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🌎 Panorama Planetario

28 de octubre de 2026 | Estado del sistema Tierra

Resumen ejecutivo

El sistema Tierra continúa sometido a presiones simultáneas derivadas del calentamiento global, la acumulación de gases de efecto invernadero, la transformación de los océanos y los cambios en los ciclos hidrológicos. Estas presiones no evolucionan de manera uniforme: cada componente responde a escalas temporales distintas y presenta variaciones naturales importantes.

La evaluación planetaria de esta fecha debe distinguir entre las tendencias climáticas de largo plazo, respaldadas por observaciones acumuladas, y los fenómenos meteorológicos de corta duración, que requieren vigilancia mediante servicios oficiales. La información siguiente constituye una síntesis científica contextual y no sustituye los boletines operativos en tiempo real.

🌡️

Temperatura global

Calentamiento sostenido

La temperatura media de la superficie terrestre mantiene una tendencia ascendente respecto del período preindustrial. Esta señal se aprecia con mayor claridad en series de varias décadas que en comparaciones entre días o meses individuales.

La distribución del calentamiento es desigual: las superficies continentales generalmente se calientan más rápido que los océanos, mientras que el Ártico presenta una amplificación especialmente intensa.

Para determinar la anomalía exacta de octubre de 2026 es necesario consultar los análisis mensuales consolidados de Copernicus, NOAA o NASA.

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Océanos

Acumulación de calor

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de energía asociado al desequilibrio climático. El calentamiento del agua afecta la estratificación, la distribución de oxígeno, los ecosistemas marinos y el nivel del mar.

Las temperaturas superficiales pueden fluctuar considerablemente según la región y la estación, por lo que una evaluación global debe complementarse con datos regionales y mediciones del contenido de calor oceánico.

Las olas de calor marinas requieren seguimiento específico por sus consecuencias sobre arrecifes, pesquerías y hábitats costeros.

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CO₂ atmosférico

Concentración elevada

El dióxido de carbono continúa siendo uno de los principales impulsores del calentamiento antropogénico. Su permanencia prolongada en el sistema climático convierte las emisiones acumuladas en una variable fundamental.

Las concentraciones atmosféricas presentan oscilaciones estacionales asociadas, entre otros factores, al intercambio de carbono con la vegetación del hemisferio norte.

Una lectura diaria aislada no representa por sí sola el promedio planetario. Para cifras exactas deben utilizarse estaciones de referencia y redes internacionales de observación.

🧊

Hielo polar

Vigilancia criosférica

La criosfera responde al calentamiento mediante cambios en la extensión, espesor y masa del hielo. El hielo marino ártico entra normalmente en su fase de crecimiento durante el otoño boreal, mientras que la Antártida atraviesa su ciclo primaveral.

La extensión del hielo marino no equivale a su volumen ni a la masa de los glaciares terrestres. Cada indicador permite observar procesos diferentes.

La evolución diaria debe contrastarse con registros satelitales y climatologías históricas.

🔥

Incendios y actividad del fuego

Riesgo variable

La actividad de los incendios depende de la combinación de combustible vegetal, humedad, temperatura, viento y fuentes de ignición. El cambio climático puede intensificar las condiciones favorables al fuego en determinadas regiones.

Los focos térmicos detectados por satélite son señales de actividad potencial, pero no todos corresponden a incendios forestales ni permiten calcular directamente la superficie quemada.

La evaluación del riesgo exige combinar detección remota, condiciones meteorológicas y reportes de los organismos responsables.

🏜️

Sequías

Estrés hídrico diferenciado

Las sequías meteorológicas, agrícolas e hidrológicas representan dimensiones distintas de la escasez de agua. Una disminución de las precipitaciones puede afectar primero a los suelos y posteriormente a los embalses y caudales.

El aumento de la demanda evaporativa bajo temperaturas elevadas puede agravar el déficit hídrico incluso cuando las lluvias no presentan anomalías extremas.

Los índices de precipitación, humedad del suelo y almacenamiento de agua permiten identificar la intensidad y persistencia de estos procesos.

