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Domingo, 26 de julio de 2026

Panorama Planetario

Un panel de control sobre temperatura, océanos, atmósfera, hielo, sequías, incendios y fenómenos extremos que definen el estado actual del sistema Tierra.

Resumen ejecutivo

El sistema climático mundial mantiene señales de calentamiento persistente. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado globalmente, mientras Europa occidental experimentó su junio más cálido. La temperatura media del planeta alcanzó 16,54 °C, aproximadamente 1,39 °C por encima del nivel preindustrial estimado para ese mes.

Los océanos continúan acumulando una parte sustancial del exceso de calor. La temperatura superficial de las aguas extrapolares alcanzó un máximo histórico para junio, con anomalías particularmente relevantes en varias cuencas. Al mismo tiempo, las condiciones de El Niño se desarrollan en el Pacífico ecuatorial y pueden modificar lluvias, sequías, ciclones y ecosistemas durante la segunda mitad del año.

El calor, los suelos secos y la vegetación vulnerable están favoreciendo incendios intensos en Norteamérica y otras regiones. El humo canadiense ha recorrido grandes distancias, afectando la calidad del aire. El conjunto muestra un planeta donde los impactos ya no operan de forma aislada: temperatura, océanos, incendios, agua y atmósfera se retroalimentan.

Temperatura global

El calor permanece en niveles excepcionalmente altos

+1,39 °C

La temperatura media mundial de junio se situó 1,39 °C por encima de la referencia preindustrial estimada. La anomalía confirma que la variabilidad natural ocurre sobre una base climática ya calentada por la acumulación de gases de efecto invernadero.

Océanos

Las aguas extrapolares marcaron un récord para junio

Récord mensual

La temperatura superficial del océano fuera de las regiones polares fue la más alta observada para un mes de junio. El exceso de calor afecta ecosistemas marinos, evaporación, lluvias, nivel del mar y capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.

CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles históricamente elevados

Más de 425 ppm

Las mediciones atmosféricas mantienen concentraciones de dióxido de carbono superiores a 425 partes por millón durante el ciclo estacional de 2026. Este nivel refuerza el desequilibrio energético que calienta aire, océanos y continentes.

Hielo polar

El Ártico avanza hacia su mínimo estacional

−12,2 % por década

La extensión mínima de hielo marino ártico disminuye a largo plazo alrededor de un 12,2 % por década respecto de la media de 1981–2010. Durante el verano boreal, temperatura, vientos y océano determinan cuánto hielo sobrevive hasta septiembre.

Incendios

Grandes columnas de humo cruzan Norteamérica

Humo transfronterizo

Los incendios forestales de Canadá y del oeste estadounidense han generado extensas plumas de humo. Algunos fuegos desarrollaron nubes de pirocumulonimbo, capaces de transportar aerosoles a gran altura y producir comportamiento atmosférico extremo.

Sequías

Europa pierde humedad con rapidez

Estrés de suelo

El calor intenso acelera la evaporación y profundiza la sequía agrícola en áreas de Europa. La reducción de humedad afecta vegetación, ríos, cultivos, bosques y disponibilidad hídrica, incluso donde se registraron lluvias meses atrás.

Fenómenos extremos

El Niño modifica el mapa mundial de riesgos

Evento en desarrollo

El calentamiento del Pacífico ecuatorial favorece la consolidación de El Niño. Su influencia puede alterar monzones, sequías, inundaciones y actividad ciclónica, aunque los efectos concretos dependen de la región y de otros patrones atmosféricos.

Atmósfera

El humo agrava episodios de mala calidad del aire

Aerosoles en tránsito

Las partículas finas y el carbono marrón procedentes de incendios reducen visibilidad y deterioran la calidad del aire lejos de las llamas. Los satélites permiten seguir su desplazamiento sobre Canadá, Estados Unidos y el Atlántico Norte.

Señal planetaria destacada

El récord térmico del océano extrapolar es una señal estructural. El mar absorbe la mayor parte del exceso de calor generado por el desequilibrio climático. Cuando sus temperaturas permanecen elevadas, aumentan los riesgos de olas de calor marinas, blanqueamiento coralino, lluvias extremas y alteración de especies.

El océano caliente también aporta más humedad y energía a la atmósfera. No produce por sí solo cada tormenta, pero crea condiciones capaces de intensificar determinados episodios cuando coinciden con una configuración atmosférica favorable.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

Las principales áreas de vigilancia serán el calor y los incendios en Norteamérica y Europa, la evolución de tormentas tropicales en las cuencas del hemisferio norte y la consolidación de El Niño en el Pacífico. El Niño suele reducir la actividad ciclónica atlántica mediante una mayor cizalladura del viento, pero no elimina la posibilidad de huracanes intensos.

