La temperatura media alcanzó 24,9 °C en los 48 estados contiguos y superó los registros de julio de 1936 y 2012, según la NOAA
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Julio de 2026 se convirtió en el mes más caluroso registrado en los Estados Unidos contiguos desde que comenzaron las mediciones nacionales en 1895, informó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). La temperatura media de los 48 estados alcanzó 76,9 °F, equivalentes a 24,9 °C.
El valor se situó 3,3 °F —aproximadamente 1,8 °C— por encima del promedio del siglo XX y superó por entre 0,1 y 0,2 °F los registros de julio de 1936, durante la época del Dust Bowl, y julio de 2012. La NOAA examinó conjuntamente las temperaturas máximas y mínimas observadas durante las 24 horas para establecer la media mensual.
El calor se extendió por los 48 estados contiguos
Las temperaturas superiores al promedio abarcaron todo el territorio continental analizado. Ninguno de los 48 estados registró condiciones medias o frías para el mes y todos se situaron al menos 1 °F, cerca de 0,6 °C, por encima de sus respectivos promedios del siglo XX.
Las anomalías más pronunciadas se concentraron en el interior del oeste, el suroeste, las Montañas Rocosas, las Grandes Llanuras del norte y el Medio Oeste superior, además de sectores de la costa del golfo de México y el sureste. Trece estados tuvieron uno de sus cinco julios más cálidos.
Wyoming estableció su propio récord para julio y para cualquier mes del año. Su temperatura media quedó 5,1 °F por encima de lo habitual y superó en 0,9 °F la marca estatal alcanzada en julio de 2007.
El registro nacional estuvo precedido por sucesivos episodios de calor. A principios de julio, una ola de calor dejó a casi 160 millones de personas bajo alertas y afectó actividades públicas, encuentros deportivos y redes eléctricas en varias ciudades del este estadounidense.
Las noches excepcionalmente cálidas impulsaron el récord
La mayor contribución al récord procedió de las temperaturas nocturnas. Las mínimas promediaron 64,2 °F, unos 17,9 °C, lo que representa 3,7 °F por encima del promedio y la media nocturna más elevada para cualquier mes en los 132 años de registros.
La nueva marca de temperaturas mínimas superó en 0,7 °F el récord anterior, establecido en julio de 2022. En contraste, las máximas diurnas promediaron 89,5 °F, equivalentes a 31,9 °C, y ocuparon el sexto lugar entre los meses con mayores temperaturas máximas.
Las noches calurosas tienen consecuencias que no quedan reflejadas únicamente en las máximas diurnas. Cuando la temperatura desciende poco después de la puesta del sol, las personas, los ecosistemas y las infraestructuras pierden horas necesarias para recuperarse del calor acumulado durante el día.
La persistencia de valores elevados coincide con una tendencia documentada en investigaciones que muestran que las olas de calor se han vuelto más frecuentes, extensas y duraderas desde 1979. Los científicos vinculan el aumento de la temperatura de fondo con las emisiones generadas por la quema de carbón, petróleo y gas.
Julio también dejó sequía y lluvias extremas regionales
El calor ocurrió durante un mes relativamente seco para el conjunto del territorio. La precipitación media fue de 2,55 pulgadas, unos 64,8 milímetros, es decir, 0,23 pulgadas por debajo del promedio del siglo XX. Este resultado situó a julio en el tercio más seco de los registros nacionales.
La distribución de las lluvias fue desigual. Mientras amplias zonas de las Montañas Rocosas del norte, las Grandes Llanuras, el Medio Oeste y el noreste recibieron menos precipitación de lo habitual, otras regiones afrontaron lluvias intensas e inundaciones repentinas, especialmente en Texas Hill Country y el este de Nueva York.
Alrededor del 48,5 % de los Estados Unidos contiguos se encontraba bajo alguna categoría de sequía el 4 de agosto, un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto al final de junio. La sequía persistió en buena parte del oeste interior, el suroeste y las Montañas Rocosas, y se expandió o intensificó en sectores del noroeste y las llanuras.
El calor acumulado aumenta la presión sobre los territorios
Las temperaturas extremas de julio dejaron suelos y vegetación expuestos a una mayor pérdida de humedad. Esta combinación puede agravar los riesgos de incendios, especialmente cuando coincide con sequía, baja humedad atmosférica y combustibles vegetales secos.
Una investigación reciente determinó que las olas de calor concentran una proporción elevada del área forestal quemada en el oeste estadounidense. Aunque esos episodios ocuparon entre el 12 % y el 15 % de los días cálidos analizados, coincidieron con el 42 % de la superficie afectada por incendios.
El calor continuó a comienzos de agosto, cuando una cúpula de alta presión puso a cerca de 50 millones de personas bajo alerta y llevó previsiones de temperaturas extremas a California, Arizona, Nevada y otros estados del oeste.
Para agosto, la NOAA anticipó una mayor probabilidad de temperaturas superiores al promedio en las franjas central y meridional del país. El potencial de incendios también permanecía por encima de lo normal en el noroeste, la Gran Cuenca, las Montañas Rocosas centrales y partes de las llanuras.
Alaska presentó un comportamiento climático diferente
El récord corresponde específicamente a los 48 estados contiguos y no incluye Alaska ni Hawái. Alaska registró una temperatura media de 51,8 °F, unos 11 °C, situada 0,9 °F por debajo de su promedio de referencia y correspondiente a su julio más frío desde 2008.
Hawái, por su parte, tuvo una media de 69,4 °F, cerca de 20,8 °C, equivalente a 0,6 °F por encima del promedio 1991-2020. Las temperaturas nocturnas fueron elevadas en el archipiélago, mientras las máximas diurnas permanecieron cercanas o por debajo de los valores habituales.
La diferencia regional muestra que un récord para el territorio continental no implica condiciones uniformes en todas las áreas estadounidenses. Sin embargo, la extensión del calor entre los 48 estados contiguos y el peso de las temperaturas nocturnas convierten a julio de 2026 en una señal destacada dentro de la evolución climática del país.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Centros Nacionales de Información Ambiental de la NOAA
