Un hallazgo con datos globales vincula las regiones profundas de baja velocidad sísmica con la forma del campo magnético de la Tierra
Redacción Noticias de la Tierra
Bajo la superficie del planeta, en la frontera entre el manto y el núcleo de la Tierra, existen dos enormes regiones cuya presencia ha intrigado durante décadas a la geofísica. Estas estructuras, identificadas como regiones de baja velocidad sísmica, se sitúan en profundidades extremas y presentan propiedades distintas a las del material que las rodea. Ahora, por primera vez, un equipo de geólogos ha encontrado evidencia que conecta directamente la existencia de estas masas profundas con la forma del campo magnético terrestre a lo largo de millones de años, aportando una pieza clave para comprender cómo el interior del planeta condiciona procesos fundamentales en la superficie.
El hallazgo se apoya en la comparación entre registros del campo magnético y la distribución de estas regiones profundas, que se extienden bajo áreas opuestas del globo. La relación observada sugiere que la geometría y estabilidad de estas estructuras influyen en la manera en que se organiza el campo magnético generado en el núcleo externo. Esta conexión abre una nueva vía para interpretar por qué el campo magnético de la Tierra ha adoptado determinadas configuraciones a lo largo de la historia geológica, más allá de los procesos dinámicos que ocurren exclusivamente en el hierro fundido del núcleo.
Qué son las regiones de baja velocidad sísmica y por qué importan
Las regiones de baja velocidad sísmica son zonas del manto profundo donde las ondas sísmicas viajan más lentamente que en los materiales circundantes. Este comportamiento indica que su composición, temperatura o estado físico difiere del resto del manto. Estas estructuras, de escala colosal, han sido detectadas mediante el análisis de terremotos y modelos sísmicos globales, y se localizan cerca del límite entre el manto y el núcleo, una interfaz crítica para la transferencia de calor y energía en el interior de la Tierra.
Durante años, estas regiones fueron consideradas anomalías estructurales del manto, con posibles implicaciones para la dinámica térmica del planeta. El nuevo vínculo con el campo magnético aporta un significado adicional: no se trataría solo de rasgos pasivos del interior terrestre, sino de componentes que influyen en procesos de gran escala, como la organización del campo magnético que protege al planeta de la radiación solar. La identificación de esta relación sugiere que la arquitectura profunda del manto puede condicionar la forma y estabilidad del campo magnético a lo largo de tiempos geológicos prolongados.
La relación entre la estructura profunda y el campo magnético terrestre
El campo magnético de la Tierra se genera en el núcleo externo, donde el movimiento del hierro líquido crea corrientes eléctricas que sostienen el geodínamo. Sin embargo, la forma que adopta este campo no depende únicamente de los procesos internos del núcleo. La nueva evidencia indica que las regiones de baja velocidad sísmica en el manto profundo actúan como condicionantes de la geometría del campo magnético, al influir en cómo se distribuye el flujo de calor desde el núcleo hacia el manto.
La correspondencia observada entre la posición de estas estructuras profundas y la configuración del campo magnético sugiere una interacción a largo plazo entre capas internas del planeta. Este acoplamiento implica que el manto no es un simple receptor pasivo del calor del núcleo, sino un actor que modula los patrones de convección y, por extensión, la morfología del campo magnético. En términos geológicos, esta influencia se habría mantenido durante millones de años, contribuyendo a la persistencia de ciertas características del campo magnético a lo largo del tiempo.
Evidencias geológicas que conectan el interior profundo con procesos globales
El trabajo de los geólogos se basa en la integración de datos sísmicos con reconstrucciones del comportamiento del campo magnético a lo largo de grandes escalas temporales. Al superponer la ubicación de las regiones profundas con patrones históricos del campo magnético, se observó una correspondencia que no había sido demostrada de forma directa hasta ahora. Este tipo de análisis permite conectar procesos que ocurren a miles de kilómetros bajo la superficie con fenómenos que se manifiestan en la atmósfera y en la superficie del planeta.
La relevancia de este hallazgo radica en que ofrece una explicación estructural a ciertas regularidades del campo magnético que no se comprendían plenamente. La estabilidad relativa de estas grandes estructuras del manto profundo podría actuar como un “andamiaje” geodinámico que condiciona la organización del geodínamo. De este modo, la historia del campo magnético de la Tierra no se explica únicamente por la dinámica del núcleo, sino también por la arquitectura profunda del manto que canaliza el flujo de energía.
Implicaciones para la comprensión de la evolución del planeta
Comprender cómo las regiones de baja velocidad sísmica influyen en el campo magnético tiene implicaciones amplias para la interpretación de la evolución geológica de la Tierra. El campo magnético desempeña un papel clave en la protección de la atmósfera frente al viento solar, por lo que su estabilidad y forma están indirectamente relacionadas con la habitabilidad del planeta a lo largo del tiempo. La conexión con estructuras profundas sugiere que la historia térmica y composicional del manto puede haber contribuido a la persistencia de un campo magnético funcional durante largos periodos.
Este vínculo también refuerza la idea de que los grandes procesos del planeta están interconectados a través de escalas espaciales y temporales extremas. Lo que ocurre en la frontera núcleo-manto puede dejar huellas en la superficie y en el entorno espacial de la Tierra. Desde una perspectiva divulgativa, el hallazgo muestra cómo la investigación geológica profunda permite reconstruir la historia dinámica del planeta y entender mejor los mecanismos que han sostenido condiciones favorables para la vida.
Una nueva mirada sobre el interior terrestre
El descubrimiento de la relación entre estas dos estructuras titánicas del manto y la forma del campo magnético invita a replantear los modelos tradicionales sobre la dinámica interna de la Tierra. La geofísica moderna tiende a integrar datos de distintas disciplinas para construir una visión más completa del funcionamiento planetario. En este caso, la convergencia entre sismología y estudios del campo magnético permite avanzar hacia una interpretación más coherente del acoplamiento entre manto y núcleo.
A medida que se refinen los modelos sísmicos y se incorporen nuevos registros paleomagnéticos, esta línea de investigación podría ofrecer una comprensión más precisa de cómo las estructuras profundas han condicionado la evolución del campo magnético durante millones de años. El hallazgo subraya que el interior del planeta no es estático, sino un sistema dinámico cuyos componentes, aun ocultos a miles de kilómetros de profundidad, dejan una huella perceptible en fenómenos globales que afectan a toda la Tierra.
Referencias
Wired en Español – “Dos estructuras titánicas ocultas en las entrañas de la Tierra han alterado el campo magnético por millones de años”, febrero de 2026.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