🌀

Tormentas y fenómenos extremos

Seguimiento meteorológico

Las tormentas intensas, precipitaciones extremas, vientos destructivos y episodios de calor o frío requieren sistemas de alerta específicos. Sus efectos dependen tanto de la intensidad física como de la exposición de la población y la vulnerabilidad de las infraestructuras.

A finales de octubre continúa el período climatológico de ciclones tropicales en el Atlántico norte, aunque esto no implica necesariamente la existencia de un ciclón activo en esta fecha.

Las alertas vigentes deben consultarse directamente en los centros meteorológicos competentes.

💧

Ciclo global del agua

Redistribución hidrológica

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que modifica las condiciones para las precipitaciones intensas. Sin embargo, la distribución regional de las lluvias depende también de la circulación atmosférica y de la variabilidad oceánica.

La disponibilidad de agua dulce está determinada por la interacción entre precipitaciones, evaporación, almacenamiento subterráneo, nieve, hielo y demanda humana.

La vigilancia integrada resulta esencial para diferenciar anomalías temporales de transformaciones persistentes.

🔎 Señal planetaria destacada

El desequilibrio energético de la Tierra. La diferencia entre la energía que recibe el planeta y la que devuelve al espacio es una variable central para comprender el calentamiento. Su evaluación combina observaciones satelitales, mediciones oceánicas y análisis climáticos. La acumulación de calor en el océano constituye una de sus manifestaciones más importantes.

Este indicador permite interpretar el cambio climático como una transformación del balance energético del planeta, más allá de las fluctuaciones de la temperatura superficial.

📅 Perspectiva | 28 de octubre al 11 de noviembre de 2026

Durante los próximos 7 a 14 días, la vigilancia planetaria debe prestar atención a la evolución de las anomalías térmicas, los cambios en la humedad del suelo, las precipitaciones intensas y la actividad tropical donde corresponda. También conviene seguir la evolución estacional del hielo marino y los focos de incendios detectados por satélite.

Esta perspectiva identifica variables prioritarias de observación; no constituye un pronóstico meteorológico verificado para ese intervalo.

Referencias científicas: Organización Meteorológica Mundial, Copernicus Climate Change Service, NOAA, NASA Earth Observatory y National Snow and Ice Data Center.

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Rodenticidas químicos: un peligro silencioso para la biodiversidad

FJAH/Shutterstock

Los que trabajamos en laboratorios de toxicología forense medioambiental nos enfocamos en evaluar cómo afectan a los animales silvestres las sustancias químicas que impregnan el medio natural.


Octavio Pérez Luzardo, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria and Beatriz Martin Cruz, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria


En la naturaleza encontramos plaguicidas, fertilizantes, medicamentos veterinarios y humanos, metales pesados y muchas otras sustancias químicas de uso actual o heredadas del pasado. Dentro de este contexto, los rodenticidas químicos –pesticidas que se usan para matar a los roedores–, especialmente los de segunda generación, emergen como una de las principales amenazas para la fauna silvestre.

Pastillas de raticidas con cacahuetes incrustados. Hardyplants/Wikimedia Commons

Varios tipos de químicos en un solo animal

Los rodenticidas se han detectado en una amplia variedad de especies silvestres, planteando un riesgo potencialmente mortal para estos animales. Este hecho no resulta sorprendente si tenemos en cuenta que a nivel mundial se usan miles de toneladas de estos productos cada año en entornos urbanos, rurales, domésticos y agrícolas.

La detección alarmante de estos químicos en la fauna silvestre, así como su peligrosa infiltración en la cadena trófica, han sido el foco de varias de nuestras investigaciones más recientes.

Hemos comprobado que especies como búhos, cernícalos y serpientes muestran una exposición casi universal a estos compuestos. Además, es preocupante que con frecuencia se encuentren entre dos y cinco tipos diferentes de raticidas en el mismo animal, lo que implica una exposición a la sinergia de sus efectos tóxicos.

