Terremotos en Yellowstone reactivan ecosistemas subterráneos y transforman comunidades microbianas, revela un nuevo estudio

Investigadores documentan cómo la actividad sísmica renueva el suministro de energía en la vida bajo la superficie terrestre


Redacción Noticias de la Tierra


Hasta un 30% de la vida del planeta, en términos de biomasa, se encuentra bajo tierra. En ese vasto y poco explorado mundo subterráneo, microorganismos altamente resistentes constituyen ecosistemas completos que funcionan al margen de la luz solar. Un nuevo estudio difundido por Phys.org y publicado en PNAS Nexus, liderado por el investigador Eric Boyd y su equipo de la Montana State University, revela que la actividad sísmica puede desempeñar un papel clave en la renovación energética de estos ecosistemas ocultos.

El trabajo se centra en el enjambre de pequeños terremotos que sacudió la Meseta Volcánica de Yellowstone en 2021. A pesar de su baja magnitud, estos eventos generaron cambios profundos en la dinámica bioquímica de los sistemas subterráneos, proporcionando pistas fundamentales sobre cómo interactúan los procesos geológicos y biológicos a gran profundidad.

Ecosistemas que viven en la oscuridad y dependen de la energía geológica

Los investigadores recuerdan que la vida subterránea se basa en procesos muy diferentes a los de la superficie. Mientras que en el mundo exterior las plantas y algas transforman la luz en energía, las comunidades microbianas del subsuelo dependen en gran medida de reacciones químicas generadas por minerales, fluidos hidrotermales y fracturas tectónicas.

El estudio de Boyd muestra que los terremotos pueden actuar como “interruptores” que vuelven a activar la disponibilidad de energía química. Cuando ocurre un sismo, incluso uno de baja magnitud, se reacomodan fracturas y se abren microcanales por los que circulan fluidos enriquecidos con gases, iones y compuestos capaces de alimentar procesos metabólicos microbianos.

Estos cambios reactivan ciclos bioquímicos que pueden permanecer latentes durante largos periodos.

El enjambre sísmico de 2021: una oportunidad única de observación

El enjambre de terremotos registrado en 2021 proporcionó un laboratorio natural excepcional. Boyd y su equipo lograron comparar muestras microbianas obtenidas antes y después del evento, lo que permitió documentar modificaciones en la diversidad y actividad de las comunidades que habitan bajo Yellowstone.

Los resultados mostraron:

Aumento en la disponibilidad de hidrógeno y otros gases energéticos esenciales.
Incremento en la actividad de microorganismos quimioautótrofos capaces de obtener energía de reacciones químicas inorgánicas.
Cambios en la composición microbiana de aguas subterráneas y fuentes hidrotermales.
Una reorganización metabólica que sugiere una entrada repentina de energía al ecosistema.

Estos cambios no solo reflejan el impacto inmediato de los sismos, sino también su papel a largo plazo en la dinámica de estos ecosistemas.

Terremotos como impulsores de la vida profunda

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la confirmación de que los terremotos no solo alteran rocas y fluidos: también alimentan la vida que habita en las profundidades. La liberación repentina de hidrógeno molecular durante la fractura de rocas es un fenómeno bien documentado en geología, pero el trabajo de Boyd lo vincula directamente con respuestas biológicas detectables.

El equipo propone que los microorganismos del subsuelo dependen de episodios sísmicos periódicos como parte de su ciclo energético. Sin estos impulsos, la actividad metabólica disminuiría drásticamente, lo que afectaría la función general del ecosistema subterráneo.

Este descubrimiento proporciona una visión novedosa del subsuelo terrestre: no es un ambiente estático, sino un sistema dinámico influido por procesos geológicos continuos.

Yellowstone: un punto caliente para estudiar la interacción entre geología y vida

Yellowstone es uno de los lugares más activos geológicamente del planeta. Bajo su superficie, una compleja red de cámaras magmáticas, fracturas y sistemas hidrotermales genera condiciones ideales para el estudio del vínculo entre geología profunda y biología extrema.

La investigación destaca que los enjambres sísmicos recurrentes en esta región no solo remodelan el paisaje superficial, sino también la ecología subterránea. Cada sismo, por pequeño que sea, puede generar nuevas rutas de circulación para fluidos calientes o liberar pulsos de energía química necesarios para sostener la vida microbiana.

Este enfoque aporta una pieza esencial para comprender cómo los ecosistemas profundos han persistido durante millones de años, incluso en condiciones de aislamiento total de la superficie.

Implicaciones para la vida en otros planetas

Los hallazgos de Boyd y sus colegas también tienen implicaciones astrobiológicas. Si la vida subterránea depende de procesos geológicos que liberan energía, entonces mundos como Marte o las lunas heladas Europa y Encélado podrían albergar ecosistemas basados en mecanismos similares. En estos lugares, los movimientos tectónicos, impactos o fracturas del hielo podrían generar fuentes de energía química comparables.

Estudiar Yellowstone se convierte así en una ventana para comprender cómo podría funcionar la vida en ambientes extremos más allá de la Tierra.

Un llamado a investigar los ecosistemas ocultos del planeta

El estudio demuestra que la vida subterránea —que constituye una fracción enorme de la biomasa global— permanece en gran parte desconocida. Comprender cómo reaccionan estas comunidades a eventos geológicos permitirá avanzar en múltiples campos: desde la ecología microbiana hasta la exploración espacial, pasando por la gestión de recursos geotérmicos y la predicción de riesgos ambientales.

Yellowstone vuelve a recordarnos que, bajo nuestros pies, existe un mundo vibrante, influenciado por fuerzas geológicas que moldean la vida en formas aún poco comprendidas.


Referencias

Phys.org – “Earthquakes renew energy for Yellowstone subterranean ecosystems” (2025).
Estudio liderado por Eric Boyd (Montana State University) y colaboradores, publicado en PNAS Nexus.

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.