Europa continuará expuesta a estrés hídrico e incendios si no se producen lluvias amplias y persistentes. Los episodios breves pueden aliviar temporalmente la superficie sin recuperar reservas profundas, ríos o acuíferos.

En Norteamérica, el humo puede desplazarse nuevamente a centenares o miles de kilómetros de los incendios. Las autoridades locales y los servicios meteorológicos deben ser la referencia para alertas de calidad del aire, calor y evacuación.

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Domingo, 26 de julio de 2026

Tendencias de la Tierra

Diez transformaciones ambientales que están cambiando la gestión de ecosistemas, agua, biodiversidad, ciudades, energía y economía durante la presente década.

Resumen ejecutivo

La política ambiental global está pasando gradualmente de establecer objetivos a demostrar resultados medibles. Los compromisos para restaurar ecosistemas, proteger biodiversidad y reducir emisiones ya no pueden evaluarse solo por hectáreas anunciadas o inversiones comprometidas: deben demostrar recuperación ecológica, permanencia, beneficios sociales y reducción real del riesgo.

La restauración ecológica avanza hacia modelos que integran paisajes completos, comunidades y actividades productivas. La reforestación comienza a diferenciar con mayor claridad entre plantar árboles y reconstruir bosques funcionales. En biodiversidad, los países se preparan para mostrar cómo implementan el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y sus metas para 2030.

El agua emerge como un eje transversal. Sequías, inundaciones, contaminación y sobreexplotación obligan a coordinar cuencas, ciudades, agricultura, energía y conservación. Al mismo tiempo, la expansión de energía limpia plantea la necesidad de minimizar conflictos territoriales y proteger hábitats durante la transición.

🌱

1. Restauración ecológica

La restauración está dejando de enfocarse únicamente en intervenciones puntuales para trabajar con paisajes, cuencas y corredores completos. El objetivo es recuperar funciones como regulación hídrica, fertilidad del suelo, conectividad biológica y protección costera.

La tendencia más sólida incorpora conocimiento local, monitoreo a largo plazo y fuentes de financiación que continúan después de la fase inicial. Los proyectos exitosos vinculan recuperación ambiental con empleo, producción sostenible y reducción del riesgo de desastres.

Clave: funciones ecológicas
🌳

2. Reforestación

La medición por número de árboles plantados pierde terreno frente a indicadores de supervivencia, diversidad, estructura y permanencia. Una plantación uniforme no sustituye automáticamente a un bosque natural ni reproduce sus servicios ecosistémicos.

La regeneración natural asistida gana reconocimiento cuando existen semillas, vegetación remanente y protección contra incendios o sobrepastoreo. Puede ofrecer menor coste y mayor compatibilidad ecológica que una plantación masiva realizada sin diagnóstico territorial.

Clave: supervivencia y diversidad
🦋

3. Biodiversidad

La atención internacional se concentra en convertir las metas de 2030 en acciones nacionales verificables. Esto incluye conservar el 30 % de tierras y mares, restaurar ecosistemas degradados, reducir incentivos perjudiciales y movilizar financiación.

La biodiversidad se integra cada vez más en decisiones empresariales y financieras. Las organizaciones deben identificar dependencias de agua, suelos, polinización y materias primas, además de los impactos que generan sobre hábitats y especies.

Clave: implementación medible
💧

4. Agua y recursos hídricos

La planificación del agua se desplaza desde infraestructuras aisladas hacia la gestión integral de cuencas. Humedales, acuíferos, embalses, bosques y suelos deben administrarse como partes de un mismo sistema.

Las ciudades y regiones productivas adoptan medidas de reutilización, reducción de fugas, captación de lluvia y restauración de ecosistemas reguladores. La adaptación exige reservar agua para consumo humano y naturaleza, no solo repartir volúmenes entre sectores económicos.

Clave: seguridad hídrica
🌬️

5. Calidad del aire

El humo de incendios demuestra que la contaminación atmosférica puede viajar entre provincias y países. Los sistemas de alerta integran satélites, estaciones terrestres y modelos para prever concentraciones de partículas finas.

Las políticas urbanas comienzan a coordinar transporte, calefacción, industria y salud pública. La reducción de partículas y óxidos de nitrógeno ofrece beneficios sanitarios inmediatos, mientras disminuye ciertos contaminantes climáticos de vida corta.

Clave: prevención sanitaria
🏘️

6. Adaptación climática

La adaptación avanza desde documentos generales hacia mapas de riesgo, presupuestos, normas de construcción y protocolos operativos. Los territorios necesitan saber qué infraestructura, población y ecosistemas quedarán expuestos bajo diferentes escenarios.