Es llamativo observar un aumento creciente en las concentraciones, en el número de residuos por animal y en la frecuencia de detección de rodenticidas, a pesar de que se produjo un cambio legislativo en la Unión Europea (UE) en 2018 destinado a reducir la concentración de estos químicos en los cebos.

Nuestros hallazgos muestran que la situación, lejos de mejorar, ha empeorado, lo que indica que este cambio legislativo no ha surtido el efecto deseado. El aumento en la concentración de rodenticidas puede deberse a un uso excesivo o complementario de estos productos, ya que los consumidores pueden creer que, con la disminución de la concentración, son menos efectivos.

Ardilla comiendo pastillas del rodenticida de segunda generación bromadiolona. Andrew Kvalheim/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La toxicidad del brodifacoum

El brodifacoum sobresale entre todos los rodenticidas analizados por su alta toxicidad y su prevalencia en el medio natural. Aunque en la UE está autorizado solo para uso en interiores, este tóxico se encuentra con facilidad en la fauna silvestre, incluso en especies cuya exposición sería inusual debido a su dieta, comportamiento o hábitat, como los petreles, la perdiz roja, las avutardas, las lisnejas y las pardelas cenicientas.

Estos hallazgos sugieren la posibilidad de un uso ilegal de este raticida en exteriores. Además, estudios recientes indican que las poblaciones de roedores, incluyendo ratas y ratones, están desarrollando resistencia a estos compuestos, lo que lleva a la selección de generaciones de “superratas” o “superratones” que no son afectadas por el veneno.

La resistencia se observa de forma especial en ecosistemas insulares, probablemente debido a un mayor grado de consanguinidad en estas especies. En estos entornos, los roedores pueden acumular grandes cantidades de veneno en sus cuerpos sin mostrar efectos adversos, convirtiéndose así en trampas ecológicas para sus depredadores.

La creciente presencia de rodenticidas en la fauna silvestre es una amenaza indiscutible para especies como los cernícalos, los busardos ratoneros y las rapaces nocturnas. En hasta un 35 % de los cadáveres de estas aves analizados en nuestro laboratorio, la exposición a estos raticidas se identifica como la causa de la muerte, resaltando la urgencia de abordar esta amenaza para la biodiversidad.

Los cernícalos son una de las aves más afectadas por los raticidas. José Carrillo Hidalgo, CC BY-SA

¿Raticidas o depredadores naturales?

Los datos ponen de manifiesto la importancia de promover la investigación en alternativas no químicas para el control de roedores. El empleo de depredadores naturales, como aves rapaces y gatos, se presenta como una opción viable y efectiva, además de ser más sostenible a largo plazo.

Mientras que los rodenticidas pueden generar resistencia en los roedores y aumentar el riesgo de envenenamiento accidental de la fauna silvestre, los depredadores naturales y los agentes de control biológico se adaptan junto con sus presas, evitando así este problema de resistencia.

En este sentido, las aves rapaces desempeñan un papel crucial en el control de poblaciones de roedores. Experiencias recientes, como las llevadas a cabo por el Grupo de Rehabilitación de Fauna Silvestre y su Hábitat (GREFA), han demostrado que es posible evitar el uso de rodenticidas mediante la instalación de cajas-nido para aumentar la población de mochuelos, lechuzas y cernícalos primilla, logrando un control efectivo de las plagas de roedores en áreas rurales.

Por otro lado, el uso de gatos ha demostrado ser una estrategia efectiva para el control de roedores a lo largo de milenios y continúa siendo común en áreas rurales. Sin embargo, para que este método de control biológico sea verdaderamente sostenible, es fundamental gestionar de manera responsable la población de gatos.

Esto implica la esterilización para evitar un aumento descontrolado de su número, así como su adecuada identificación y registro, conforme a lo establecido en la reciente Ley de Bienestar Animal. De esta manera, los gatos pueden ser reconocidos como colaboradores en la gestión agrícola o ganadera, en lugar de representar una amenaza para la biodiversidad local.

Octavio Pérez Luzardo, Catedrático de Toxicología, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria and Beatriz Martin Cruz, Personal Investigador en Formación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.