Un nuevo estudio revela que la mayoría de las personas subestima la huella ecológica de su dieta y no distingue qué productos son realmente sostenibles
Redacción Noticias de la Tierra
El impacto ambiental de los alimentos que consumimos cada día es mucho mayor de lo que la mayoría de las personas imagina. Sin embargo, un nuevo estudio ha revelado que existe una profunda desconexión entre la percepción pública y la realidad ambiental de los productos alimentarios. Investigadores británicos han comprobado que la mayoría de los consumidores malinterpreta el impacto ecológico de su dieta, lo que refuerza la necesidad urgente de implementar etiquetados ambientales claros y estandarizados en los productos alimenticios.
El estudio, publicado recientemente en la revista Appetite, fue desarrollado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Leeds. Los resultados muestran que los participantes tienden a sobrevalorar el impacto ambiental de algunos alimentos saludables, como las frutas o las verduras, y a subestimar el daño causado por productos de origen animal, especialmente la carne de res, los lácteos y los alimentos ultraprocesados.
La brecha entre la percepción y la evidencia científica
Los investigadores evaluaron a cientos de consumidores para conocer cómo perciben el impacto ambiental de distintos grupos de alimentos. Los resultados fueron contundentes: la mayoría de las personas cree que todos los alimentos frescos son ambientalmente sostenibles, cuando en realidad algunos tienen huellas de carbono y consumo de agua considerablemente altas.
Por ejemplo, muchos encuestados subestimaron el impacto climático de la carne roja, uno de los productos con mayor huella ecológica, y sobrestimaron el impacto de productos como las frutas importadas o el pan. Este error de percepción lleva a que las personas tomen decisiones de compra que no necesariamente reducen su huella ambiental.
La investigación también encontró que el público tiene dificultades para entender cómo se mide el impacto ambiental. Mientras algunos asocian la sostenibilidad solo con el transporte o el embalaje, en realidad la mayor parte de las emisiones proviene de la producción, especialmente en los casos de la ganadería intensiva, el uso de fertilizantes y el consumo de energía en el procesamiento industrial.
La urgencia de un etiquetado ambiental
Los autores del estudio argumentan que estas confusiones podrían corregirse con un sistema estandarizado de etiquetas ambientales en los alimentos, similar a los sellos nutricionales o energéticos. Estas etiquetas mostrarían de forma sencilla el impacto relativo de un producto en términos de emisiones de CO₂, uso de agua, contaminación y pérdida de biodiversidad.
La idea de un etiquetado ecológico ha ganado fuerza en Europa y otras regiones, pero aún enfrenta resistencia política y comercial, especialmente por parte de la industria alimentaria y de los sectores ganaderos. Sin embargo, la evidencia sugiere que los consumidores reaccionan positivamente a la información transparente: cuando se les muestra el impacto real de los productos, tienden a elegir opciones más sostenibles.
Además, los investigadores enfatizan que el etiquetado no busca imponer restricciones, sino ofrecer información clara y comprensible para que las personas puedan tomar decisiones más informadas. Esto se vuelve fundamental en un momento en que el sistema alimentario mundial representa más de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Alimentación, clima y conciencia
El estudio se enmarca en un debate global cada vez más urgente: cómo equilibrar las necesidades alimentarias de una población creciente con la sostenibilidad ambiental del planeta. La producción de alimentos no solo emite gases contaminantes, sino que también consume cerca del 70 % del agua dulce y ocupa el 50 % de las tierras habitables del mundo.
La forma en que comemos tiene un impacto directo en el clima, la biodiversidad y la disponibilidad futura de recursos. Por ello, los expertos promueven dietas más basadas en plantas, una reducción del consumo de carne y el aprovechamiento eficiente de los alimentos locales y de temporada.
No obstante, el cambio de hábitos no puede depender únicamente de la voluntad individual. Los científicos señalan que es necesario crear un entorno informativo y regulatorio que favorezca elecciones sostenibles. Sin información clara sobre el impacto ambiental de los productos, incluso los consumidores más conscientes pueden caer en decisiones contradictorias.
El papel de la educación ambiental
Más allá del etiquetado, los autores del estudio sostienen que es esencial fortalecer la educación ambiental en materia alimentaria. Esto implica enseñar desde edades tempranas cómo se producen los alimentos, cuál es su huella ecológica y cómo nuestras elecciones diarias pueden contribuir —o perjudicar— la salud del planeta.
Las universidades y los medios de comunicación también tienen un papel crucial en difundir información basada en evidencia. En una era de desinformación, donde abundan los mensajes publicitarios que disfrazan de “natural” o “verde” productos altamente contaminantes, la alfabetización ambiental se vuelve una herramienta de empoderamiento ciudadano.
Hacia un consumo alimentario verdaderamente sostenible
El desafío, según los investigadores, es transformar la manera en que la sociedad comprende su relación con los alimentos. La sostenibilidad no debe limitarse a modas gastronómicas o a etiquetas ambiguas, sino integrarse en una visión sistémica del bienestar humano y ecológico.
Los autores proponen que los gobiernos impulsen políticas que fomenten la transparencia en la cadena alimentaria, incentiven la innovación en productos de bajo impacto y apoyen a los productores locales que aplican prácticas sostenibles.
En última instancia, la verdadera revolución no vendrá solo de la tecnología, sino de un cambio cultural: aprender a comer con conciencia ambiental. La ciencia ya ha demostrado que lo que ponemos en nuestro plato influye tanto en nuestra salud como en la del planeta. Ahora, falta que las políticas públicas y la información acompañen ese conocimiento.
Referencias
- Phys.org. (2025). People’s misconceptions about the environmental impact of their everyday food choices. Publicado el 12 de noviembre de 2025. Disponible en: https://phys.org/news/2025-11-people-misconceptions-environmental-impact-everyday.html
- University of Leeds (2025). Food, Perception and Sustainability: Public Understanding of Environmental Impact.
- Appetite Journal (2025). Consumer Perception and Environmental Labeling of Food Products.
- FAO (2024). The State of Food and Agriculture: Climate and Consumption Patterns.
