueden provocar mortalidad, blanqueamiento y alteraciones profundas en los ecosistemas oceánicos, y sus efectos no necesariamente terminan cuando las temperaturas regresan a valores normales: el estrés térmico también puede reducir durante años la capacidad reproductiva de los corales supervivientes.
Veinte colonias revelaron diferencias entre tres especies
El equipo estudió 20 colonias de corales masivos del complejo Porites lobata en dos lugares del Parque Marino del Patrimonio Mundial de Ningaloo: VLF Bay y Tantabiddi Reef, separados por aproximadamente 25 kilómetros. Las colonias correspondían a tres especies: 14 de Porites lutea, tres de Porites lobata y tres de Porites australiensis.
Los científicos recogieron fragmentos de las colonias entre el 26 y el 28 de agosto de 2023, durante el final del invierno austral, y realizaron un segundo muestreo entre el 4 y el 7 de marzo de 2024, poco antes del periodo en que habitualmente ocurre el desove coralino masivo de Ningaloo.
Una parte de las muestras fue sometida a análisis histológicos para identificar el desarrollo de gametos. Los investigadores también examinaron características microscópicas de los esqueletos coralinos para distinguir correctamente las especies, una tarea especialmente importante porque los integrantes del complejo Porites lobata pueden presentar similitudes externas que dificultan su identificación.
El conocimiento preciso de la reproducción añade una dimensión que no puede obtenerse únicamente observando si una colonia permanece viva después de una perturbación. Esta distinción resulta relevante en arrecifes sometidos a estrés térmico, donde ya existen herramientas capaces de anticipar con varios meses de ventaja determinadas condiciones favorables al blanqueamiento coralino.
Porites lutea y Porites lobata se preparan para desovar en otoño
Las muestras tomadas en marzo de 2024 revelaron gametos en diferentes etapas de desarrollo en colonias de Porites lutea y Porites lobata. La presencia de gametos maduros de etapa IV indica que las colonias estaban preparándose para liberar sus células reproductivas durante los días o semanas siguientes, coincidiendo con el principal evento de desove masivo de Ningaloo.
En cambio, las muestras obtenidas en agosto de 2023 no mostraron desarrollo gonadal en estas colonias. El patrón respalda la hipótesis de que ambas especies concentran una parte importante de su reproducción en el comienzo del otoño austral.
El arrecife de Ningaloo experimenta normalmente su gran evento reproductivo entre finales de marzo y comienzos de abril, aproximadamente entre siete y diez noches después de la luna llena. Durante este fenómeno, numerosas colonias liberan simultáneamente gametos al agua, aumentando las posibilidades de fecundación y posterior asentamiento de nuevas generaciones de coral.
La reproducción constituye una etapa decisiva de la resiliencia arrecifal. La supervivencia de las colonias adultas después de una ola de calor es importante, pero la recuperación a largo plazo depende también de que produzcan descendencia capaz de reclutar nuevas colonias. Esa capacidad cobra mayor importancia ante el deterioro global de estos ecosistemas: los arrecifes sostienen una elevada biodiversidad marina y prestan servicios fundamentales a las costas.
Una tercera especie podría seguir otro calendario
El resultado más intrigante correspondió a Porites australiensis. Ninguna de las tres colonias examinadas presentó evidencias de gametogénesis ni en agosto de 2023 ni en marzo de 2024. Los científicos no interpretan esta ausencia como prueba de que la especie no se reproduzca en Ningaloo, sino como una señal de que podría hacerlo en otro momento del año.
La posibilidad plantea una diferencia ecológica importante. Si P. australiensis libera sus gametos en un periodo distinto al de P. lutea y P. lobata, la separación temporal podría contribuir al aislamiento reproductivo entre especies estrechamente relacionadas.
Los autores advierten que hacen falta muestreos mensuales y una cobertura espacial más amplia para comprobar esta hipótesis. El estudio constituye una primera referencia y no pretende definir definitivamente todo el calendario reproductivo de las poblaciones de Porites de Ningaloo.
Las diferencias entre especies son particularmente importantes en conservación porque los arrecifes no responden como una unidad biológica homogénea. La investigación sobre otros sistemas ha mostrado que la vulnerabilidad y la resiliencia climática pueden variar considerablemente entre arrecifes y regiones, lo que obliga a adaptar las estrategias de protección a las condiciones locales.
