Belém se convierte en el epicentro global de las tensiones climáticas y los desafíos por el financiamiento verde
Redacción Noticias de la Tierra
El mayor encuentro climático del planeta, la COP30, ha comenzado en la ciudad amazónica de Belém, Brasil, bajo un clima de urgencia y escepticismo. Lo que debía ser una reunión de avances hacia los compromisos del Acuerdo de París se ha transformado en un escenario de disputas políticas, falta de compromisos actualizados y desacuerdos sobre quién debe pagar la factura de la acción climática.
Un contexto cargado de expectativas y desconfianza
La Conferencia de las Partes (COP) llega este año con un telón de fondo complejo: el mundo atraviesa su década más calurosa registrada, con incendios, sequías y huracanes cada vez más intensos. En ese contexto, la COP30 en Belém adquiere un simbolismo particular, al celebrarse en el corazón del Amazonas, un ecosistema vital para la regulación climática del planeta y una de las regiones más amenazadas por la deforestación.
Sin embargo, los avances diplomáticos han sido lentos. Muchos países aún no han presentado nuevos planes de reducción de emisiones (conocidos como NDC, por sus siglas en inglés), a pesar de que el Acuerdo de París exige su actualización cada cinco años. Esta falta de ambición alimenta la preocupación de científicos y activistas, quienes alertan que el planeta se encamina hacia un aumento de la temperatura superior a los 2,5 °C para finales de siglo.
La disputa central: quién paga la transición
Uno de los puntos más tensos de esta cumbre es el debate sobre la financiación climática internacional. Los países en desarrollo reclaman que las naciones industrializadas —principales responsables históricos de las emisiones— cumplan con su promesa de aportar al menos 100 000 millones de dólares anuales para apoyar la adaptación y mitigación climática en el Sur Global.
Hasta ahora, esos fondos se han entregado de manera fragmentada y, en muchos casos, como préstamos y no como ayudas directas, lo que aumenta la carga financiera de los países vulnerables. En Belém, las delegaciones africanas y latinoamericanas insisten en la creación de un nuevo fondo de pérdidas y daños que permita atender los impactos climáticos ya inevitables, como inundaciones, desplazamientos o pérdida de cosechas.
Para los países desarrollados, la dificultad está en equilibrar sus propias transiciones energéticas con el financiamiento internacional. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón defienden una “movilización conjunta” que involucre al sector privado, pero muchos expertos advierten que esa fórmula no reemplaza la responsabilidad directa de los gobiernos que más emisiones históricas acumulan.
Brasil toma protagonismo
Como anfitrión, Brasil intenta asumir un papel de liderazgo diplomático. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha prometido que su país será un puente entre el Norte y el Sur, promoviendo acuerdos que integren la protección de la Amazonía con el desarrollo económico sostenible.
Belém fue elegida precisamente por su ubicación estratégica en la desembocadura del río Amazonas, un recordatorio de que la selva es clave para el equilibrio climático mundial. El gobierno brasileño busca convertir la COP30 en una plataforma para destacar los logros en reducción de la deforestación, aunque las cifras siguen siendo preocupantes.
Brasil también impulsa la idea de crear una alianza amazónica por el clima, que agrupe a los países que comparten el bioma —como Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela— para coordinar políticas de conservación, inversión verde y combate al crimen ambiental.
El papel de la ciencia y la presión social
Mientras los líderes negocian, la comunidad científica insiste en que las acciones deben ser inmediatas. Los informes del IPCC señalan que la ventana de oportunidad para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C se está cerrando rápidamente. Cada año de retraso aumenta los costos económicos y humanos del cambio climático.
La sociedad civil también se ha hecho sentir en Belém. Movimientos juveniles, comunidades indígenas y organizaciones ambientales exigen compromisos verificables y mecanismos de transparencia. Las poblaciones locales del Amazonas, directamente afectadas por la minería ilegal, la expansión ganadera y los incendios, reclaman ser escuchadas en las decisiones que definirán el futuro de su territorio.
Los puntos críticos de la negociación
Entre los temas que marcarán esta COP30 destacan:
- Actualización de los compromisos nacionales (NDC): solo una fracción de los países ha presentado nuevas metas de reducción de emisiones.
- Fondo de pérdidas y daños: aún sin consenso sobre su estructura y las fuentes de financiamiento.
- Mercados de carbono: se busca establecer reglas claras para evitar el doble conteo de emisiones.
- El rol de los combustibles fósiles: debate sobre la eliminación progresiva del petróleo, gas y carbón.
Cada uno de estos temas refleja los dilemas estructurales de la gobernanza climática: quién debe actuar primero, quién paga y cómo se distribuyen los beneficios y sacrificios de la transición ecológica.
Un punto de inflexión para el planeta
Más allá de las tensiones diplomáticas, esta cumbre representa una oportunidad histórica para redefinir el rumbo global. Si los acuerdos siguen postergándose, los escenarios climáticos futuros serán más graves y costosos. Pero si los países logran acordar una hoja de ruta común basada en la justicia climática, el planeta aún podría mantenerse dentro de los límites seguros.
Belém, con su paisaje donde el verde del Amazonas se encuentra con el río y el océano, simboliza la interdependencia entre naturaleza y humanidad. Lo que ocurra en esta COP30 no será solo una negociación política: será una prueba decisiva de la voluntad del mundo para enfrentar su mayor desafío común.
Referencias
- Phys.org. (2025). Key issues at this year’s UN climate summit in Brazil. Publicado el 12 de noviembre de 2025. Disponible en: https://phys.org/news/2025-11-key-issues-climate-summit-brazil.html
- United Nations Climate Change Secretariat (2025). COP30 Overview and Agenda.
- Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). AR6 Synthesis Report: Climate Change 2023.
- Macquarie University Centre for Environmental Economics (2025). Global Climate Finance Progress Report.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