Las soluciones basadas en naturaleza ganan espacio: restaurar dunas, humedales, bosques urbanos y llanuras inundables puede reducir calor y daños. Su efectividad depende de escala, mantenimiento y conexión con obras convencionales.

Clave: acción territorial
☀️

7. Energía limpia

La energía solar, eólica y el almacenamiento continúan expandiéndose, pero la tendencia ambiental más relevante es mejorar su integración territorial. La selección de emplazamientos debe evitar hábitats sensibles, corredores migratorios y suelos de alto valor ecológico.

También crece la atención sobre extracción de minerales, fabricación, reciclaje y fin de vida de paneles y baterías. Una transición limpia requiere reducir emisiones sin trasladar impactos desproporcionados a comunidades o ecosistemas.

Clave: transición responsable
🏞️

8. Conservación de ecosistemas

La conservación se extiende más allá de áreas protegidas formalmente declaradas. Corredores, territorios indígenas, paisajes productivos y otras medidas eficaces de conservación pueden sostener conectividad y refugios climáticos.

La entrada en vigor del acuerdo sobre biodiversidad marina fuera de jurisdicciones nacionales abre una nueva etapa para la alta mar. Su aplicación deberá coordinar conservación, ciencia, navegación y aprovechamiento de recursos.

Clave: conectividad ecológica
♻️

9. Economía ambiental

Los gobiernos y empresas aumentan la medición de riesgos relacionados con naturaleza. La pérdida de agua, suelos fértiles, bosques o polinizadores puede traducirse en costes, interrupciones de suministro y activos deteriorados.

La economía circular también evoluciona desde el reciclaje final hacia el rediseño de productos, reparación, reutilización y reducción de materiales. El desafío es demostrar disminuciones absolutas de presión ambiental, no solo mejoras relativas de eficiencia.

Clave: riesgos de naturaleza
🛰️

10. Datos ambientales abiertos

La observación terrestre combina satélites, sensores, ciencia ciudadana y modelos para seguir deforestación, agua, incendios, hielo y contaminación. La tendencia es acortar el tiempo entre observación y decisión.

La disponibilidad de datos no elimina la necesidad de interpretación. Los sistemas eficaces incorporan validación local, transparencia metodológica y herramientas comprensibles para autoridades, comunidades y gestores de ecosistemas.

Clave: información accionable

Tendencia destacada de julio de 2026

La restauración de tierras se convierte en política climática, económica y social. La próxima COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, prevista en Mongolia durante agosto, situará la restauración de tierras, los pastizales y las comunidades pastoriles en el centro del debate internacional.

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sostienen los medios de vida de alrededor de 500 millones de personas. Sin embargo, suelen recibir menos atención que los bosques. Su degradación afecta biodiversidad, almacenamiento de carbono, agua, seguridad alimentaria y estabilidad rural.

La tendencia es tratar los territorios degradados como sistemas vivos y productivos. Restaurar no significa excluir automáticamente la actividad humana, sino adaptar el uso del suelo para recuperar cobertura, fertilidad, biodiversidad y capacidad de responder a sequías.

Se prevé que la temporada de El Niño comience tan pronto como el próximo mes.


Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se prevé que a partir de mediados de 2026 se desarrolle un fenómeno de El Niño, que afectará a los patrones globales de temperatura y precipitaciones.


Por la Organización Meteorológica Mundial


El último Informe Climático Estacional Global mensual de la OMM señala un cambio claro en el Pacífico ecuatorial: las temperaturas de la superficie del mar están aumentando rápidamente, lo que apunta a un probable retorno de las condiciones de El Niño entre mayo y julio de 2026. Los pronósticos indican que habrá un predominio casi global de temperaturas de la superficie terrestre superiores a lo normal durante el próximo trimestre, así como variaciones regionales en los patrones de precipitaciones.

«Tras un período de condiciones neutrales a principios de año, los modelos climáticos coinciden en gran medida y existe una alta confianza en el inicio de El Niño, seguido de una mayor intensificación en los meses posteriores», declaró Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la OMM.

«Los modelos indican que podría tratarse de un evento importante, pero la denominada barrera de predictibilidad primaveral supone un desafío para la certeza de los pronósticos en esta época del año. La confianza en los pronósticos generalmente mejora después de abril», afirma.

El Niño y La Niña son fases opuestas de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), uno de los patrones climáticos más poderosos del planeta. Estos fenómenos modifican el clima global , influyendo en las precipitaciones, las sequías y los eventos extremos en diversas regiones. Gobiernos, organizaciones humanitarias, gestores de recursos hídricos y agricultores dependen de pronósticos precisos y oportunos de ENSO para anticipar y responder a los riesgos.

