Un estudio de la Universidad de Wageningen que analizó 8.671 cuencas fluviales revela que apenas el 0,6 % de los residuos plásticos incorporados al ambiente europeo alcanza las desembocaduras. El resto permanece principalmente en tierra o atrapado en los sistemas fluviales.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Los ríos de Europa acumulan cantidades de residuos plásticos muy superiores a las que finalmente transportan hasta el mar. Una investigación internacional dirigida por la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, ha demostrado que la mayor parte del plástico que entra al ambiente permanece en tierra o queda retenida dentro de los sistemas fluviales, mientras que una proporción sorprendentemente pequeña alcanza las desembocaduras.
El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista científica Environmental Science & Technology, examinó 8.671 cuencas fluviales europeas mediante un modelo que permite estimar tanto el transporte de residuos hacia el océano como su acumulación en diferentes partes del territorio.
Los resultados indican que, de los aproximadamente 3,55 millones de toneladas de plástico incorporadas al ambiente europeo durante 2015, año utilizado como referencia para las estimaciones, más del 93 % permaneció en tierra sin llegar a los ríos. Otro 6 % quedó retenido en los propios sistemas fluviales, sus orillas o sedimentos.
Solamente el 0,6 % del total, equivalente a unas 20.000 toneladas, alcanzó las desembocaduras.
La investigación modifica la percepción habitual de los ríos como simples vías de transporte de residuos hacia los océanos y destaca que también funcionan como importantes zonas de acumulación de contaminación plástica.
Los ríos no transportan automáticamente los residuos hasta el océano
Durante años, numerosos estudios sobre contaminación plástica han prestado especial atención a la cantidad de materiales que los cursos de agua descargan en mares y océanos.
Este enfoque ha permitido identificar las desembocaduras como puntos importantes de transferencia de residuos, pero no siempre ha considerado de manera suficiente lo que sucede con los plásticos antes de alcanzar esos lugares.
Los materiales abandonados en el ambiente pueden permanecer sobre el suelo, quedar atrapados entre la vegetación, depositarse en las orillas o acumularse detrás de presas y otras estructuras.
Una parte también se incorpora a los sedimentos fluviales, donde puede permanecer durante períodos prolongados.
La investigadora Miranda Stibora, autora principal del trabajo, señala que los ríos deben entenderse no solamente como corredores que transportan residuos, sino también como espacios donde estos materiales se acumulan.
Esta interpretación amplía el conocimiento sobre el papel de los ríos en el transporte de residuos plásticos hacia el mar, un proceso condicionado por las características de cada cuenca y por la forma en que los materiales llegan a los cursos de agua.
Un modelo para localizar el plástico que permanece en el territorio
Para investigar el destino de los residuos, los científicos desarrollaron un modelo que estima las cantidades de plástico que permanecen en tierra, las que ingresan a los ríos, las que quedan retenidas dentro de los sistemas fluviales y las que finalmente alcanzan sus desembocaduras.
La herramienta distingue dos categorías principales de materiales.
La primera corresponde a los microplásticos, partículas de entre 1 micrómetro y menos de 5 milímetros. La segunda comprende los macroplásticos, definidos en el estudio como fragmentos de 5 milímetros o más.
Esta diferenciación resulta importante porque el tamaño de los residuos influye en su comportamiento ambiental.
Los fragmentos grandes pueden quedar atrapados entre ramas, vegetación o estructuras presentes en los cauces. Las partículas pequeñas, por su parte, pueden desplazarse con el agua, mezclarse con los sedimentos o quedar retenidas en distintos compartimentos del sistema fluvial.
El modelo permite examinar estos procesos a escala continental y comparar las características de miles de cuencas con diferentes niveles de contaminación.
Los investigadores utilizaron 2015 como año de referencia, por lo que sus resultados representan una estimación correspondiente a ese período y no una medición directa de la contaminación existente en todos los ríos europeos en 2026.
