Un análisis de 15 años en Estados Unidos relaciona una mayor exposición a partículas de incendios forestales con una menor diversidad aviar durante la temporada reproductiva siguiente
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
El humo de los incendios forestales puede afectar a los ecosistemas mucho más allá de las áreas alcanzadas directamente por las llamas. Una investigación basada en cerca de 2.800 rutas de monitoreo de aves en Estados Unidos encontró que los lugares sometidos a una mayor contaminación por humo durante un año presentaron una menor diversidad aviar en la siguiente temporada de reproducción.
El estudio fue realizado por Sarah Meier, de la ETH Zúrich, y Eric Strobl, de la Universidad de Berna, y publicado en el Journal of Environmental Economics and Management. Los investigadores combinaron registros del North American Breeding Bird Survey con información de alta resolución sobre partículas finas PM2.5 específicamente asociadas a incendios forestales durante el período comprendido entre 2008 y 2022.
Los resultados amplían la dimensión ecológica de un fenómeno que suele evaluarse principalmente por la superficie quemada. El humo puede desplazarse a grandes distancias, como también muestran observaciones de partículas de incendios transportadas a gran altura y lejos de las zonas de fuego, por lo que sus efectos potenciales no quedan restringidos al perímetro de un incendio.
Quince años de observaciones de aves y contaminación
El North American Breeding Bird Survey es un programa de seguimiento de largo plazo que funciona desde 1966. En sus recorridos, observadores capacitados registran las aves que ven o escuchan a lo largo de rutas fijas de aproximadamente 40 kilómetros, con alrededor de 50 puntos de observación en cada una.
Meier y Strobl analizaron aproximadamente 2.800 de esas rutas durante 15 años. Además de contabilizar el número de especies, estudiaron su abundancia, la distribución de los individuos entre las diferentes especies y la diversidad filogenética, una medida que permite considerar las diferencias evolutivas existentes dentro de una comunidad de aves.
El análisis mostró que un incremento de una desviación estándar en la contaminación por PM2.5 procedente de incendios se asociaba con reducciones de alrededor de 0,1 desviaciones estándar en la riqueza de especies, la abundancia y la diversidad filogenética. En los transectos sometidos a las concentraciones más elevadas, los efectos estimados fueron considerablemente mayores.
Expresado de otra manera, cuando la exposición pasaba de un año promedio a otro considerablemente más afectado por el humo, el número de especies disminuía alrededor de un 3 %. En una ruta típica con unas 55 especies, esa diferencia equivale aproximadamente a una o dos especies menos.
La señal persistió fuera de las superficies quemadas
Uno de los aspectos centrales del trabajo fue intentar separar la influencia del humo de otros factores que acompañan a los incendios. Las altas temperaturas, las sequías, las modificaciones del uso del suelo y la destrucción directa del hábitat también pueden modificar las poblaciones de aves y dificultar la identificación de un efecto específico de la contaminación atmosférica.
Los investigadores utilizaron métodos econométricos para controlar múltiples variables y examinar los cambios registrados en los mismos lugares a través del tiempo. La asociación entre humo y menor diversidad persistió incluso después de considerar la superficie directamente quemada. El resultado es especialmente relevante porque los incendios también pueden modificar durante años la estructura del bosque, razón por la cual existen proyectos dedicados a estudiar la recuperación de los ecosistemas forestales después del fuego.
El equipo también evaluó la posibilidad de que las aves simplemente se desplazaran hacia áreas cercanas durante episodios de contaminación. Aun incorporando los cambios espaciales en el análisis, la relación negativa con la diversidad observada en la temporada reproductiva posterior se mantuvo.
El humo puede actuar lejos del incendio
Las partículas PM2.5 son suficientemente pequeñas para permanecer suspendidas y viajar a grandes distancias. Los incendios pueden alterar así la calidad del aire de regiones que no han sufrido directamente el fuego. Investigaciones anteriores han mostrado, además, que los incendios forestales también pueden elevar el ozono superficial y deteriorar la calidad del aire lejos de las zonas quemadas.
El nuevo trabajo no establece con precisión el mecanismo biológico responsable de la disminución observada. Los autores señalan que todavía es necesario determinar cuánto corresponde a mortalidad, alteraciones fisiológicas, cambios reproductivos, desplazamientos u otras respuestas de las aves frente a la exposición al humo.
Esta cautela resulta importante porque la respuesta de las especies no necesariamente es uniforme. Otro estudio publicado en 2026 sobre aves reproductoras del estado de Nueva York encontró que las concentraciones de PM2.5 asociadas al humo modificaban la probabilidad de observar numerosas especies, con respuestas diferentes según sus características ecológicas.
Menos aves pueden modificar otras relaciones ecológicas
La pérdida de diversidad aviar puede extender sus consecuencias a otros componentes del ecosistema. Las aves participan en procesos como la dispersión de semillas, la polinización y el control de poblaciones de insectos. Por ello, cambios aparentemente moderados en una comunidad pueden modificar interacciones ecológicas que dependen de especies concretas.
Existen ejemplos particularmente claros de esas conexiones. En Guam, la desaparición de gran parte de la avifauna nativa estuvo acompañada por cambios profundos en las comunidades de otros organismos, un proceso descrito al analizar cómo la pérdida de aves puede alterar el equilibrio de un ecosistema forestal.
Las aves ya afrontan simultáneamente otras presiones ambientales. Las temperaturas extremas, por ejemplo, pueden modificar su alimentación, reproducción y supervivencia, como muestran estudios sobre los efectos del calor extremo sobre aves y otra fauna silvestre. La exposición al humo añade así una perturbación que puede producirse incluso cuando el hábitat donde viven los animales permanece físicamente intacto.
Una consecuencia de los incendios difícil de contabilizar
El trabajo de Meier y Strobl no calcula un costo económico de la reducción de biodiversidad. Su objetivo fue identificar un efecto ambiental del humo que habitualmente queda fuera de las evaluaciones de daños provocados por los incendios forestales.
Esta diferencia es relevante para la gestión ambiental: las pérdidas materiales causadas por el fuego pueden cuantificarse con relativa facilidad, mientras que asignar un valor a la desaparición temporal o permanente de especies y a la reducción de servicios ecosistémicos resulta mucho más complejo.
Los autores sostienen que la gestión de incendios y las políticas de conservación deberían considerar estos impactos sobre la biodiversidad al distribuir recursos y diseñar estrategias de prevención. En ese contexto, medidas destinadas a disminuir la intensidad de futuros incendios también están siendo evaluadas por sus efectos sobre la contaminación; en California, por ejemplo, una investigación examinó cómo las quemas prescritas podrían reducir la exposición acumulada al humo a largo plazo.
Los resultados tampoco implican que toda exposición al humo produzca automáticamente una determinada pérdida de especies en cualquier ecosistema. El análisis corresponde a Estados Unidos continental entre 2008 y 2022 y detecta efectos que varían entre regiones, con señales especialmente pronunciadas en los desiertos de Norteamérica y los bosques templados orientales. La investigación aporta, no obstante, evidencia de que la huella ecológica de un incendio puede continuar fuera de la superficie quemada y hacerse visible meses después en las comunidades de aves.
Fuentes referenciales:
Infobae
ETH Zúrich
Journal of Environmental Economics and Management




