Una potente dorsal anticiclónica mantendrá temperaturas propias del verano mientras la sequía pluviométrica gana importancia en Galicia, la vertiente cantábrica y el Pirineo
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
El otoño astronómico de 2026 ha comenzado en España bajo condiciones térmicas poco habituales para finales de septiembre. Una robusta dorsal anticiclónica favorece la estabilidad atmosférica y la entrada de aire muy cálido, con temperaturas que pueden situarse entre 37 y 38 °C en puntos del interior y del sur peninsular, mientras las precipitaciones seguirán siendo escasas en gran parte del territorio.
La situación prolonga el carácter excepcionalmente cálido de los últimos meses. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó que el verano de 2026 fue el más cálido registrado en España desde, al menos, 1961, con una temperatura media de 24,5 °C. El organismo también señala que, considerando reconstrucciones climáticas, el trimestre estival fue el más cálido desde al menos 1869.
El episodio de finales de septiembre vuelve a colocar en primer plano un mecanismo meteorológico que ya afectó al país durante 2026. Una cúpula de calor sobre España se produce cuando una configuración persistente de altas presiones favorece la acumulación de aire cálido y dificulta la llegada de sistemas capaces de provocar un descenso significativo de las temperaturas.
Una dorsal mantiene bloqueadas las lluvias
La configuración atmosférica prevista para estos días está dominada por una dorsal anticiclónica muy intensa para la época del año. Entre el Atlántico y el Mediterráneo central se sitúan áreas de aire más frío en altura, mientras la Península Ibérica permanece bajo una estructura que favorece la estabilidad y la advección de aire cálido.
Esta disposición dificulta que las borrascas atlánticas y otros sistemas inestables alcancen España. Las previsiones manejadas al comienzo del episodio apuntan a una ausencia generalizada de precipitaciones al menos durante buena parte de la semana, aunque pueden producirse lluvias localizadas en sectores concretos.
Las temperaturas más elevadas se esperan especialmente en ciudades del interior y sur como Badajoz, Córdoba, Sevilla y Murcia, donde las máximas pueden aproximarse a 37-38 °C. En amplias zonas del país, los valores se situarán varios grados por encima de lo habitual para estas fechas.
El calor llega después de un verano extraordinariamente persistente. AEMET contabilizó 61 días bajo ola de calor en España durante 2026, distribuidos en cuatro episodios en la Península y Baleares, una cifra superior al anterior máximo de 41 días registrado en 2022. La sucesión de episodios cálidos encaja además en un contexto continental en el que Europa afronta olas de calor cada vez más intensas y prolongadas.
El norte peninsular acumula un déficit de precipitaciones
La ausencia de lluvias adquiere especial importancia en el norte de España. Galicia, la vertiente cantábrica y el Pirineo llegan al inicio del otoño con una sequía pluviométrica significativa después de un verano caracterizado simultáneamente por temperaturas extraordinarias y precipitaciones muy escasas.
El balance oficial de AEMET indica que el verano de 2026 fue uno de los más secos registrados en España: únicamente los veranos de 1994 y 2016 presentaron menos precipitaciones. La persistencia de altas presiones durante los primeros días del otoño impide, por ahora, una recuperación generalizada del déficit acumulado.
El problema tampoco se limita a España. Diferentes áreas de Europa occidental han atravesado durante el verano una combinación persistente de altas temperaturas y escasez de agua. En agosto, la sequía llevó a grandes ríos europeos a registrar caudales excepcionalmente bajos, incluidos tramos del Rin, el Ródano y el Danubio, con repercusiones sobre ecosistemas, navegación, abastecimiento y generación energética.
Francia también presenta déficits de precipitación tras varios meses cálidos y secos. Esta coincidencia entre calor y escasez de humedad resulta especialmente relevante porque la sequedad del terreno puede reforzar las temperaturas elevadas: cuando existe menos agua disponible para evaporarse, una proporción mayor de la energía recibida por la superficie contribuye directamente al calentamiento del suelo y del aire.
Los suelos secos pueden reforzar los episodios cálidos
La interacción entre humedad del suelo y temperatura es un elemento importante para comprender la persistencia del calor. Investigaciones recientes han mostrado que los suelos secos pueden prolongar el calor extremo en Europa, especialmente durante la segunda parte del verano, cuando las reservas de humedad superficial ya han disminuido después de semanas de elevada evaporación.
Este mecanismo no significa que la sequedad del suelo explique por sí sola cada episodio de temperaturas altas. La circulación atmosférica continúa siendo determinante, pero un terreno con poca humedad dispone de menor capacidad para utilizar energía en la evaporación del agua y puede contribuir a intensificar las temperaturas próximas a la superficie.
El episodio actual se produce, además, después de meses de calor extremo en el continente. A mediados de agosto, una extensa ola de calor afectó a más de 135 millones de personas en Europa, mientras varios países sufrían simultáneamente sequía, riesgo elevado de incendios y presión sobre sus recursos hídricos.
El otoño será probablemente más cálido de lo normal
El calor de estos primeros días no permite anticipar por sí solo cómo se comportará toda la estación. Las predicciones estacionales son probabilísticas y no indican el tiempo concreto que hará en una ciudad o región determinada dentro de varias semanas.
AEMET estima una probabilidad del 60 al 70 % de que el otoño climatológico —septiembre, octubre y noviembre— resulte más cálido de lo normal en España, frente a alrededor de un 10 % de probabilidad de que sea más frío. Para el trimestre octubre-diciembre, la probabilidad de temperaturas superiores a las habituales alcanza aproximadamente el 70 % en la mayor parte del país.
Las perspectivas de precipitación son diferentes. Aunque el comienzo del otoño está marcado por la estabilidad y la falta de lluvias, AEMET calcula que durante octubre, noviembre y diciembre existe una probabilidad elevada de precipitaciones superiores a las normales en amplias zonas del norte, centro y oeste peninsular. En el noroeste, esa probabilidad alcanza aproximadamente el 70 %.
Por tanto, la sequía pluviométrica que actualmente afecta al norte no implica necesariamente que toda la estación vaya a ser seca. La evolución dependerá de que las borrascas atlánticas recuperen latitudes más meridionales y de la configuración de la circulación atmosférica durante las próximas semanas.
Un comienzo de estación condicionado por un verano récord
El arranque cálido del otoño se suma a un año especialmente intenso desde el punto de vista térmico. Los registros de 2026 muestran que las condiciones propias del verano se extendieron fuera del trimestre junio-agosto, con episodios de temperaturas muy altas tanto durante la segunda mitad de mayo como durante septiembre.
El fenómeno se desarrolla dentro de una tendencia climática europea más amplia. Europa se está calentando con mayor rapidez que el promedio mundial, una evolución que incrementa la temperatura de fondo sobre la que se desarrollan las variaciones meteorológicas naturales y los episodios extremos.
Para los próximos días, la atención inmediata estará puesta tanto en la magnitud de las temperaturas como en la duración de la estabilidad atmosférica. El debilitamiento posterior de la dorsal podría facilitar la aproximación de algún frente y una reducción del calor, pero las previsiones disponibles no garantizan todavía un episodio de lluvias generalizadas capaz de revertir rápidamente el déficit acumulado en las áreas más secas del norte peninsular.
Fuentes referenciales:
El Español
Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)
Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) — balance de olas de calor de 2026




