El hallazgo en Carreras Pampa, dentro del Parque Nacional Torotoro, revela una escena costera del Cretácico tardío con miles de pisadas fósiles
Redacción Noticias de la Tierra
En el corazón de Bolivia, un paisaje hoy seco y montañoso conserva la memoria de un mundo radicalmente distinto. En Carreras Pampa, una extensa planicie situada dentro del Parque Nacional Torotoro, científicos han identificado el mayor yacimiento de huellas de dinosaurios conocido hasta ahora en el planeta. El descubrimiento sitúa a Bolivia en el centro de la paleontología mundial y abre una ventana excepcional a la vida animal de hace unos 70 millones de años, durante el Cretácico tardío.
Lo que hoy aparece como una vasta superficie rocosa fue, en aquel tiempo remoto, una zona costera fangosa, periódicamente inundada por el agua. Sobre ese suelo blando caminaron dinosaurios bípedos de tres dedos —conocidos como terópodos— dejando impresas miles de huellas que, con el paso del tiempo, quedaron selladas en la roca. Junto a ellas, el registro fósil también muestra rastros de aves primitivas, lo que convierte al lugar en una escena congelada de convivencia entre distintos grupos de animales en un antiguo entorno litoral.
Un registro fósil de escala sin precedentes
La magnitud del yacimiento de Carreras Pampa es lo que lo hace verdaderamente excepcional. No se trata de un conjunto aislado de huellas, sino de una superficie continua con una concentración extraordinaria de pisadas, distribuidas a lo largo de una amplia área. Este volumen de evidencias permite a los investigadores analizar no solo la presencia de dinosaurios, sino también patrones de movimiento, direcciones de desplazamiento y posibles interacciones entre los animales que transitaron por la zona.
Las huellas corresponden principalmente a terópodos, dinosaurios carnívoros que se desplazaban sobre dos patas y dejaban impresiones tridáctilas bien definidas. La uniformidad de algunas pisadas sugiere individuos de tamaños similares, mientras que otras variaciones indican la presencia de distintas especies o edades, desde ejemplares más pequeños hasta otros de mayor envergadura. Este abanico de rastros aporta información clave sobre la diversidad biológica que existía en la región poco antes de la extinción masiva que marcó el final de la era de los dinosaurios.
Una playa del Cretácico conservada en piedra
Uno de los aspectos más relevantes del sitio es su interpretación ambiental. Las características de las huellas y del sedimento en el que quedaron impresas indican que Carreras Pampa fue una playa o llanura costera, donde el barro húmedo registraba con nitidez cada paso. La presencia simultánea de huellas de dinosaurios terrestres y de aves refuerza la idea de un ecosistema dinámico, en el que distintos grupos aprovechaban un mismo espacio para desplazarse, alimentarse o simplemente cruzar el área.
Este tipo de entorno es especialmente valioso para la paleontología porque permite reconstruir escenarios completos, más allá de la simple identificación de especies. Las huellas no solo dicen quién estuvo allí, sino cómo se movía, en qué dirección y, en algunos casos, si lo hacía en solitario o en grupo. En Carreras Pampa, la densidad del registro ofrece una oportunidad única para estudiar estos comportamientos a gran escala.
Bolivia y su papel en la paleontología mundial
Aunque Bolivia ya era conocida por otros yacimientos de huellas de dinosaurios, como los famosos rastros de Cal Orck’o, el descubrimiento de Carreras Pampa eleva el perfil científico del país a un nuevo nivel. La identificación del mayor sitio de huellas del mundo refuerza la importancia del territorio boliviano para comprender la historia evolutiva de Sudamérica durante el Cretácico.
Además, el hallazgo subraya el valor de las áreas protegidas como el Parque Nacional Torotoro, donde la conservación del entorno ha permitido que estos registros lleguen hasta nuestros días en un estado notable. La investigación científica en la zona no solo aporta conocimiento, sino que también abre la puerta a estrategias de conservación y divulgación que pueden beneficiar tanto a la ciencia como a las comunidades locales.
Un legado de 70 millones de años
Las huellas de Carreras Pampa fueron creadas en una época cercana al final del dominio de los dinosaurios. Apenas unos millones de años después, un evento catastrófico cambiaría para siempre la historia de la vida en la Tierra. Por eso, este yacimiento ofrece una instantánea privilegiada de los últimos capítulos del Cretácico, cuando los dinosaurios aún dominaban los ecosistemas terrestres y las aves comenzaban a diversificarse.
El estudio detallado de estas pisadas permite a los científicos aproximarse a cuestiones clave, como la distribución geográfica de los terópodos, su adaptación a ambientes costeros y la coexistencia con otros vertebrados. Cada huella actúa como un dato concreto, y en conjunto forman un archivo natural de valor incalculable.
Ciencia, conservación y futuro
El descubrimiento del mayor yacimiento de huellas de dinosaurios del mundo en Bolivia no es solo un logro científico. También plantea desafíos y oportunidades en términos de protección del patrimonio natural. La exposición de grandes superficies con huellas fósiles requiere planes cuidadosos para evitar su deterioro, al tiempo que se fomenta un acceso responsable para la investigación y la educación.
En este sentido, Carreras Pampa se perfila como un punto clave para la divulgación científica internacional, capaz de atraer el interés de investigadores, estudiantes y visitantes de todo el mundo. La historia escrita en piedra en este rincón de Bolivia conecta el pasado profundo del planeta con el presente, recordando que incluso los paisajes más silenciosos pueden esconder relatos extraordinarios.
Referencias
Phys.org – Scientists discover the world’s largest dinosaur track site in Bolivia (2025)
