Los científicos instan a los gobiernos a no esperar un tratado mundial sobre plásticos mientras la contaminación sigue creciendo

Los científicos instan a los gobiernos a actuar de inmediato contra la contaminación plástica, advirtiendo que esperar un Tratado Global sobre Plásticos vinculante podría significar años de retraso perjudicial mientras los desechos plásticos continúan acelerándose en todo el mundo.


por la Universidad de Portsmouth


En un nuevo artículo publicado en Nature Reviews Earth & Environment , el Dr. Antaya March, director del Centro de Políticas Globales sobre Plásticos de la Universidad de Portsmouth, sostiene que, si bien las negociaciones internacionales sobre un Tratado Global sobre Plásticos siguen estancadas, los países ya tienen las herramientas que necesitan para enfrentar la crisis ahora y deben utilizarlas.

La última ronda de negociaciones del Comité Intergubernamental de Negociación de las Naciones Unidas (INC-5.2) concluyó sin acuerdo, dejando años para un tratado global. Mientras tanto, la contaminación por plásticos continúa aumentando en tierras, ríos y océanos, con impactos crecientes en los ecosistemas, las economías y la salud humana.

«El retraso del tratado no debe convertirse en una excusa para la inacción», declaró el Dr. March. «La contaminación por plásticos aumenta cada año. Los gobiernos no pueden permitirse esperar a que se alcance un consenso mundial perfecto cuando ya existen soluciones prácticas que funcionan en muchos países».

El artículo describe cómo los gobiernos pueden lograr avances inmediatos mediante estrategias nacionales integrales sobre plásticos , incluso en ausencia de un acuerdo global. Unos planes nacionales bien diseñados pueden alinear a los ministerios, coordinar a las partes interesadas, desbloquear financiación y preparar a los países para la futura implementación del tratado.

Los autores destacan que los plásticos deben abordarse no solo como un problema ambiental, sino como un problema creciente de salud pública. Cada vez hay más evidencia que vincula los plásticos y las sustancias químicas asociadas con el cáncer, las enfermedades respiratorias y las alteraciones endocrinas, con posibles costos económicos globales relacionados con la salud estimados en más de 1,5 billones de dólares estadounidenses al año.

Los autores sostienen que enmarcar los plásticos como un problema de salud puede fortalecer la comprensión pública y la presión política para una regulación más rápida y ambiciosa.

Si bien las negociaciones siguen siendo lentas, el proceso del tratado ya ha movilizado investigación, financiación y colaboración global. Los autores advierten que perder impulso ahora sería un grave error.

«Este momento debe verse como una oportunidad, no como una pausa», afirmó el coautor Sam Winton, del Revolution Plastics Institute de la Universidad de Portsmouth. «Los gobiernos y las comunidades pueden demostrar liderazgo ahora mediante la planificación nacional, políticas ambiciosas y acciones locales, y estar preparados cuando finalmente se firme un tratado global».

El editorial concluye que la contaminación plástica no puede esperar a las lentas negociaciones y que es esencial tomar medidas inmediatas a nivel nacional, regional y local para frenar la crisis.

Más información: Samuel Winton et al., Más allá del Tratado Global sobre Plásticos, Nature Reviews Earth & Environment (2025). DOI: 10.1038/s43017-025-00752-0

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.