Copernicus registró una temperatura media global de 16,96 °C mientras un intenso episodio de El Niño refuerza la presión sobre el sistema climático
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Raúl Méndez C.
Agosto de 2026 fue el agosto más cálido registrado en el planeta y quedó prácticamente igualado con julio de 2023 como el mes de mayor temperatura media global desde que comenzaron las observaciones modernas, según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus divulgados el 10 de septiembre. El registro prolongó un verano marcado por olas de calor, incendios forestales y temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas.
La temperatura media del aire en la superficie alcanzó los 16,96 grados Celsius, apenas 0,01 grados por encima del récord mensual establecido en julio de 2023. Debido a que la diferencia es extremadamente pequeña, el organismo europeo considera que ambos meses comparten el primer lugar dentro del conjunto de datos.
El valor de agosto se situó 0,85 grados por encima del promedio correspondiente al periodo 1991-2020 y aproximadamente 1,65 grados sobre el nivel preindustrial. Se trata de la primera vez desde noviembre de 2025 que una temperatura mensual global vuelve a superar en más de 1,5 grados la referencia preindustrial.
El Niño se suma al calentamiento provocado por las emisiones
El récord ocurrió mientras el fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico tropical. Este patrón natural libera calor desde el océano hacia la atmósfera y reorganiza las lluvias y la circulación atmosférica en distintas regiones, pero actúa sobre una tendencia de calentamiento sostenida principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
La combinación de ambos factores aumenta la probabilidad de que se registren nuevas anomalías térmicas durante los próximos meses. Como explicó Noticias de la Tierra al analizar el fortalecimiento de El Niño y el riesgo de extremos globales, su influencia no produce los mismos efectos en todos los territorios: algunas regiones pueden afrontar sequías y calor, mientras otras experimentan lluvias intensas e inundaciones.
Los modelos climáticos señalan que el episodio podría alcanzar una intensidad excepcional hacia finales de 2026. Sin embargo, los especialistas mantienen cautela al comparar su magnitud con eventos anteriores, pues el Pacífico actual ya presenta una temperatura de fondo superior a la observada durante gran parte del registro histórico. Las proyecciones sobre un posible El Niño entre los más intensos desde 1950 expresan probabilidades y no garantizan que se establezca un nuevo récord.
Los océanos también alcanzan temperaturas excepcionales
El calor no quedó limitado a la atmósfera. Las temperaturas de la superficie marina fuera de las regiones polares alcanzaron niveles récord durante el verano boreal, con olas de calor oceánicas que persistieron durante más de 60 días en algunas cuencas. Agosto estableció un máximo diario mundial y quedó igualado como el mes más cálido registrado para los océanos.
El océano absorbe gran parte del exceso de energía acumulado por el calentamiento global. Cuando sus aguas alcanzan temperaturas inusualmente altas, pueden aumentar la evaporación, alterar ecosistemas, favorecer episodios de blanqueamiento de corales y aportar más humedad a determinados sistemas meteorológicos.
Estas condiciones también influyen en la distribución de la actividad tropical. La formación de varios ciclones en el Pacífico durante un potente El Niño muestra que la relación entre el calentamiento oceánico y los fenómenos extremos requiere vigilancia constante, aunque ningún ciclón individual puede atribuirse únicamente a este patrón climático.
Europa occidental y Estados Unidos cerraron veranos récord
El calor de agosto coronó el verano más cálido documentado en Europa occidental y en los Estados Unidos continentales. Las temperaturas persistentes coincidieron con incendios, sequedad del suelo, reducción de caudales fluviales y mayores riesgos para la salud, la agricultura y los sistemas energéticos.
Copernicus basa sus evaluaciones en el conjunto de datos ERA5, que integra observaciones procedentes de satélites, estaciones meteorológicas, barcos, aeronaves y otros instrumentos mediante modelos atmosféricos. Sus registros directos comienzan en 1940, mientras que evidencias obtenidas de núcleos de hielo, anillos de árboles y esqueletos de coral permiten comparar el calentamiento reciente con periodos anteriores.
La superación de 1,5 grados durante un mes no significa que el objetivo del Acuerdo de París haya sido rebasado formalmente, porque ese umbral se evalúa mediante promedios sostenidos durante varias décadas. No obstante, cada episodio mensual por encima de ese nivel confirma la rapidez con la que el planeta se aproxima a condiciones térmicas más peligrosas. Naciones Unidas ya ha advertido que cada fracción adicional de calentamiento agrava los daños sobre las personas, los ecosistemas y las economías.
Los próximos meses podrían traer nuevos máximos
Los científicos prevén que la intensificación de El Niño mantenga una influencia considerable durante el cierre de 2026 y el comienzo de 2027. Copernicus considera que 2026 ya figura entre los años más cálidos observados y podría disputar el primer lugar, mientras que 2027 también presenta condiciones para alcanzar valores récord después del máximo del episodio oceánico.
La evolución exacta dependerá de la intensidad final de El Niño, de otros patrones naturales y del comportamiento de las temperaturas oceánicas. La tendencia de fondo, sin embargo, está determinada por la concentración creciente de gases de efecto invernadero. La reducción rápida y sostenida de esas emisiones continúa siendo el principal mecanismo disponible para limitar el aumento térmico a largo plazo.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Reuters




