Investigadores destacan cómo el calentamiento global vuelve los plásticos más móviles, persistentes y peligrosos en todos los ecosistemas
Redacción Noticias de la Tierra
Un nuevo estudio científico difundido por Phys.org y elaborado por un equipo internacional de especialistas en contaminación ambiental revela una interacción cada vez más preocupante entre dos crisis globales: el cambio climático y la contaminación plástica. Lejos de ser problemas independientes, los investigadores muestran que el calentamiento del planeta está intensificando la degradación de los plásticos, convirtiéndolos en contaminantes más móviles, persistentes y dañinos para los ecosistemas.
Según el estudio, liderado por expertos en ciencias ambientales, clima y ecotoxicología de diversas instituciones internacionales, las condiciones climáticas actuales están acelerando la fragmentación de plásticos en microplásticos, pequeños fragmentos capaces de dispersarse a grandes distancias y penetrar en alimentos, agua, aire y organismos vivos.
Cómo el clima acelera la degradación de plásticos
Los científicos explican que factores vinculados al cambio climático —mayor radiación solar, temperaturas más altas, eventos climáticos extremos y ciclos más intensos de humedad y sequía— aceleran el desgaste físico y químico de los plásticos. Cuando estos materiales se deterioran con mayor rapidez, se convierten en partículas más pequeñas, ligeras y móviles.
Este proceso no solo aumenta la cantidad de microplásticos, sino que también incrementa su capacidad para entrar en corrientes de agua, suelos y atmósfera. Las partículas pueden desplazarse a través de ríos, tormentas, vientos y procesos de escorrentía, llegando incluso a ecosistemas remotos como glaciares o fondos marinos.
Un efecto multiplicador que incrementa la exposición ambiental
El equipo de investigación destaca que, al fragmentarse en tamaños microscópicos, los plásticos pueden interactuar más fácilmente con contaminantes químicos, metales pesados y microorganismos. Esto los convierte en vehículos de transporte para sustancias tóxicas y patógenos, aumentando el riesgo de exposición para animales, plantas e incluso seres humanos.
Los cambios en patrones climáticos también influyen en la forma en que los microplásticos se distribuyen. Por ejemplo, tormentas más severas pueden remover partículas antiguas depositadas en ríos o playas, reintroduciéndolas en el ambiente y prolongando su presencia activa durante años. De igual manera, el deshielo en regiones polares libera microplásticos atrapados históricamente en el hielo.
Los investigadores señalan que esta dinámica convierte a los microplásticos en contaminantes prácticamente persistentes, capaces de mantenerse en movimiento continuo y difícil de controlar.
Impacto en ecosistemas terrestres y marinos
A medida que los microplásticos se vuelven más móviles, su capacidad de penetrar entornos frágiles también aumenta. En ecosistemas terrestres, estas partículas pueden alterar propiedades físicas del suelo, afectar organismos clave como lombrices y microorganismos, e incluso entrar en raíces de plantas.
En ambientes marinos, los microplásticos representan un riesgo para peces, crustáceos, corales, aves y mamíferos marinos. La ingestión accidental puede provocar asfixia, bloqueos intestinales, estrés fisiológico y efectos tóxicos por compuestos químicos adheridos.
El estudio enfatiza que el cambio climático actúa como amplificador de todos estos riesgos, potenciando efectos que ya eran motivo de preocupación a nivel global.
Riesgos para la salud humana
Los microplásticos pueden llegar a alimentos, agua potable, sal marina y aire que respiramos. A medida que la fragmentación se acelera, aumenta la probabilidad de que estas partículas lleguen a zonas agrícolas, sistemas de riego y plantas de tratamiento de agua.
Aunque aún se están estudiando los efectos completos en la salud humana, existen evidencias de que los microplásticos pueden causar inflamación, estrés celular y actuar como transportadores de sustancias nocivas. La mayor dispersión derivada del cambio climático podría, por tanto, incrementar la exposición humana de forma significativa.
Una crisis dual que requiere acción conjunta
Los científicos subrayan que abordar la contaminación plástica sin considerar el cambio climático sería insuficiente. La interacción entre ambos problemas crea un ciclo que agrava la persistencia y movilidad de las partículas.
El equipo investigador propone una serie de líneas de acción:
Reducir la producción de plásticos de un solo uso.
Mejorar los sistemas de gestión de residuos.
Desarrollar materiales más biodegradables.
Implementar políticas globales que aborden contaminación y cambio climático como problemas interconectados.
También recomiendan incrementar la investigación sobre los efectos combinados de microplásticos y clima, especialmente en zonas vulnerables como arrecifes, costas, humedales y regiones polares.
Un llamado a fortalecer la cooperación científica global
El estudio difundido por Phys.org pone en evidencia que la ciencia ambiental debe adoptar una visión integrada de las crisis ecológicas. La rápida transformación que sufren los plásticos bajo condiciones climáticas extremas demuestra que la contaminación global es mucho más dinámica de lo que se creía.
Para los investigadores, la única forma de reducir el impacto de esta amenaza es mediante una acción coordinada entre gobiernos, científicos y comunidades, enfocada en reducir tanto las emisiones de gases de efecto invernadero como el flujo anual de plásticos al ambiente.
El calentamiento global, concluyen los autores, no solo está modificando los ecosistemas: está transformando la naturaleza misma de los contaminantes que circulan en ellos.
Referencias
Phys.org – “Plastic pollution worsened by climate change unless stemmed” (2025).
Estudio internacional citado en el artículo original, con participación de especialistas en contaminación ambiental y cambio climático.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
