Iniciativas de seis países fueron reconocidas en Ecuador por recuperar sistemas tradicionales de agua, proteger ecosistemas, aprovechar residuos y desarrollar transporte solar para comunidades amazónicas.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Diez iniciativas ambientales de Colombia, Perú, Brasil, República Dominicana, Ecuador y Chile recibieron reconocimientos internacionales durante la undécima edición de los Premios Verdes 2026, celebrada en Cuenca, Ecuador. Los proyectos distinguidos muestran cómo comunidades, organizaciones y emprendimientos están utilizando conocimientos tradicionales, tecnologías limpias y nuevas formas de aprovechamiento de recursos para enfrentar problemas ambientales concretos.
Los galardones se entregaron durante la Semana de la Sostenibilidad, desarrollada entre el 19 y el 22 de octubre de 2026. La convocatoria reunió 2.087 proyectos procedentes de 29 países y 613 ciudades. Tras el proceso de evaluación, fueron seleccionados 52 finalistas de 12 naciones, entre los cuales un jurado internacional eligió a los ganadores de diez categorías.
Las experiencias reconocidas abarcan desde la recuperación de antiguos sistemas de infiltración de agua en los Andes hasta la utilización de embarcaciones eléctricas alimentadas por energía solar en la Amazonía. También incluyen restauración forestal, conservación de especies amenazadas y transformación de residuos industriales y marinos en nuevos productos.
Perú recupera canales ancestrales para aumentar la disponibilidad de agua
Una de las iniciativas premiadas fue AQUARESTAURA, de Perú, que obtuvo el reconocimiento en la categoría Agua Dulce por rehabilitar sistemas tradicionales de gestión hídrica en las montañas andinas.
El proyecto trabaja con infraestructuras ancestrales que permiten favorecer la infiltración del agua de lluvia y su almacenamiento natural en el subsuelo. Estas prácticas buscan mejorar la disponibilidad del recurso durante los períodos secos y contribuir a la recuperación de ecosistemas altoandinos.
Según los resultados presentados por la iniciativa, se rehabilitaron 79 kilómetros de canales tradicionales y se restauraron más de 3.900 hectáreas de ecosistemas. El sistema registra una recarga hídrica anual estimada en 13 millones de metros cúbicos.
La experiencia demuestra la vigencia de técnicas desarrolladas por comunidades andinas mucho antes de la construcción de las grandes infraestructuras hidráulicas modernas. Su recuperación combina el conocimiento local con la planificación y el seguimiento técnico de los recursos hídricos.
Esta relación entre prácticas tradicionales y adaptación ambiental también aparece en los sistemas indígenas de terrazas de montaña, donde el manejo del suelo, las pendientes y el agua ha permitido sostener actividades productivas bajo condiciones climáticas variables.
La rehabilitación de infraestructuras tradicionales puede contribuir a reducir la vulnerabilidad frente a sequías, aunque sus resultados dependen de las características de cada cuenca, del mantenimiento de los sistemas y de la participación de las comunidades.
Embarcaciones solares conectan comunidades de la Amazonía ecuatoriana
En la categoría Energía, el reconocimiento fue para la Fundación Kara Solar, de Ecuador, por desarrollar embarcaciones eléctricas alimentadas mediante energía solar destinadas al transporte entre comunidades indígenas amazónicas.
El proyecto responde a una necesidad territorial específica: en numerosos asentamientos de la Amazonía, los ríos constituyen las principales vías de comunicación y las embarcaciones convencionales dependen de combustibles que deben transportarse hasta lugares alejados.
De acuerdo con los datos difundidos por los organizadores, el sistema moviliza a más de 10.000 pasajeros cada año, ha evitado el consumo de 26.000 galones de gasolina y beneficia a 53 comunidades mediante servicios de transporte sostenible y capacitación técnica.
La fundación también recibió el Reconocimiento ODS, concedido junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por su contribución a los objetivos de sostenibilidad.
