Lomas Los Colorados recibe unas 18.000 toneladas de basura al día y puso a Til Til, en Chile, en el centro del debate sobre residuos, emisiones y justicia ambiental.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
El relleno sanitario Lomas Los Colorados, ubicado en la comuna de Til Til, al norte de Santiago de Chile, quedó señalado como uno de los mayores focos de metano del mundo. El complejo recibe unas 18.000 toneladas de basura al día y concentra desde hace décadas las tensiones ambientales de una zona que convive con residuos, malos olores y presión industrial.
El caso volvió a tomar relevancia tras mediciones satelitales difundidas por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que ubicaron al vertedero chileno entre las mayores fuentes humanas de metano detectadas a escala global. El metano es un gas de efecto invernadero de alto impacto climático, especialmente relevante en el corto plazo.
Un vertedero clave para la basura de Santiago
Lomas Los Colorados recibe una parte sustancial de los residuos generados en la Región Metropolitana de Santiago. En la práctica, la basura de millones de personas termina en una comuna que desde hace años denuncia que carga con costos ambientales y sociales que no se distribuyen de manera equitativa.
Til Til lleva cerca de tres décadas asociada a instalaciones de disposición de residuos, actividad industrial y conflictos ambientales. Para sus habitantes, el problema no se limita al volumen de basura. También incluye olores persistentes, presencia de vectores, tránsito de camiones, impacto paisajístico y sensación de abandono territorial.
La situación refleja un dilema global: las ciudades producen cada vez más residuos, pero su gestión suele concentrarse en territorios periféricos. Estudios recientes sobre la creciente montaña de residuos advierten que el aumento de desechos presiona sistemas de recolección, tratamiento y disposición final en todo el mundo.
Por qué el metano preocupa tanto
El metano se genera cuando la materia orgánica se descompone en ausencia de oxígeno, una condición frecuente en rellenos sanitarios donde se acumulan restos de comida, poda, papel y otros residuos biodegradables. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, su capacidad de calentamiento en las primeras décadas es mucho más intensa.
Por eso los vertederos se han convertido en un punto estratégico de la acción climática. Reducir emisiones de metano puede tener efectos más rápidos sobre el calentamiento que otras medidas de largo plazo, especialmente si se combina captura de biogás, separación de orgánicos, compostaje y prevención de residuos.
El debate sobre el metano como gas de efecto invernadero ha ganado peso porque este compuesto está vinculado a sectores como petróleo y gas, agricultura, aguas residuales y basura urbana. En el caso de los vertederos, el origen principal está en la descomposición de residuos orgánicos.
Mediciones satelitales y controversia
El señalamiento internacional se basa en información obtenida mediante observación satelital. Estas herramientas permiten detectar grandes plumas de metano y ubicar megafuentes de emisión, incluso cuando las mediciones en tierra son limitadas o discontinuas.
La empresa operadora del relleno ha cuestionado que una medición puntual pueda representar el comportamiento completo del sitio durante todo el año. También ha destacado la existencia de sistemas de captura y aprovechamiento de biogás, utilizados para generar energía a partir del metano producido por la descomposición de residuos.
La controversia muestra la importancia de contar con información transparente, mediciones continuas y criterios comparables. En materia climática, no basta con instalar sistemas de captura: también se necesita saber cuánto metano se genera, cuánto se recupera, cuánto se quema, cuánto se aprovecha y cuánto escapa finalmente a la atmósfera.
El peso de los residuos orgánicos
Una parte central del problema está en los residuos alimentarios. Cuando restos de comida llegan mezclados al vertedero, se descomponen bajo condiciones anaeróbicas y producen metano. Por eso distintas investigaciones señalan que separar orgánicos en origen puede ser una de las medidas más efectivas para reducir emisiones.
La alternativa no es solo técnica. También requiere cambios en la forma en que los hogares, comercios, municipios y empresas gestionan la basura. Compostaje, biodigestión, recolección diferenciada y reducción del desperdicio alimentario pueden disminuir la cantidad de materia orgánica que llega a rellenos sanitarios.
Investigaciones sobre residuos alimentarios y reciclaje han mostrado que desviar restos orgánicos de los vertederos puede reducir emisiones y recuperar valor en forma de compost, energía o insumos para suelos.
Til Til y la dimensión territorial del problema
El caso de Til Til no puede leerse solo como un asunto de gases de efecto invernadero. También plantea una discusión sobre justicia ambiental. La comuna ha sido descrita por vecinos y organizaciones locales como un territorio que concentra actividades molestas o riesgosas para sostener el funcionamiento de la capital chilena.
Ese tipo de distribución territorial es común en muchas metrópolis. Las zonas con menor poder político o económico suelen recibir vertederos, plantas de tratamiento, industrias contaminantes o infraestructuras rechazadas por otros municipios. La consecuencia es una carga ambiental acumulada que afecta calidad de vida, salud, paisaje y expectativas de desarrollo local.
Para la gestión climática, este punto es decisivo. Una política de residuos que reduzca emisiones pero ignore a las comunidades afectadas queda incompleta. Las soluciones deben combinar control de metano, fiscalización ambiental, participación ciudadana, monitoreo independiente y reducción real del volumen de basura que llega al relleno.
Qué se puede hacer con los vertederos
La captura de biogás es una herramienta importante, pero no suficiente por sí sola. Los rellenos sanitarios pueden instalar sistemas de extracción, conducción y aprovechamiento energético del metano; sin embargo, siempre existe el riesgo de fugas si el diseño, la operación o el monitoreo no son adecuados.
Las reformas más ambiciosas apuntan a reducir la generación de residuos, separar orgánicos, ampliar el compostaje, mejorar el reciclaje y limitar la disposición final de materiales aprovechables. En ese sentido, los cambios en la gestión de basura podrían convertirse en una medida climática directa, como se ha planteado en análisis sobre reformas en la gestión de residuos.
El caso chileno muestra que la basura no desaparece cuando sale de una ciudad. Se desplaza hacia otro territorio, produce impactos locales y libera gases que afectan al clima global. La discusión sobre Lomas Los Colorados resume esa cadena: consumo urbano, residuos orgánicos, vertedero periférico, metano atmosférico y comunidades expuestas.
Un foco local con impacto global
Lomas Los Colorados se convirtió en un símbolo de una crisis más amplia. El volumen de basura que recibe, las emisiones atribuidas al sitio y la vida cotidiana de Til Til muestran cómo la gestión de residuos une cambio climático, salud ambiental y desigualdad territorial.
La reducción del metano en vertederos exige actuar antes de que la basura llegue al relleno. Separar residuos orgánicos, evitar desperdicio alimentario, fortalecer compostaje, mejorar captura de biogás y transparentar mediciones son pasos necesarios para evitar que los sistemas de disposición final sigan convirtiéndose en fuentes climáticas de gran escala.
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