Corales separados por 300 kilómetros podrían reproducirse en meses distintos
Otro hallazgo relevante apareció al comparar Ningaloo con poblaciones situadas más al norte de Australia Occidental. Las colonias estudiadas de P. lutea y P. lobata mostraron señales compatibles con un desove a comienzos del otoño, mientras que poblaciones relacionadas de la región de Dampier, aproximadamente 300 kilómetros al noreste, han sido registradas reproduciéndose durante finales de primavera y comienzos del verano austral.
Esta diferencia temporal podría tener consecuencias para la conectividad entre arrecifes. Aunque dos poblaciones estén relativamente próximas en términos oceánicos, liberar gametos en distintos meses reduce las oportunidades de intercambio reproductivo directo.
Zoe Richards, autora sénior del estudio y responsable del Coral Conservation and Research Group de Curtin, señaló que, si las poblaciones de Ningaloo están reproductivamente aisladas de las situadas unos 300 kilómetros al norte, los corales de esas áreas septentrionales podrían no ser capaces de reponer las pérdidas de Ningaloo después de olas de calor o ciclones.
El resultado refuerza la necesidad de comprender las conexiones reales entre poblaciones antes de asumir que un arrecife vecino puede funcionar automáticamente como fuente de larvas para otro. Incluso dentro de Australia, donde existen algunos de los sistemas coralinos más extensos del planeta, cada región puede presentar calendarios reproductivos y dinámicas ecológicas particulares. En la Gran Barrera de Coral, por ejemplo, el seguimiento científico continúa revelando características extraordinarias de colonias y comunidades coralinas.
El calendario reproductivo puede mejorar la restauración de arrecifes
Determinar cuándo ocurre el desove tiene una aplicación práctica inmediata. Algunos programas de restauración recolectan óvulos, esperma o larvas durante los eventos reproductivos para criarlos temporalmente y aumentar posteriormente el número de juveniles que llegan al arrecife.
La ventana de oportunidad puede ser muy corta. Si los equipos de conservación desconocen el periodo reproductivo de una especie y no están preparados cuando comienza el desove, pueden tener que esperar hasta el año siguiente para obtener nuevamente material reproductivo.
La información aportada por el nuevo estudio permite establecer una referencia para P. lutea y P. lobata en Ningaloo y facilita la planificación de futuras campañas de seguimiento y restauración. También permitirá comparar la actividad reproductiva después de nuevas olas de calor y determinar si el estrés térmico disminuye la producción de gametos.
La restauración coralina se está convirtiendo en una herramienta cada vez más estudiada para recuperar funciones ecológicas y protección costera. Investigaciones realizadas en otros lugares han calculado que restaurar arrecifes puede reducir riesgos de inundación y generar beneficios para comunidades costeras, aunque el éxito de estas intervenciones depende de que los corales restaurados sobrevivan, crezcan y mantengan poblaciones reproductivamente funcionales.
La reproducción ofrece una medida adicional de la salud del arrecife
El estudio también plantea que evaluar la salud de un arrecife únicamente a partir de la supervivencia visible puede ocultar daños importantes. Una colonia puede permanecer viva después de un episodio de calor y, sin embargo, producir menos óvulos o esperma durante varios años.
Thomas Holmes, responsable del programa WA Reef Regen del Western Australian Marine Science Institution y ajeno al estudio, destacó que la reproducción es uno de los indicadores fundamentales de la salud y resiliencia a largo plazo de un arrecife. La nueva referencia permitirá comparar la actividad de estos corales después de futuros episodios de estrés térmico.
La cuestión es especialmente relevante porque el calentamiento oceánico puede actuar junto con otras presiones. En diferentes regiones se ha documentado que el deterioro acumulado puede llegar a modificar incluso el balance físico de los arrecifes: algunos arrecifes del Caribe ya muestran una pérdida de capacidad para compensar mediante crecimiento los procesos de erosión.
Los investigadores de Ningaloo consideran que el siguiente paso debe incluir observaciones reproductivas durante todo el año, más colonias, nuevas localidades y verificaciones directas durante los eventos de desove. También será necesario determinar con mayor precisión las relaciones genéticas entre poblaciones que se reproducen en momentos diferentes.
El trabajo proporciona así una línea de base para medir algo que normalmente permanece oculto dentro de los corales. Saber cuándo desarrollan sus gametos y cuándo pueden producir la siguiente generación permite evaluar no solo si un arrecife ha sobrevivido a una perturbación, sino también si conserva la capacidad biológica necesaria para reconstruirse después de ella.
Fuentes referenciales:
Curtin University
Marine Biology




