El sismo superficial frente a la isla de Flores dejó al menos 38 fallecidos, daños en viviendas e infraestructuras y olas de hasta 94 centímetros, según los balances disponibles
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió la región de Flores, en el este de Indonesia, durante la madrugada del sábado 15 de agosto de 2026. El movimiento provocó víctimas mortales, derrumbes y daños en viviendas e instalaciones públicas, además de generar un tsunami de alcance local que obligó a evacuar diferentes sectores costeros.
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia, BNPB, había contabilizado al menos 38 fallecidos hasta las 15:00, hora del oeste de Indonesia, mientras continuaban las operaciones de búsqueda, atención sanitaria y evaluación de daños. El balance permanecía sujeto a cambios debido a las dificultades para acceder a algunas comunidades afectadas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos situó el hipocentro a 10 kilómetros de profundidad y el epicentro a unos 68 kilómetros al nor-noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia, BMKG, calculó una profundidad de 15 kilómetros y ubicó el origen a 30 kilómetros al noreste de Mbay, en el distrito de Nagekeo.
La poca profundidad intensificó la sacudida en Flores
El terremoto ocurrió a las 04:58 del sábado según la hora empleada por BMKG, equivalente a las 21:58 UTC del viernes 14 de agosto. Al tratarse de un movimiento superficial y próximo a zonas pobladas, sus ondas produjeron una sacudida intensa en diferentes localidades de Flores.
BMKG estimó una intensidad VII en la escala de Mercalli Modificada en Aesesa, Riung y Mbay. Ese nivel corresponde a una sacudida capaz de hacer que las personas salgan de los edificios y de causar daños ligeros incluso en construcciones adecuadamente levantadas. En Wolowae y Bajawa se calculó una intensidad VI, mientras que Ende, Borong y Ruteng registraron un nivel V.
Los primeros reportes describieron desperfectos en casas, edificios públicos y terminales. En Maumere se informó del colapso de una sala de espera portuaria. También cedió el techo de un salón del seminario mayor de San Pedro, en Sikka, cuando estudiantes y religiosas asistían a una misa matutina.
Al menos un sacerdote sufrió una fractura en una pierna después de saltar desde el segundo piso de una edificación durante el temblor. Los equipos de emergencia continuaron inspeccionando estructuras dañadas ante el peligro de nuevos colapsos provocados por las réplicas.
La alerta de tsunami se emitió en poco más de dos minutos
BMKG difundió su primera alerta temprana de tsunami a las 05:00, apenas dos minutos y 16 segundos después del terremoto. Una segunda actualización fue emitida unos once minutos después del movimiento principal, mientras las autoridades examinaban los registros de las estaciones costeras.
El modelado inicial estableció el nivel de alerta “Siaga”, asociado con olas previstas de entre 0,5 y 3 metros, para sectores de Nusa Tenggara Oriental y Sulawesi del Sur. Manggarai, Ngada, Ende, Sikka, Selayar, Jeneponto y Bantaeng figuraron entre los territorios incluidos en ese nivel.
Otras áreas de Nusa Tenggara Occidental, Nusa Tenggara Oriental, Sulawesi del Sur y Sulawesi Sudoriental quedaron bajo el nivel “Waspada”, correspondiente a una amenaza inferior a 0,5 metros. Sus habitantes recibieron instrucciones de mantenerse alejados de playas, desembocaduras y riberas.
Las autoridades pidieron a la población de los sectores con mayor amenaza que se trasladara inmediatamente hacia terrenos elevados. La rapidez de la advertencia fue decisiva porque algunos tiempos de llegada calculados para las costas cercanas quedaron separados del terremoto por apenas unos minutos.
Las estaciones registraron olas de hasta 94 centímetros
Los instrumentos de observación confirmaron posteriormente variaciones del nivel del mar de entre 17 y 94 centímetros, de acuerdo con el Centro de Coordinación de la Asistencia Humanitaria de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Aunque las alturas observadas resultaron inferiores al escenario más grave del modelado inicial, confirmaron que el terremoto había generado un tsunami.
