La proyección sitúa el mayor riesgo en la primavera boreal de 2027, cuando un episodio intenso de El Niño podría sumarse al calentamiento provocado por las emisiones humanas
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
Una proyección climática elaborada por investigadores de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami estima que la temperatura media mundial podría superar temporalmente los 2 °C sobre el nivel preindustrial durante la primavera boreal de 2027. El escenario contempla que el cruce se mantenga durante un mes o un periodo breve, impulsado por la combinación entre el calentamiento de origen humano y un episodio fuerte de El Niño.
El cálculo asigna una probabilidad de entre el 35 % y el 40 % a que al menos un mes de comienzos de 2027 rebase esa referencia térmica. Se trata de una previsión probabilística, no de la confirmación de que el planeta alcanzará necesariamente ese valor. La intensidad final de El Niño, la evolución de las temperaturas oceánicas y otros patrones de variabilidad natural determinarán el resultado.
Un pico mensual no equivale a rebasar el objetivo de París
La posible superación de los 2 °C durante algunas semanas o meses no significaría que el límite de largo plazo del Acuerdo de París haya sido formalmente traspasado. Los objetivos climáticos internacionales se evalúan mediante promedios sostenidos durante periodos prolongados, mientras que la proyección de la Universidad de Miami se refiere a una anomalía mensual.
La diferencia ya quedó expuesta cuando agosto de 2026 superó temporalmente los 1,5 °C sobre el nivel preindustrial. Ese registro mensual confirmó la proximidad a condiciones más peligrosas, pero no constituyó por sí mismo una superación permanente del primer umbral establecido en el acuerdo climático.
Aun con esa distinción, un mes situado más de 2 °C por encima de la referencia de 1850-1900 representaría una señal excepcional dentro de las observaciones modernas. También mostraría cuánto ha aumentado la temperatura de fondo sobre la que actúan fenómenos naturales como El Niño.
El Niño añadiría calor a una tendencia causada por las emisiones
El Niño redistribuye hacia la atmósfera parte del calor almacenado en el Pacífico tropical y puede elevar temporalmente la temperatura media mundial. Su influencia, sin embargo, se superpone a una tendencia de largo plazo vinculada principalmente con la acumulación de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.
Los indicadores recientes ya muestran esa combinación. La temperatura superficial de los océanos alcanzó niveles récord durante la intensificación de El Niño, mientras extensas áreas marinas conservaron anomalías cálidas capaces de intercambiar más energía y humedad con la atmósfera.
El océano absorbe gran parte del exceso de calor retenido en el sistema climático. Esa función amortigua parte del calentamiento atmosférico inmediato, pero también favorece la expansión térmica del agua, las olas de calor marinas y el deterioro de ecosistemas sensibles. La sucesión de temperaturas oceánicas excepcionalmente altas durante periodos prolongados refuerza la vigilancia sobre los próximos meses.
La persistencia elevaría el riesgo de retroalimentaciones climáticas
Un cruce breve del umbral no implica que todos los mecanismos de retroalimentación se activen de forma inmediata ni irreversible. El riesgo aumenta cuando las temperaturas elevadas persisten y aceleran procesos que, a su vez, pueden reforzar el calentamiento.
Entre esos mecanismos figura la pérdida de hielo y nieve, cuyas superficies claras reflejan parte de la radiación solar. Cuando disminuyen, quedan expuestas áreas más oscuras que absorben mayor cantidad de energía. Este efecto ya puede observarse en el retroceso de los glaciares y la reducción de superficies reflectantes.
También preocupa la liberación adicional de carbono desde suelos congelados, incendios y ecosistemas degradados, además de una posible reducción de la capacidad de bosques y océanos para absorber dióxido de carbono. La magnitud de estas respuestas depende de cuánto aumente la temperatura, durante cuánto tiempo se mantenga y qué volumen de emisiones continúe acumulándose.
La trayectoria de largo plazo aún depende de las emisiones
La proyección para 2027 describe un riesgo climático cercano, pero no determina por sí sola la temperatura media de las próximas décadas. Las oscilaciones naturales pueden producir picos o descensos temporales, mientras la concentración de gases de efecto invernadero establece la tendencia de fondo.
El seguimiento de la temperatura atmosférica, el contenido de calor oceánico, la extensión del hielo y el balance global de carbono permitirá comprobar si el episodio previsto se materializa. Los indicadores disponibles muestran que el calentamiento global mantiene un ritmo excepcional y que cada fracción adicional de grado incrementa la exposición de ecosistemas y comunidades a impactos climáticos.
Reducir de forma rápida y sostenida las emisiones continúa siendo la principal vía para limitar la duración y frecuencia de estas superaciones temporales, así como para evitar que los 2 °C se conviertan posteriormente en una condición climática persistente.
Fuentes referenciales:
Infobae
The Economic Times
Servicio de Cambio Climático de Copernicus




