La Antártida revela la menor concentración de núcleos de hielo del planeta y abre nuevas claves para entender el clima global

Mediciones directas muestran niveles excepcionalmente bajos de partículas que forman nubes, un hallazgo crucial para mejorar las proyecciones climáticas


Redacción Noticias de la Tierra


La Antártida, el continente más frío y aislado del planeta, vuelve a ofrecer una ventana única para comprender los mecanismos profundos que regulan el clima global. Un estudio internacional difundido por Infobae, basado en las primeras mediciones directas de partículas atmosféricas en la región, reveló que la Antártida registra las concentraciones más bajas de núcleos de hielo conocidas en la Tierra. Se trata de partículas microscópicas esenciales para la formación de nubes y, en consecuencia, para el balance energético del planeta. Este hallazgo no solo amplía el conocimiento científico sobre la atmósfera polar, sino que también permitirá mejorar modelos climáticos que hoy enfrentan grandes incertidumbres sobre cómo evolucionará el clima en las próximas décadas.

Por qué los núcleos de hielo son tan importantes para el clima

Los núcleos de hielo —conocidos técnicamente como ice-nucleating particles o INP— son diminutas partículas en suspensión que permiten que el vapor de agua se convierta en cristales de hielo. Sin ellas, una parte significativa de las nubes no podría formarse o lo haría de manera distinta. En latitudes medias y tropicales, estos núcleos provienen de polvo mineral, sales marinas, compuestos orgánicos y aerosoles generados por actividad humana. Sin embargo, en la Antártida, donde las fuentes de partículas son mínimas y el transporte atmosférico es limitado, los niveles resultaron sorprendentemente bajos, incluso para lo que se esperaba de un ecosistema tan prístino.

El nuevo estudio confirma que, en la atmósfera antártica, las nubes se forman bajo condiciones extremadamente escasas de partículas, lo que afecta su estructura, su persistencia y su capacidad de reflejar radiación solar. La baja concentración de núcleos de hielo también influye en fenómenos como las nevadas, la estabilidad del aire y el comportamiento de las masas polares que influyen en el clima global.

Una medición pionera en uno de los lugares más remotos del planeta

Aunque la ciencia del clima ha avanzado de forma notable en las últimas décadas, gran parte de los modelos atmosféricos se desarrollan con datos obtenidos fuera de la Antártida. Esto se debe a que medir partículas atmosféricas en el continente austral es un desafío logístico y tecnológico considerable: temperaturas extremas, estaciones científicas aisladas y la necesidad de instrumentos sensibles capaces de operar en condiciones inhóspitas.

Por eso, las nuevas mediciones realizadas en el continente —las primeras de su tipo— representan un paso crucial. Según el estudio, la concentración de núcleos de hielo en la Antártida es varias veces menor que en cualquier otra región del mundo. Esta diferencia se debe a la ausencia casi absoluta de polvo mineral y de aerosoles orgánicos, así como a una circulación atmosférica que actúa como barrera natural frente a partículas procedentes de otras latitudes.

Implicaciones para el futuro del clima

Comprender cómo se forman las nubes en condiciones tan extremas tiene implicaciones profundas para los modelos climáticos que se utilizan para proyectar escenarios de calentamiento global. Las nubes son uno de los factores que más incertidumbre generan en estas proyecciones, ya que pueden reflejar radiación solar, atrapar calor o modificarse en función de la presencia de aerosoles. En regiones polares, pequeñas variaciones en la cobertura y composición de nubes pueden amplificar o reducir procesos relacionados con el deshielo, la temperatura oceánica y la circulación atmosférica.

El hallazgo de concentraciones tan bajas de núcleos de hielo permitirá ajustar de manera más precisa los modelos que simulan el comportamiento de la atmósfera polar. Según los investigadores, estos datos son esenciales para entender cómo responderán las nubes antárticas ante un mundo más cálido, donde el deshielo, el aumento de humedad y los cambios en la circulación atmosférica podrían alterar el frágil equilibrio actual.

Un continente clave para entender un planeta cambiante

La Antártida no solo alberga el 90 % del hielo del mundo. También es un regulador natural del clima global. Sus aguas, sus vientos y sus nubes influyen en fenómenos de gran escala como el nivel del mar, las corrientes oceánicas y la distribución del calor en el planeta. Por eso, todo lo que ocurre en este vasto territorio tiene repercusiones más allá de sus fronteras heladas.

La investigación comentada por Infobae pone de relieve la importancia de seguir impulsando campañas científicas en el continente y de fortalecer la cooperación internacional. El acceso a datos directos es fundamental para reducir la incertidumbre en las proyecciones climáticas y para mejorar la capacidad de los países de anticipar impactos y diseñar políticas de adaptación.

A medida que el planeta continúa calentándose, la atmósfera antártica puede experimentar cambios rápidos, desde variaciones en el transporte de aerosoles hasta un incremento en la humedad disponible. En ese contexto, conocer cuáles son las condiciones de referencia —incluidas las concentraciones mínimas de partículas que forman hielo— es indispensable para entender cómo evolucionará el clima del hemisferio sur y, en última instancia, del planeta entero.


Referencias

Infobae – “La Antártida registra la menor concentración de núcleos de hielo del planeta”.
Estudio internacional citado por Infobae y mediciones realizadas por equipos científicos en el continente antártico.

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.