Científicos proponen un sistema global de monitoreo biológico para medir los efectos del calentamiento sobre los ecosistemas
Redacción Noticias de la Tierra
El cambio climático no solo altera el clima, los glaciares o los océanos: está ejerciendo una presión sin precedentes sobre la vida misma del planeta. Un equipo interdisciplinario de científicos del Advanced Science Research Center de la City University of New York (CUNY ASRC) ha presentado un modelo conceptual innovador y un marco integral de monitoreo biológico global que busca revelar cómo las variaciones del clima están afectando a los organismos, desde los microbios hasta los bosques y los ecosistemas marinos.
La propuesta, publicada recientemente en Global Change Biology, introduce un sistema llamado “Climate Biostress Sentinel”, diseñado para funcionar como una red de alerta temprana del estrés climático en la biosfera. Este enfoque pretende llenar un vacío fundamental: hasta ahora, la ciencia ha logrado medir con precisión el cambio climático, pero no sus efectos fisiológicos y ecológicos en tiempo real sobre los seres vivos.
De medir el clima a medir la respuesta de la vida
Durante décadas, los científicos han monitoreado variables físicas como la temperatura, la radiación solar o las concentraciones de dióxido de carbono. Sin embargo, el impacto del cambio climático sobre los organismos —su crecimiento, reproducción o supervivencia— sigue siendo difícil de cuantificar.
El nuevo modelo propone ir más allá de los indicadores climáticos tradicionales y medir la respuesta biológica de la vida terrestre y acuática frente al calentamiento. Según los autores, esto permitirá identificar zonas donde la biodiversidad está alcanzando su límite fisiológico de tolerancia, antes de que los daños sean irreversibles.
El sistema integra herramientas de biología molecular, ecología, fisiología y teledetección satelital para observar cómo los organismos reaccionan ante el aumento del calor, la sequía o la acidificación de los océanos. Este enfoque interdisciplinario permitirá detectar señales de estrés biológico que aún no son visibles a simple vista, pero que ya anuncian alteraciones profundas en los ecosistemas.
El “Climate Biostress Sentinel”: una red de alerta para la biosfera
El marco propuesto funciona como una red coordinada de observación, capaz de integrar datos de distintas escalas: desde sensores en campo y laboratorios hasta imágenes satelitales globales. Su objetivo es establecer un sistema de vigilancia planetaria del estado fisiológico de la vida bajo presión climática.
Por ejemplo, el modelo puede monitorear cambios en la fluorescencia de las plantas para medir la eficiencia de la fotosíntesis, analizar la actividad microbiana del suelo, o evaluar cómo los corales y las algas responden a las variaciones de temperatura y pH en el océano. Estos indicadores sirven como “biomarcadores del estrés climático”, análogos a los signos vitales que un médico usa para evaluar la salud humana.
Los investigadores proponen que esta red funcione como un sistema de diagnóstico global, capaz de anticipar colapsos ecológicos y orientar políticas de conservación más precisas. En lugar de reaccionar cuando los ecosistemas ya están dañados, el “Climate Biostress Sentinel” permitiría detectar el problema antes de que se agrave.
Un lenguaje común entre disciplinas
Uno de los mayores desafíos en la investigación climática es la fragmentación del conocimiento. Meteorólogos, biólogos, oceanógrafos y ecólogos suelen trabajar con diferentes unidades de medida y escalas de observación, lo que dificulta integrar sus resultados.
El marco desarrollado por el equipo del CUNY ASRC busca precisamente crear un lenguaje común que permita conectar los datos biológicos con los modelos climáticos. De esa forma, será posible comprender con mayor precisión cómo las variaciones del clima se traducen en respuestas fisiológicas, y cómo estas respuestas se reflejan en la productividad y estabilidad de los ecosistemas.
Los autores subrayan que este enfoque no reemplaza los sistemas climáticos existentes, sino que los complementa al incluir la dimensión biológica que hasta ahora ha sido la gran ausente en la evaluación del impacto climático global.
Por qué es urgente medir el estrés biológico
El planeta está experimentando una ola simultánea de calentamiento global, pérdida de hábitat y contaminación, que ejerce presión sobre la vida en todos los niveles. Detectar los primeros signos de estrés en organismos y ecosistemas puede ser crucial para evitar puntos de no retorno.
Por ejemplo, los cambios en la fisiología vegetal pueden anticipar crisis agrícolas; el estrés térmico en especies marinas puede predecir blanqueamientos masivos de corales; y los desequilibrios en la microbiota del suelo pueden anunciar fallas en los ciclos de nutrientes que sostienen la producción alimentaria.
El modelo “Climate Biostress Sentinel” ofrece una nueva herramienta para conectar estos procesos dispersos y construir una visión integrada de la salud planetaria.
Ciencia para la acción
Más allá de su valor científico, este enfoque tiene implicaciones prácticas profundas. Al cuantificar el impacto biológico del cambio climático, los gobiernos y organizaciones internacionales podrán priorizar políticas de adaptación y mitigación basadas en evidencia biológica, no solo en proyecciones físicas.
Asimismo, podría fortalecer los programas de conservación al identificar zonas biológicamente críticas, donde los ecosistemas muestran altos niveles de vulnerabilidad. Esto permitiría asignar recursos con mayor eficacia y proteger especies clave antes de que sus poblaciones colapsen.
Los investigadores también subrayan la importancia de democratizar el acceso a los datos, de modo que las universidades, agencias ambientales y comunidades locales puedan participar en la recopilación y uso de información, fomentando una red de ciencia ciudadana global.
Un paso adelante hacia la biología del clima
El proyecto del CUNY ASRC representa un avance conceptual importante: entender que el cambio climático no es solo una cuestión de temperatura, sino una alteración sistémica que afecta la biología del planeta.
En palabras de los autores, “no se trata solo de medir cuánto cambia el clima, sino de comprender cómo cambia la vida”. Este enfoque inaugura una nueva etapa en la ciencia del clima, donde la biosfera deja de ser una víctima pasiva para convertirse en un indicador activo del estado del sistema terrestre.
El “Climate Biostress Sentinel” marca el inicio de una era en la que el planeta puede, metafóricamente, “tomarse el pulso”. Y ese pulso, según los científicos, ya muestra signos de agotamiento.
Referencias
- Phys.org. (2025). Climate biostress sentinel to track global ecosystem response to climate change. Publicado el 12 de noviembre de 2025. Disponible en: https://phys.org/news/2025-11-climate-biostress-sentinel-track-global.html
- Advanced Science Research Center (CUNY ASRC). Biosphere Stress Response Framework Project 2025.
- Global Change Biology. Integrative Monitoring Framework for Planetary Biostress Assessment.
- National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS). Climate-Biology Interface Research Overview 2024.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
