El deshielo de la Antártida ya está alterando mares, corrientes y temperaturas globales, advierte un nuevo análisis científico

Un estudio internacional revela cómo el retroceso de los casquetes polares afecta el nivel del mar, los océanos y el clima incluso en regiones lejanas


Redacción Noticias de la Tierra


El deshielo de los grandes mantos de hielo polares no es un fenómeno aislado ni limitado a las regiones extremas del planeta. Un nuevo análisis científico difundido por Phys.org muestra que la pérdida de hielo en la Antártida tiene efectos inmediatos y globales que impactan ecosistemas, economías y patrones climáticos en todo el mundo. El estudio, desarrollado por un equipo internacional de investigadores en climatología, oceanografía y geociencias, demuestra que cuando los mantos polares pierden masa, las consecuencias se propagan a miles de kilómetros del continente blanco.

Los científicos explican que el derretimiento antártico eleva el nivel promedio del mar, modifica corrientes oceánicas clave y altera patrones de temperatura incluso en zonas tropicales, generando un efecto dominó de consecuencias ambientales.

Cómo el deshielo antártico influye en el nivel del mar global

El agua proveniente del derretimiento de glaciares y casquetes fluye hacia los océanos, contribuyendo directamente al aumento del nivel del mar. Según el estudio, este proceso se está acelerando debido al calentamiento atmosférico y oceánico, que erosiona las plataformas de hielo desde arriba y desde abajo.

El incremento del nivel del mar tiene múltiples impactos: erosión costera, inundaciones más frecuentes, pérdida de humedales y mayor vulnerabilidad para ciudades costeras densamente pobladas. En regiones bajas como partes de Asia, islas del Pacífico y zonas del Caribe, la subida del mar representa una amenaza existencial.

Cambios en corrientes oceánicas que regulan el clima del planeta

La pérdida de hielo también modifica la densidad y salinidad del agua en el Océano Austral. Estas variaciones alteran la circulación oceánica profunda, incluida la cinta transportadora global conocida como circulación termoalina. Este sistema distribuye calor desde los trópicos hacia latitudes más altas y determina en gran medida el clima de múltiples regiones.

Cuando grandes cantidades de agua dulce ingresan al océano debido al deshielo, se debilita la formación de aguas profundas frías y saladas, lo que puede ralentizar el transporte de calor. El estudio sugiere que estas alteraciones podrían provocar inviernos más fríos en Europa, cambios en el monzón asiático y modificaciones en los patrones de tormentas en el hemisferio sur.

Impactos climáticos incluso en zonas alejadas del polo

Los cambios en corrientes y temperaturas, según los investigadores, tienen un efecto en cadena sobre sistemas atmosféricos globales. Algunas consecuencias potenciales incluyen:

Pérdida de hielo marino que amplifica el calentamiento mundial al reducir el albedo.
Aumento del nivel del mar que afecta la frecuencia y magnitud de las marejadas ciclónicas.
Desplazamiento de especies marinas que dependen del agua fría antártica.
Impactos en pesquerías que sostienen a millones de personas.

El retroceso del hielo antártico también influye en la posición y fuerza de los vientos circumpolares, que a su vez afectan tormentas, lluvias y sequías en varios continentes.

La Antártida como regulador climático global

Aunque la Antártida está lejos de la mayoría de los centros urbanos y productivos del planeta, su función climática es esencial. Los investigadores destacan que el continente blanco actúa como un “regulador” que estabiliza las temperaturas globales, controla la circulación del océano y mantiene el equilibrio del nivel del mar.

Cuando este regulador se debilita, los efectos se sienten rápidamente. En el estudio citado, los científicos documentan que los cambios actuales son más rápidos de lo que muchos modelos climáticos habían anticipado, lo que sugiere que el margen de acción es cada vez menor.

Ecosistemas polares en riesgo

La pérdida de hielo no solo tiene consecuencias globales, sino también locales. Los ecosistemas antárticos —desde pingüinos hasta microorganismos que viven bajo el hielo marino— dependen de un equilibrio térmico y estructural muy delicado. A medida que el hielo se derrite, los hábitats cambian radicalmente.

Los investigadores señalan que la desaparición de plataformas de hielo puede liberar grandes cantidades de nutrientes atrapados durante siglos, alterando la cadena alimentaria marina. También se modifica la disponibilidad de zonas de reproducción para aves y mamíferos marinos.

Un llamado urgente a la acción climática

El estudio advierte que la trayectoria del deshielo antártico dependerá de la capacidad global para frenar el cambio climático. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los océanos y desarrollar estrategias de adaptación para las poblaciones costeras son pasos esenciales.

Los autores del análisis recalcan que comprender y monitorear la evolución del hielo antártico es crucial para predecir con precisión el futuro de nuestro clima. Sin embargo, la velocidad de los cambios actuales plantea un desafío sin precedentes.

La conclusión es contundente: lo que ocurre en la Antártida no se queda en la Antártida. El destino de sus mantos de hielo influirá directamente en el futuro del planeta.


Referencias

Phys.org – “Sea level doesn’t rise evenly: Antarctica’s melting ice affects some regions more than others” (2025).
Estudios científicos citados en el artículo original sobre los efectos globales del deshielo antártico.

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.