El largo viaje del plástico: de la superficie oceánica a las profundidades abisales

Un problema que se hunde más lentamente de lo que imaginábamos


Redacción Noticias de la Tierra


La contaminación por plásticos en los océanos es uno de los desafíos ambientales más persistentes de nuestro tiempo. Aunque las imágenes de playas saturadas de desechos o animales marinos atrapados en bolsas han impulsado la conciencia pública, nuevas investigaciones sugieren que la dimensión temporal del problema podría ser aún mayor. En lugar de desaparecer o hundirse rápidamente, una parte significativa del plástico que llega al mar puede tardar décadas e incluso siglos en completar su lento viaje hacia las profundidades del océano, donde permanece oculto, pero no menos dañino.

La vida útil del plástico en el océano: un ciclo más complejo

La idea extendida de que el plástico flota, se fragmenta y tarde o temprano termina en el fondo del mar está siendo replanteada por estudios recientes. Según los datos citados en el artículo original, las corrientes superficiales, los vientos, las diferencias de densidad y el clima oceánico interactúan de manera compleja con los desechos plásticos. Esto significa que buena parte de estos materiales puede quedar atrapada durante largos periodos en la interfaz entre superficie y columna de agua, en un equilibrio inestable que retrasa su hundimiento definitivo.

Una de las razones de este comportamiento es la relación entre el plástico y los microorganismos marinos. Con el tiempo, las piezas de plástico se cubren de algas, bacterias y otros organismos en un proceso conocido como bioincrustación. Este fenómeno altera la flotabilidad del material: un objeto ligero que inicialmente flota puede volverse más pesado y empezar a descender lentamente, pero también puede desprender parte de la biopelícula y volver a subir, repitiendo un ciclo que prolonga su permanencia en la zona superficial del mar durante años.

Los microplásticos: viajeros incansables

Los microplásticos, fragmentos de menos de cinco milímetros, representan un desafío aún mayor. Por su tamaño diminuto, pueden permanecer suspendidos en capas intermedias del océano, ser ingeridos por plancton, peces y crustáceos, o desplazarse miles de kilómetros antes de estabilizarse en un punto del océano profundo. Este desplazamiento prolongado aumenta la probabilidad de que entren en cadenas tróficas marinas y, eventualmente, en las humanas.

La investigación también sugiere que parte del plástico no llega jamás al fondo, sino que permanece durante décadas circulando en los llamados giros oceánicos, enormes remolinos formados por corrientes marinas que acumulan grandes cantidades de residuos. En estos espacios, el plástico se fragmenta y se dispersa, lo cual disminuye su visibilidad, pero incrementa su impacto ecológico.

Un impacto que se extiende más allá de la contaminación visible

El viaje prolongado de los plásticos por la superficie oceánica tiene implicaciones profundas para la vida marina. Durante su desplazamiento, estos materiales pueden actuar como vectores biológicos, transportando microorganismos invasores a regiones lejanas, así como sustancias químicas adheridas a su superficie. Estos compuestos —entre ellos metales pesados, pesticidas y aditivos plásticos— pueden liberarse lentamente al agua o ingresar en los organismos que los consumen accidentalmente.

La persistencia en la superficie también implica una mayor exposición a la radiación solar y a la acción mecánica de las olas, lo que favorece la formación de nanoplásticos, partículas tan pequeñas que pueden traspasar barreras celulares y generar efectos aún más profundos en animales marinos, desde alteraciones en su metabolismo hasta cambios en su capacidad reproductiva.

Un camino hacia el fondo que no significa el final

Incluso cuando finalmente alcanzan las profundidades, los plásticos no dejan de representar una amenaza. En el fondo marino, donde la luz solar no penetra y la degradación es extremadamente lenta, estos materiales pueden persistir durante siglos. Las investigaciones confirman que el plástico depositado a miles de metros de profundidad se convierte en un componente del paisaje abisal, alterando hábitats sensibles y modificando las condiciones físicas del entorno.

Además, la interacción del plástico en el fondo del océano con sedimentos y organismos bentónicos crea nuevas dinámicas ecológicas que la ciencia apenas comienza a descifrar. La presencia de estos residuos puede afectar procesos naturales como la filtración de nutrientes, la circulación de carbono y la biodiversidad local.

¿Qué significa todo esto para el futuro?

El reconocimiento de que los plásticos pueden tardar tanto en hundirse y, en algunos casos, nunca hacerlo, obliga a replantear las estrategias globales de gestión de residuos. Los océanos no son solo receptores pasivos: son sistemas dinámicos donde los plásticos interactúan, se mueven, cambian de densidad y alteran ecosistemas enteros antes de llegar —si llegan— al fondo.

Esto refuerza la necesidad de reducir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar los sistemas de reciclaje y reforzar los mecanismos de contención para evitar que los residuos lleguen al mar. También pone en evidencia la urgencia de impulsar nuevas tecnologías de monitorización, capaces de seguir el rastro del plástico en la columna de agua y entender mejor los tiempos reales de su degradación.

La contaminación plástica es, en definitiva, un proceso vivo que evoluciona con el propio movimiento del océano. Su impacto puede extenderse generación tras generación si las soluciones no se abordan con una perspectiva integral y a largo plazo. La investigación científica lo confirma: la crisis del plástico no solo es visible en las playas o en imágenes impactantes, sino también —y sobre todo— en la larga, silenciosa y persistente travesía de millones de partículas por las aguas del planeta.

Referencias

Enclave ODS – El Español. (2025). De las superficies del océano a las profundidades marinas: el largo camino que hacen los plásticos durante años. https://www.elespanol.com/enclave-ods/historias/20251114/superficies-oceano-profundidades-marinas-camino-hacen-plasticos-anos/1003744009840_0.html

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.