Más del 99 % del plástico no alcanza las desembocaduras
La distribución estimada de los residuos muestra que el principal destino del plástico incorporado al ambiente europeo no es el océano.
De los 3,55 millones de toneladas consideradas, más del 93 % permaneció en ambientes terrestres sin ingresar a los cursos fluviales.
Alrededor del 6 % quedó retenido en los sistemas de los ríos, incluyendo sus márgenes y sedimentos.
La fracción que alcanzó las desembocaduras representó únicamente el 0,6 % del total.
Estos porcentajes no significan que los ríos estén libres de contaminación ni que el transporte de residuos hacia el mar sea irrelevante.
Por el contrario, indican que existe una cantidad considerable de plástico acumulado dentro de los territorios y de las redes fluviales, cuya presencia puede quedar subestimada cuando solamente se mide el material descargado al océano.
La persistencia de estos residuos también resulta relevante para comprender la acumulación de microplásticos en los sedimentos como registro de la actividad humana, dado que los materiales depositados pueden conservarse y formar parte de sucesivas capas sedimentarias.
El Rin encabeza la retención de microplásticos en Europa
La investigación también elaboró una clasificación de los ríos europeos según la cantidad total de plástico retenido dentro de sus sistemas.
El río Rin, que atraviesa una de las regiones más industrializadas y densamente pobladas de Europa, ocupa el tercer lugar en retención total de residuos plásticos.
Por delante se encuentran el Kurbagalı Dere, en Turquía, y el Vístula, en Polonia.
Sin embargo, cuando se considera exclusivamente la retención de microplásticos, el Rin ocupa el primer lugar entre todos los sistemas fluviales analizados.
Esta diferencia muestra que la clasificación de los ríos contaminados depende del tipo de residuo considerado y de si se estudia la acumulación dentro del sistema o el transporte hacia la desembocadura.
Los resultados también indican que una elevada retención no equivale necesariamente a una mayor descarga de plástico al mar.
Un río puede acumular grandes cantidades de residuos dentro de su cuenca y transportar solamente una parte de ellos hasta su desembocadura.
Un pequeño grupo de ríos concentra gran parte de la contaminación
El estudio encontró una distribución muy desigual de la contaminación plástica entre los 8.671 sistemas fluviales examinados.
Según las estimaciones, solamente 141 sistemas concentraron el 80 % de la contaminación total por microplásticos considerada en el análisis.
En el caso de los macroplásticos, 239 sistemas fluviales representaron el mismo porcentaje.
Esta concentración geográfica resulta importante para diseñar medidas de prevención y limpieza.
En lugar de distribuir los recursos de manera uniforme entre todas las cuencas, los resultados permiten identificar territorios donde las intervenciones podrían abordar una proporción considerable de los residuos.
No obstante, los investigadores también destacan la importancia de los ríos pequeños, especialmente aquellos situados cerca de las costas.
En determinadas cuencas costeras, las fuentes de contaminación se encuentran próximas a las desembocaduras. Esa cercanía puede facilitar que una parte de los residuos llegue al mar sin recorrer grandes distancias.
Por ello, los modelos que se concentran exclusivamente en los grandes ríos pueden pasar por alto fuentes locales relevantes de contaminación marina.
Las lluvias y las crecidas pueden modificar el transporte de residuos
La cantidad de plástico retenida en un río no permanece necesariamente constante.
Las condiciones hidrológicas pueden influir en el desplazamiento de materiales acumulados en orillas, sedimentos y zonas de vegetación.
Durante episodios de crecida, el aumento del caudal puede movilizar residuos que anteriormente permanecían depositados.
Este comportamiento coincide con los mecanismos examinados en una investigación sobre el aumento del transporte de microplásticos durante lluvias extremas, que identificó la importancia de los episodios de precipitación intensa en el desplazamiento de estas partículas hacia los océanos.
Sin embargo, los autores del nuevo estudio europeo reconocen que su modelo todavía no incorpora los efectos de las inundaciones ni de los movimientos de las mareas sobre la redistribución de los residuos.
