Los desplazamientos diarios al trabajo, también conocidos como commuting, afectan a nuestra salud, productividad y al medioambiente. Concretamente, se ha demostrado que el tiempo de desplazamiento puede reducir la salud general y la productividad de los trabajadores.

Ignacio Belloc Postigo, Universidad de Zaragoza; José Alberto Molina, Universidad de Zaragoza, and José Ignacio Giménez Nadal, Universidad de Zaragoza
Por otra parte, la elección del método utilizado para realizar estos trayectos también tiene implicaciones para el medioambiente al contribuir, en mayor o menor medida, a la congestión de las carreteras y la emisión de gases contaminantes al medioambiente.
Aunque las condiciones meteorológicas son uno de los factores que, tradicionalmente, se ha considerado que influyen en las decisiones de desplazamiento de los trabajadores, muy pocos trabajos han abordado su análisis detallado. En un trabajo recientemente publicado estudiamos qué papel juegan las condiciones meteorológicas en la manera en que nos movemos. En concreto, hemos analizado la relación entre las condiciones meteorológicas y la elección del medio de transporte para ir y volver del trabajo.
Los datos
Para este estudio, hemos utilizado datos procedentes de la encuesta estadounidense de uso de tiempo ATUS (por las siglas en inglés de American Time Use Survey), que recoge información detallada sobre las actividades diarias de la población estadounidense. Combinamos estos datos con información meteorológica diaria de más de 23 000 estaciones, lo que nos permitió analizar los patrones de desplazamiento de 28 114 trabajadores entre 2003 y 2023.
Los resultados: ¿hacia un futuro con más coches?
Los resultados muestran que las condiciones meteorológicas influyen en la elección de los modos de desplazamiento al trabajo. Concretamente, encontramos que las temperaturas elevadas, las precipitaciones y las nevadas están asociadas con un mayor predominio del uso del coche como principal medio de transporte para esos trayectos. Es decir, que los trabajadores minimizan su exposición a condiciones meteorológicas adversas por medio del uso del automóvil.
También encontramos que estas relaciones se concentran especialmente en días de extremo calor y en trabajadores que se encuentran en zonas caracterizadas por climas históricamente más fríos, lo que sugiere que los trabajadores en climas cálidos parecen estar mejor adaptados a las altas temperaturas.
Consecuencias para la planificación urbana
A pesar de que los modos de transporte alternativos al coche son más vulnerables a las condiciones climáticas, se podrían aplicar medidas que incentivaran su uso. Dado que el clima no se puede controlar, se hace necesario desarrollar estrategias que reduzcan la dependencia del automóvil y fomenten el uso de las alternativas de transporte más sostenibles, incluso en condiciones meteorológicas extremas. Por ejemplo, la instalación de sistemas de ventilación y aislamiento. Otras medidas adecuadas serían mejorar la puntualidad y fiabilidad del transporte público y aumentar su frecuencia durante eventos climáticos adversos.
Estos resultados adquieren una relevancia especial en el actual contexto de calentamiento global, donde los inviernos son más suaves y los veranos más calurosos. Nuestra investigación subraya la necesidad de que los planificadores urbanos diseñen estrategias de adaptación para mitigar el impacto de las condiciones climáticas sobre la movilidad de la población y que fortalezcan la resiliencia climática de los medios de transporte. Al implementar estas estrategias, se deben considerar las particularidades de cada región.
Ignacio Belloc Postigo, Estudiante de Doctorado en Economía, Universidad de Zaragoza; José Alberto Molina, Professor, Universidad de Zaragoza, and José Ignacio Giménez Nadal, Catedrático de Universidad, Universidad de Zaragoza
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