Además de reducir la dependencia de combustibles fósiles, la iniciativa busca fortalecer capacidades locales para operar y mantener las embarcaciones. Esta dimensión resulta especialmente importante en territorios donde el acceso a servicios técnicos especializados puede ser limitado.
La experiencia refleja cómo la transición energética puede adoptar formas distintas según las condiciones geográficas y las necesidades de cada comunidad. En este caso, la tecnología solar se integra en un sistema de movilidad fluvial, en lugar de limitarse a la generación eléctrica convencional.
Brasil combina restauración de la Mata Atlántica e inclusión social
La iniciativa Replantando Vida, de Brasil, obtuvo el reconocimiento en Desarrollo Humano por vincular la restauración de la Mata Atlántica con programas de capacitación y reintegración social de personas privadas de libertad en Río de Janeiro.
Durante 25 años, el programa promovió la plantación de más de 4,5 millones de árboles y contó con la participación de más de 6.000 personas en actividades relacionadas con la recuperación ambiental y la formación laboral.
El proyecto conecta dos objetivos: restaurar áreas degradadas y ofrecer oportunidades de aprendizaje y trabajo vinculadas al cuidado de los ecosistemas.
Sin embargo, la cantidad de árboles plantados no equivale automáticamente a superficie forestal recuperada. La restauración ecológica requiere seguimiento de la supervivencia de las especies, condiciones del suelo, disponibilidad de agua y evolución de la biodiversidad.
Estas dificultades también se observan en las investigaciones sobre recuperación de bosques afectados por incendios, que destacan la importancia de seleccionar especies adecuadas y evaluar las condiciones ambientales antes de intervenir.
En Brasil, la experiencia premiada muestra que los programas de restauración pueden incorporar beneficios sociales, siempre que los objetivos ambientales y laborales cuenten con seguimiento y continuidad.
República Dominicana transforma el sargazo en productos agrícolas
El aprovechamiento de las macroalgas marinas fue otro de los temas destacados durante la premiación.
SOS Biotech, de República Dominicana, obtuvo el galardón en Ecosistemas Marinos por desarrollar procesos que convierten el sargazo recolectado en el Caribe en bioestimulantes y otros productos destinados a la agricultura.
La iniciativa informó que ha recuperado más de 30.000 toneladas de esta macroalga y generado empleos directos para más de 160 pescadores de comunidades costeras.
El sargazo constituye un componente natural del océano abierto, donde proporciona refugio y alimento a diferentes organismos. Sin embargo, las acumulaciones extraordinarias en playas y zonas costeras pueden provocar deterioro ambiental, afectar actividades pesqueras y aumentar los costos de limpieza.
Durante 2026, las concentraciones excepcionales de sargazo frente a Quintana Roo pusieron nuevamente de manifiesto la magnitud del problema en el Caribe mexicano y otras regiones del Atlántico tropical.
La transformación de la biomasa recolectada en insumos agrícolas ofrece una alternativa para aprovechar un material que, cuando se acumula en grandes cantidades, representa un desafío para las comunidades costeras.
No obstante, la utilización del sargazo exige controles sobre su composición, especialmente por la posible presencia de sales, metales y otros contaminantes. La viabilidad ambiental de cada producto depende de los tratamientos empleados y de las verificaciones de calidad correspondientes.
Ecuador protege el hábitat de una especie amenazada
En la categoría Ecosistemas Terrestres, el reconocimiento correspondió a Salvemos Loma Delgada, una iniciativa desarrollada en Quilanga, Ecuador, para conservar el hábitat de la vizcacha ecuatoriana.
El proyecto busca proteger 35 hectáreas consideradas prioritarias para la especie, catalogada en peligro crítico dentro del país.
Su estrategia combina investigación, restauración ecológica y alternativas productivas sostenibles para las comunidades vinculadas al territorio.