Tampoco calcula la acumulación progresiva de plástico a lo largo de varios años.
Estas limitaciones son importantes porque los residuos retenidos en una cuenca durante un período pueden volver a movilizarse posteriormente.
En consecuencia, el porcentaje estimado que alcanzó las desembocaduras durante el año de referencia no debe interpretarse como la proporción definitiva de plástico que llegará alguna vez al océano.
La gestión de residuos en tierra resulta fundamental
Una de las implicaciones más importantes de la investigación es que las estrategias contra la contaminación plástica no deberían concentrarse únicamente en recoger materiales flotantes cerca de las desembocaduras.
El hecho de que más del 93 % de los residuos permanezca inicialmente en tierra indica que la prevención y la gestión de los desechos terrestres constituyen elementos esenciales para reducir la contaminación de los ecosistemas acuáticos.
Evitar que los plásticos sean abandonados en el ambiente puede impedir que posteriormente lleguen a los ríos, donde su recuperación suele resultar más complicada.
Los sistemas de recogida, el tratamiento adecuado de residuos y la reducción de los vertidos incontrolados pueden actuar antes de que los materiales se dispersen por el territorio.
La importancia de estos servicios también se ha observado en una investigación sobre la contaminación por microplásticos en el río Mekong, en Camboya, donde la disponibilidad de recolección de basura se relacionó con las concentraciones de partículas detectadas en el sistema fluvial.
Ambas investigaciones, desarrolladas en contextos geográficos diferentes, muestran que la contaminación de los ríos depende no solamente del transporte natural de materiales, sino también de la forma en que las sociedades gestionan sus residuos.
Los residuos retenidos siguen representando un problema ambiental
Que el plástico no llegue inmediatamente al mar no significa que haya desaparecido del ambiente.
Los residuos que permanecen en riberas, sedimentos y cauces continúan formando parte de los ecosistemas terrestres y acuáticos.
Con el tiempo, algunos materiales de mayor tamaño pueden fragmentarse y generar partículas más pequeñas.
La acumulación también puede dificultar la limpieza de determinados sectores fluviales, especialmente cuando los residuos se mezclan con sedimentos o quedan atrapados en zonas de difícil acceso.
Los investigadores consideran que conocer la localización aproximada de estos depósitos es un paso importante para diseñar intervenciones más eficaces.
La identificación de zonas de retención permite diferenciar entre las medidas necesarias para evitar nuevos vertidos y aquellas destinadas a retirar materiales ya presentes en los sistemas fluviales.
Además, los resultados ayudan a explicar por qué las estimaciones basadas exclusivamente en la cantidad de plástico que llega a las desembocaduras pueden ofrecer una imagen incompleta de la contaminación continental.
Los datos y el modelo están disponibles para futuras investigaciones
El trabajo, titulado River Plastic Retention and Export across Europe, fue desarrollado por Miranda Stibora y colaboradores de la Universidad de Wageningen y otras instituciones internacionales.
Su principal contribución consiste en proporcionar una visión conjunta del destino de los residuos plásticos en miles de cuencas europeas, incorporando tanto la retención terrestre y fluvial como el transporte hacia el mar.
Los autores han puesto a disposición pública los datos y el modelo utilizados en la investigación, lo que permitirá realizar nuevas evaluaciones con información más reciente.
Entre los aspectos pendientes destacan la acumulación de residuos durante varios años, los efectos de las inundaciones, la influencia de las mareas y los cambios que puedan producirse en las fuentes de contaminación.
La investigación ofrece así una base para revisar las estrategias de seguimiento y gestión de residuos plásticos en Europa, con especial atención a los lugares donde los materiales permanecen retenidos antes de alcanzar los ecosistemas marinos.
Fuentes referenciales:
Environmental Science & Technology — River Plastic Retention and Export across Europe
Universidad de Wageningen — European rivers retain far more plastic than they carry to the sea




