Los ríos atmosféricos (RA) son verdaderos “ríos en el cielo”: bandas alargadas de vapor de agua que transportan enormes cantidades de humedad desde los trópicos hacia latitudes medias y altas. Aunque pueden ser beneficiosos para reponer reservas de agua en regiones secas, su impacto negativo está aumentando debido al cambio climático.
Redacción Noticias de la Tierra
Se estima que un solo río atmosférico puede transportar hasta 15 veces más agua que el caudal del río Misisipi. Cuando estas corrientes chocan con montañas o sistemas frontales, el vapor se condensa y desencadena lluvias torrenciales, tormentas intensas e incluso nevadas extremas. En regiones como California, Chile central, Nueva Zelanda o la Península Ibérica, los RA son responsables de gran parte de los episodios de inundaciones más dañinos de las últimas décadas.
La investigación climática reciente está revelando tendencias preocupantes. Los modelos de alta resolución sugieren que, aunque la frecuencia de los RA podría disminuir ligeramente hacia finales de siglo, los eventos que sí ocurran serán más largos, más anchos y con precipitaciones mucho más intensas. En otras palabras, habrá menos episodios, pero más peligrosos. Esta intensificación se explica porque una atmósfera más cálida es capaz de retener más vapor de agua, lo que multiplica el potencial destructivo de cada evento.
Además, se proyecta un desplazamiento hacia los polos de estas estructuras, lo que puede redistribuir los regímenes de lluvias a escala global. En regiones tradicionalmente dependientes de los RA para su abastecimiento de agua, como la costa oeste de Norteamérica, esto podría significar mayor incertidumbre en la gestión hídrica y riesgos crecientes de inundaciones repentinas.
Las implicaciones para la sociedad son enormes. Las infraestructuras hidráulicas, los sistemas de drenaje urbano y las políticas de planificación deben adaptarse a este nuevo escenario. La agricultura, el transporte y la generación eléctrica también dependen de la predictibilidad del clima; por ello, la integración de los RA en los sistemas de alerta temprana es una prioridad para la resiliencia climática del siglo XXI.
Referencias
- Guo, X. et al. (2024). More high-impact atmospheric river-induced extreme precipitation events. npj Climate and Atmospheric Science.
- Lee, S. et al. (2025). High-Resolution Climate Change Projections of Atmospheric Rivers. JGR Atmospheres (AGU).
- NCAR/UCAR (2024). Changes in store for atmospheric rivers.
- UCSB (2024). Atmospheric rivers are shifting toward the poles.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