BMKG levantó la advertencia a las 07:31, después de analizar la evolución del oleaje. La finalización formal de la alerta permitió suspender las órdenes relacionadas específicamente con el tsunami, pero no eliminó los riesgos asociados con réplicas, edificios inestables, deslizamientos o interrupciones de servicios.
El episodio vuelve a mostrar por qué algunos terremotos submarinos generan tsunamis y otros producen ondas pequeñas. La magnitud no constituye el único factor: también influyen la profundidad, el mecanismo de ruptura y el desplazamiento vertical que se produzca en el fondo marino.
Las réplicas mantuvieron activa la emergencia
El movimiento principal fue seguido por numerosas réplicas. Durante las primeras horas, BMKG había contabilizado 37 eventos con magnitudes comprendidas entre 3,6 y 6,2. Estas sacudidas secundarias aumentaron el peligro para las personas que permanecían cerca de construcciones agrietadas o parcialmente derrumbadas.
Las autoridades recomendaron conservar la calma, evitar estructuras dañadas y utilizar solamente los canales oficiales para obtener información. En una emergencia sísmica, los rumores sobre nuevas olas o supuestas predicciones pueden provocar desplazamientos desordenados y dificultar el trabajo de los organismos de rescate.
La magnitud por sí sola tampoco permite anticipar el balance humano. Un recuento reciente sobre los grandes terremotos registrados durante 2026 mostró que la profundidad, la proximidad a centros poblados, las condiciones del terreno y la resistencia de los edificios producen consecuencias muy diferentes entre eventos de energía comparable.
Indonesia permanece expuesta a terremotos y tsunamis
Indonesia se encuentra en el Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa franja de contacto entre placas tectónicas caracterizada por elevada actividad sísmica y volcánica. El archipiélago, compuesto por más de 17.000 islas, tiene numerosas comunidades asentadas cerca de costas activas y fallas capaces de producir terremotos destructivos.
BMKG relacionó el movimiento de magnitud 7,7 con el sistema tectónico de Flores. La combinación de un epicentro marino, poca profundidad y cercanía a las islas justificó la evacuación preventiva antes de conocer las alturas reales que alcanzarían las olas.
Flores conserva además la memoria del desastre de diciembre de 1992, cuando un terremoto de magnitud 7 generó un tsunami que causó alrededor de 2.500 fallecimientos. Ese antecedente refuerza la necesidad de abandonar inmediatamente la costa cuando se perciba una sacudida fuerte o prolongada, incluso antes de recibir una alerta electrónica.
La experiencia internacional confirma el valor de estos protocolos. En abril de 2026, Japón activó una breve alerta tras un terremoto y registró olas de hasta 80 centímetros. Aunque esos eventos no siempre producen una inundación destructiva, la evacuación temprana reduce la exposición mientras los mareógrafos determinan el alcance real del fenómeno.
La búsqueda y la evaluación de daños continúan
La respuesta indonesia movilizó equipos nacionales y locales para rescatar personas, atender a los heridos, establecer refugios y revisar las infraestructuras afectadas. El gobierno preparó medios aéreos y desplegó personal militar y policial bajo la coordinación de BNPB.
Las carreteras bloqueadas, los deslizamientos y las interrupciones en las comunicaciones complicaron el acceso a algunas localidades. Por esa razón, las cifras de víctimas, personas desplazadas y edificios afectados debían considerarse provisionales mientras los equipos completaban las inspecciones.
El terremoto también demuestra la importancia de los sistemas modernos de detección y comunicación. El análisis sobre cómo las alertas tempranas reducen la mortalidad causada por tsunamis señala que los sensores oceánicos, mareógrafos y mensajes rápidos deben complementarse con rutas accesibles y una población preparada para evacuar sin demora.
En Flores, la alerta ya había terminado, pero la emergencia terrestre continuaba. La prioridad se concentró en localizar a personas atrapadas, asegurar construcciones inestables, restablecer servicios y mantener a la población alejada de estructuras dañadas durante la secuencia de réplicas.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia
Servicio Geológico de Estados Unidos
Centro AHA de la ASEAN
Agencia Nacional de Noticias ANTARA