La conservación de superficies relativamente pequeñas puede resultar importante cuando albergan poblaciones amenazadas o hábitats particularmente sensibles. Sin embargo, su eficacia depende de factores como la conectividad ecológica, la reducción de amenazas y el seguimiento de las poblaciones animales.
La protección de los ecosistemas existentes también resulta fundamental en regiones de elevada biodiversidad. Una investigación reciente sobre la conservación de bosques amazónicos frente a su restauración posterior mostró la importancia de evitar daños en los hábitats que todavía conservan sus funciones ecológicas.
La iniciativa ecuatoriana sitúa a las comunidades locales como participantes de las estrategias de protección, en lugar de considerar la conservación como una actividad separada de la vida económica y social del territorio.
La economía circular aprovecha residuos industriales y agrícolas
Otros proyectos reconocidos durante la edición 2026 se concentraron en transformar materiales residuales en recursos útiles.
En Brasil, Biovalor obtuvo el premio de Economía Circular por desarrollar un sistema que aprovecha residuos de la industria cervecera para producir alimento destinado a vacas lecheras mediante procesos biotecnológicos.
Según los resultados presentados por la iniciativa, la experiencia piloto plantea una reducción de hasta el 20 % en los costos de alimentación de pequeños ganaderos.
Esta cifra corresponde al potencial comunicado para el proyecto y no debe interpretarse como una reducción garantizada para todos los sistemas de producción.
En Colombia, BIO CO fue distinguida en Agricultura y Producción de Alimentos por impulsar un modelo de agricultura regenerativa que integra 39 especies, entre ellas el sacha inchi.
La organización informó que aprovecha el 95 % de sus residuos para elaborar insumos agrícolas, mantiene 60 empleos formales y desarrolla cadenas productivas relacionadas con la biodiversidad.
Por su parte, NANOLIFE, de Chile, ganó la categoría Green Tech mediante una propuesta de concentrados de limpieza elaborados con nanotecnología y residuos agroalimentarios.
Según la información presentada, una recarga de 25 gramos puede sustituir una botella convencional de un litro. La propuesta busca reducir la cantidad de envases utilizados, el transporte de productos y el consumo de agua asociado a determinados procesos.
Estos modelos comparten un principio: aprovechar materiales que normalmente se descartarían. Sin embargo, su beneficio ambiental completo debe evaluarse considerando el consumo energético, los procesos de transformación, la seguridad de los productos y el tratamiento de los residuos restantes.
Machu Picchu incorpora medidas para reducir su impacto ambiental
Perú también recibió un reconocimiento en la categoría Ciudades y Comunidades Resilientes por la iniciativa The Extraordinary Story of Machu Picchu.
El proyecto integra gestión de residuos, movilidad eléctrica, restauración ecológica y medición de emisiones dentro de una estrategia de turismo sostenible.
Según los resultados presentados por sus responsables, la iniciativa logró reducir sus emisiones en un 18,77 % y mantiene una certificación como destino carbono neutral.
La información difundida no permite atribuir esa reducción a una única intervención, ya que el modelo combina diferentes medidas ambientales.
El caso resulta relevante porque los destinos turísticos situados en entornos naturales y culturales sensibles enfrentan desafíos asociados al transporte, el consumo de recursos, la generación de residuos y la presión sobre los ecosistemas.
Las estrategias de sostenibilidad turística requieren combinar la protección ambiental con la gestión de visitantes y la participación de las comunidades que dependen económicamente de esas actividades.
El financiamiento verde busca llegar a pequeños productores rurales
La tercera iniciativa peruana premiada fue Financiera Confianza, reconocida por su programa de financiamiento verde para microfinanzas.
La propuesta facilita créditos a pequeños productores rurales que incorporan prácticas de agricultura sostenible, tecnologías de riego y energías renovables.
Durante 2025, el programa informó desembolsos de entre 16 y 17 millones de dólares mediante aproximadamente 1.300 créditos verdes.
