Indonesia podría perder sus últimos glaciares antes de que termine la década


Los glaciares tropicales de Puncak Jaya, en Papúa, han perdido el 97 % de su hielo en 44 años y podrían desaparecer entre 2026 y 2030 por el calentamiento global y los efectos de El Niño


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

Los últimos glaciares de Indonesia, ubicados cerca de Puncak Jaya, en Papúa, atraviesan una fase terminal de retroceso. En esa zona, considerada la cumbre más alta del sudeste asiático, sobreviven los últimos glaciares tropicales de Asia, pero las observaciones científicas indican que es poco probable que resistan hasta el final de esta década.

Durante los últimos 44 años, el macizo ha perdido el 97 % de su hielo y cuatro de sus glaciares. Los dos remanentes principales, Carstensz y East Northwall Firn, podrían desaparecer hacia 2030, aunque algunos modelos advierten que el final podría adelantarse a 2026 o 2027 si se intensifica un nuevo episodio fuerte de El Niño.

La situación de Puncak Jaya forma parte de una tendencia global de pérdida de hielo asociada al calentamiento global, pero tiene una particularidad crítica: al tratarse de glaciares tropicales pequeños, su margen de supervivencia es mucho menor que el de masas de hielo situadas en latitudes frías.

Un retroceso acelerado en la montaña más alta del sudeste asiático

El análisis citado por Phys.org, elaborado a partir de investigaciones publicadas en Cold Regions Science and Technology, muestra una reducción extrema del área glaciar en Puncak Jaya. Donaldi Permana, investigador climático que dirigió el monitoreo glaciar en BMKG, la agencia meteorológica, climatológica y geofísica de Indonesia, explicó que el área cubierta por hielo pasó de unos 19,3 kilómetros cuadrados en 1850 a apenas entre 0,16 y 0,23 kilómetros cuadrados entre 2022 y 2024.

La comparación ilustra la magnitud del cambio: una superficie que alguna vez equivalía aproximadamente a 3.500 campos de fútbol se ha reducido a cerca de 40. Esa pérdida no es solo una señal local, sino un indicador de cómo los glaciares tropicales responden con rapidez al aumento de la temperatura y a la alteración de los patrones climáticos.

El equipo de Permana utilizó núcleos de hielo recuperados en 2010 para revisar la variabilidad climática de la zona durante el último medio siglo. Ese núcleo, de 32 metros de longitud, permitió observar la influencia de ENSO, el fenómeno climático que alterna fases de El Niño y La Niña, sobre el comportamiento del hielo en Papúa.

El Niño agrava el deshielo en Papúa

El calentamiento global ha elevado la presión sobre los glaciares en todo el planeta, pero en Indonesia el proceso aparece reforzado por los años de El Niño. Durante estas fases, Papúa tiende a presentar condiciones más secas y cálidas, lo que reduce la acumulación de nieve en altura y acelera el derretimiento del hielo existente.

Mike Kaplan, geólogo del Lamont-Doherty Earth Observatory, perteneciente a la Columbia Climate School, explicó que en Papúa un ambiente más cálido y seco durante El Niño puede ser decisivo para glaciares pequeños. La reducción de nevadas y el aumento del derretimiento actúan simultáneamente, debilitando la capacidad del glaciar para mantenerse.

El episodio de El Niño de 2015 y 2016 marcó un golpe especialmente fuerte para los glaciares indonesios. Permana señaló que la tasa de adelgazamiento vertical pasó de alrededor de 1 metro por año a 5,3 metros durante ese evento, casi cinco veces más. Ese salto muestra cómo un fenómeno climático recurrente puede acelerar de forma abrupta una pérdida ya impulsada por el aumento de la temperatura global.

Este tipo de procesos coincide con lo observado en otros estudios sobre pérdida acelerada de glaciares, donde el calentamiento no actúa como un cambio gradual aislado, sino como un factor que amplifica eventos extremos, altera el ciclo del agua y modifica la estabilidad de los ecosistemas de montaña.

Un hielo que ya no se recupera con facilidad

Kaplan advirtió que incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero se estabilizaran de forma inmediata, el sistema climático mantendría una demora en su respuesta. Las temperaturas podrían continuar aumentando durante varios años antes de alcanzar un nuevo equilibrio. Para los glaciares de Indonesia, esa inercia climática puede ser suficiente para sellar su desaparición.

La explicación física es directa: a medida que sube la temperatura, también asciende la altitud a la que el agua se congela. Esto hace que una mayor proporción de la precipitación caiga como lluvia y no como nieve. En un glaciar pequeño, esa diferencia es crítica, porque la nieve funciona como alimento del sistema glaciar, mientras que la lluvia acelera el derretimiento y no repone masa de hielo.

La pérdida de los glaciares de Puncak Jaya también se vincula con impactos observados en otros sistemas de montaña, donde el deshielo de glaciares por cambio climático modifica paisajes, disponibilidad de agua y condiciones ecológicas. En el caso indonesio, la escala territorial es menor, pero el valor científico y cultural del hielo remanente es enorme.

Una pérdida ambiental y cultural para Papúa

La desaparición de estos glaciares no representa únicamente un cambio físico en la montaña. Para comunidades indígenas papúas, el hielo de Puncak Jaya tiene valor sagrado y forma parte de una identidad espiritual vinculada al territorio. Wewin Wira Cornelis Wahid, graduado indonesio del programa de Gestión de la Sostenibilidad de Columbia, explicó que la cumbre es vista como un espacio donde residen los ancestros.

En ese contexto, la pérdida del hielo implica también una erosión del patrimonio cultural. Lo que localmente ha sido conocido como “salju abadi”, o nieve eterna, está dejando de ser permanente en apenas unas generaciones. La transformación de ese símbolo revela cómo el cambio climático puede alterar no solo ecosistemas, sino también memorias, creencias y formas de relación con el paisaje.

La situación recuerda que los glaciares no son únicamente reservas de agua o indicadores térmicos. También son parte de sistemas culturales, espirituales y territoriales. Su desaparición puede dejar una huella profunda en comunidades que han convivido con ellos durante siglos.

Una advertencia para otros glaciares tropicales y de alta montaña

Los glaciares tropicales suelen estar entre los primeros en desaparecer porque son pequeños, se encuentran cerca del límite térmico de supervivencia y dependen de condiciones muy delicadas de temperatura y precipitación. A diferencia de los glaciares de regiones frías, no cuentan con inviernos largos y suficientemente fríos que permitan compensar las pérdidas estivales.

Por eso, los glaciares de Indonesia funcionan como una señal temprana para otros sistemas de alta montaña. Kaplan los comparó con una alerta inicial para países que ya tienen poca superficie glaciar. Permana y su equipo también los presentan como una advertencia del destino que podrían enfrentar otros glaciares de altura si se mantienen las condiciones actuales.

La investigación sobre Puncak Jaya se suma a un cuerpo creciente de estudios que advierten que los glaciares son especialmente sensibles al calentamiento global. En Indonesia, esa sensibilidad ya no es una proyección lejana: es un proceso medido, documentado y visible en la rápida reducción del hielo.

Si los glaciares Carstensz y East Northwall Firn desaparecen en los próximos años, Indonesia se sumará a países que ya perdieron todos sus glaciares, como Venezuela y Eslovenia. Para Papúa, el cambio marcaría el final de una presencia de hielo que durante mucho tiempo pareció estable. Para el planeta, sería otra señal de que los sistemas de montaña tropical están entrando en una etapa de pérdidas difíciles de revertir.

Referencias

Phys.org – Indonesia may soon lose its last glaciers