El fenómeno de El Niño se caracteriza por un calentamiento de la temperatura de la superficie del océano en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Suele ocurrir cada dos a siete años y dura entre nueve y doce meses.

La OMM no utiliza el término «super El Niño» porque no forma parte de las clasificaciones operacionales estandarizadas.

Impactos típicos

Los fenómenos de El Niño afectan los patrones de temperatura y precipitación en diferentes regiones y, por lo general, provocan un calentamiento del clima global. Así, 2024 fue el año más caluroso registrado debido a la combinación del potente fenómeno de El Niño de 2023-2024 y el cambio climático antropogénico provocado por los gases de efecto invernadero.

No existen pruebas de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los fenómenos de El Niño. Sin embargo, puede amplificar sus impactos asociados, ya que un océano y una atmósfera más cálidos incrementan la disponibilidad de energía y humedad para fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor y lluvias torrenciales.

Cada fenómeno de El Niño es único en cuanto a su evolución, patrón espacial e impactos.

Sin embargo, suele estar asociada con un aumento de las precipitaciones en algunas zonas del sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central, y con sequías en Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.

Durante el verano boreal, las aguas cálidas de El Niño pueden alimentar los huracanes en el Océano Pacífico central/oriental, mientras que dificultan la formación de huracanes en la cuenca del Atlántico.

Actualización climática estacional global

La OMM también publica mensualmente una Actualización Climática Estacional Mundial que tiene en cuenta el ENSO y otros factores climáticos clave, como la Oscilación del Atlántico Norte, el Modo Anular Austral o el Dipolo del Océano Índico.

Para la temporada de mayo a julio, se prevé que las temperaturas de la superficie terrestre superen los niveles normales en casi todas partes. Esta tendencia es especialmente marcada en el sur de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, así como en Europa y el norte de África.

Las previsiones de precipitaciones muestran fuertes variaciones regionales.

Preparación y acción temprana

Los pronósticos estacionales son vitales para orientar las medidas de preparación, especialmente en sectores sensibles al clima como la agricultura, la gestión de los recursos hídricos, la energía y la salud.

La OMM publicará su próxima actualización sobre El Niño/La Niña a finales de mayo, que proporcionará una guía más sólida para la toma de decisiones durante el período de junio a agosto y posteriormente. Esta actualización se basa en las contribuciones de los Centros Mundiales de Producción de Predicción Estacional de la OMM y en el consenso de expertos, facilitado por la OMM y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad.

Los foros regionales de pronóstico climático emiten predicciones estacionales a nivel regional; por ejemplo, el Foro de Pronóstico Climático del Sur de Asia publicará su pronóstico para el monzón del suroeste del sur de Asia el 28 de abril. Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales son responsables de las actualizaciones nacionales.

A través del Mecanismo de Coordinación de la OMM (WCM), productos diseñados en colaboración y adaptados a las necesidades específicas, como el Informe Semanal Hidrometeorológico Global del WCM y el Informe de Perspectivas Climáticas Estacionales Globales del WCM, apoyan a las Naciones Unidas y a sus socios humanitarios en la preparación y la acción anticipatoria.

El WCM presentará su informe sobre las perspectivas climáticas estacionales mundiales a las agencias de la ONU y humanitarias el 29 de abril, en el que se abordarán el fenómeno ENSO y otros factores que influyen en el clima, así como cuestiones clave de posible preocupación.

Antecedentes técnicos

A principios de abril de 2026, el sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) se encontraba en una fase neutral, según informaron algunos centros mundiales de monitoreo climático (BOM, JMA, NOAA), tras el fin de La Niña de 2025-26. Las observaciones indicaban temperaturas superficiales del mar (TSM) cercanas al promedio en el Pacífico ecuatorial central y oriental, junto con un aumento del contenido de calor subsuperficial.

La mayoría de los modelos de pronóstico dinámicos y estadísticos sugieren que las condiciones neutrales de ENSO persistirán durante la primavera boreal y que las condiciones de El Niño surgirán durante el verano/otoño boreal, y algunos sugieren umbrales de SST de El Niño tan pronto como en mayo-julio de 2026, y potencialmente persistiendo hasta finales de año (BCC, C3S, DWD, IRI, NOAA, UK Met Office, información de GPCs-SP WMO LC SPMME).

Esta información se refleja en las recientes proyecciones de ENSO de varios centros climáticos (BOM, CIIFEN, JMA, NOAA). Esta evolución proyectada se ve respaldada por la acumulación de aguas subsuperficiales más cálidas de lo normal en el Pacífico ecuatorial, un precursor clave para el desarrollo de El Niño.