El 43 % de esos préstamos fue otorgado a mujeres, de acuerdo con las cifras presentadas durante el certamen.
El acceso al financiamiento constituye una de las condiciones que pueden facilitar la adopción de tecnologías ambientales en comunidades rurales. Sin embargo, la efectividad de estos instrumentos depende de sus condiciones crediticias, de la capacidad de pago de los beneficiarios y de que las inversiones generen resultados verificables.
El programa fue distinguido por su enfoque de acceso al crédito, aunque la información difundida no permite calcular de manera independiente las reducciones de emisiones o los beneficios ecológicos asociados a cada operación financiada.
La innovación ambiental también requiere seguimiento de resultados
Los Premios Verdes 2026 muestran una diversidad de respuestas locales frente a desafíos relacionados con agua, energía, biodiversidad, contaminación y aprovechamiento de recursos.
Algunas iniciativas recuperan prácticas tradicionales, como los canales andinos de infiltración. Otras introducen tecnologías que responden a condiciones territoriales concretas, como el transporte solar amazónico.
También existen propuestas que conectan restauración ecológica con empleo, conservación de especies con actividades comunitarias y aprovechamiento de residuos con nuevas oportunidades productivas.
La combinación de estos enfoques coincide con la necesidad de desarrollar soluciones ambientales adaptadas a cada territorio. No todas las intervenciones son transferibles automáticamente a otras regiones, debido a las diferencias climáticas, ecológicas, económicas y sociales.
La investigación científica también ha identificado estrategias de transformación ambiental que requieren coordinación entre distintos sectores, desde la restauración de ecosistemas hasta la reducción de residuos y la descarbonización.
En el caso de los proyectos premiados, las cifras de impacto corresponden principalmente a los resultados comunicados por sus responsables y difundidos durante el certamen. Por ello, es importante distinguir entre logros reportados, estimaciones de beneficios y evaluaciones independientes.
La continuidad de estas experiencias dependerá de factores como financiamiento, mantenimiento técnico, participación comunitaria y capacidad de medir los resultados ambientales durante períodos prolongados.
Premios Verdes busca ampliar el alcance de las iniciativas reconocidas
La organización informó que, durante más de una década, su convocatoria acumuló más de 22.000 proyectos procedentes de 53 países.
Además de seleccionar ganadores, el programa desarrolla actividades de formación, intercambio y conexión con posibles fuentes de financiamiento.
Para la edición de 2026 se anunciaron experiencias adicionales destinadas a proyectos seleccionados. El Galápagos Life Fund eligió a Eco-Ruta Tortuga, de Panamá, y Corallium, de Ecuador, para participar en una expedición de aprendizaje relacionada con la conservación marina.
También se seleccionaron tres iniciativas para una experiencia de economía circular organizada por el Centro de Economía Circular de SAMBITO: Economía Circular OLC Group, COOPCOAMA: Amigas del Ambiente y Moneda Social.
De acuerdo con un estudio de impacto difundido por Premios Verdes, el 36 % de los proyectos encuestados consiguió financiamiento de terceros después de participar en el programa. Los participantes también comunicaron un crecimiento del 74 % en sus ventas.
Estas cifras reflejan los resultados declarados por los proyectos incluidos en esa evaluación y no garantizan que todas las iniciativas participantes obtengan beneficios equivalentes.
El encuentro celebrado en Cuenca dejó como principal resultado el reconocimiento de experiencias que ya trabajan sobre problemas ambientales específicos. Su importancia radica en que permiten observar cómo la gestión comunitaria, el conocimiento tradicional y la innovación tecnológica pueden complementarse para proteger recursos naturales y mejorar las condiciones de vida en distintos territorios latinoamericanos.
Fuente referencial:
Infobae — Saberes ancestrales, drones y energía solar: las soluciones comunitarias frente a la crisis climática en América Latina, 27 de octubre de 2026




