¿Pueden los terremotos crear oro? Nuevas evidencias reabren un viejo debate geológico

Un estudio sugiere que los sismos podrían desencadenar la formación rápida de pepitas en vetas de cuarzo


Redacción Noticias de la Tierra


La idea de que un terremoto pueda generar pepitas de oro puede sonar más a leyenda de buscadores que a ciencia moderna. Sin embargo, un reciente estudio citado por OKDiario vuelve a poner sobre la mesa una hipótesis que ha desconcertado a geólogos durante décadas: la posibilidad de que ciertos movimientos sísmicos desencadenen procesos capaces de formar oro en cuestión de segundos dentro de vetas de cuarzo. Aunque esta teoría no es nueva, el nuevo análisis aporta datos que ayudan a explicar por qué estos depósitos no siempre siguen patrones homogéneos ni predecibles, reforzando la necesidad de revisar los mecanismos clásicos de mineralización.

La formación de oro en vetas hidrotermales ha sido históricamente atribuida a procesos lentos y prolongados, vinculados al enfriamiento gradual de fluidos ricos en minerales. Pero la presencia de pepitas irregulares y concentraciones súbitas en algunas regiones mineras cuestionaba esa visión tradicional. Ahora, este nuevo enfoque sugiere que los terremotos podrían desempeñar un papel clave en la rápida precipitación del metal.

La relación entre los sismos y los fluidos hidrotermales

El punto central del estudio radica en cómo los terremotos alteran de forma brusca la presión en las fracturas subterráneas. En los sistemas hidrotermales, el oro suele encontrarse disuelto en fluidos calientes que circulan por fisuras del subsuelo. Cuando ocurre un sismo, estas fracturas pueden expandirse súbitamente, provocando que la presión interna caiga de manera instantánea.

Este fenómeno, conocido como descompresión sísmica, implica que el fluido hidrotermal ya no puede retener en solución la misma cantidad de minerales. Como consecuencia, elementos como el sílice —formador del cuarzo— y el oro precipitan de forma casi inmediata. Es en esa fracción de segundo donde pueden formarse pequeñas acumulaciones metálicas que, con el tiempo y múltiples episodios sísmicos, terminan en las vetas con pepitas de oro que conocemos hoy.

Los investigadores mencionados destacan que este mecanismo podría explicar por qué algunas vetas presentan zonas extremadamente ricas en oro justo al lado de áreas prácticamente vacías. El proceso sería muy rápido y dependiente de condiciones muy específicas de presión, temperatura y composición química.

El cuarzo como escenario de mineralización rápida

El artículo original recuerda que la presencia de oro en cuarzo ha sido un tema de debate constante, especialmente porque las características de estas vetas no siempre encajan con modelos uniformes. Las estructuras internas del cuarzo, con sus variaciones en tamaño, textura y fracturas selladas, aportan pistas sobre la actividad sísmica pasada de cada región.

Según la hipótesis explicada en el estudio, el cuarzo actuaría como una especie de “registro mineral” donde quedan impresos los episodios de apertura y cierre de fracturas. En cada uno de esos “pulsos”, el oro podría precipitar debido a cambios abruptos en las condiciones físico-químicas. Así, lo que antes parecía un depósito generado lentamente podría, en realidad, ser el resultado de muchas microexplosiones de crecimiento mineral.

¿Significa esto que los terremotos producen oro de la nada?

No exactamente. El oro debe estar previamente disuelto en los fluidos hidrotermales, algo común en regiones geológicamente activas. El terremoto no crea el metal, pero sí puede facilitar su precipitación rápida y concentrada. Este punto es clave para comprender por qué solo algunas zonas auríferas del mundo muestran signos de mineralización vinculada a actividad sísmica.

Los expertos citados explican que la presión juega un papel crítico. Un descenso brusco en apenas milisegundos puede desencadenar una sobresaturación del fluido, forzando la precipitación inmediata de minerales. Este proceso sería equivalente, a escala geológica, a destapar una botella de gaseosa en plena efervescencia, pero con oro, sílice y otros minerales involucrados.

Implicaciones para la exploración minera y la ciencia de la Tierra

La posibilidad de que los sismos contribuyan a la concentración de oro abre líneas de investigación interesantes para la geología económica y la prospección minera. Si estos procesos realmente explican las vetas más ricas, podría afinarse la búsqueda de yacimientos mediante el análisis detallado de zonas con alta actividad sísmica histórica.

Para la ciencia de la Tierra, este nuevo enfoque refuerza la importancia de estudiar cómo los cambios repentinos —no solo los procesos lentos— moldean el subsuelo. Muchas de las estructuras minerales más valiosas del planeta podrían haberse formado en segundos, no en milenios.

También invita a revisar modelos clásicos de mineralización para integrar fenómenos sísmicos, comparando regiones donde la actividad tectónica es intensa con otras donde es mínima. La clave para futuros estudios estará en combinar datos sísmicos, análisis de vetas de cuarzo y simulaciones termodinámicas que permitan validar la hipótesis.

Desde un punto de vista divulgativo, esta teoría es también un recordatorio fascinante de la relación profunda entre la dinámica interna del planeta y los recursos que utilizamos en nuestra vida diaria. El oro que adorna joyas, dispositivos electrónicos o inversiones pudo haberse precipitado en un instante violento, en pleno corazón de la Tierra.

Referencias

OKDiario – Artículo sobre investigación de formación de oro por actividad sísmica
Estudios y fuentes científicas mencionadas dentro del artículo original sobre mineralización en cuarzo y procesos hidrotermales

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.