Cómo los sedimentos marinos profundos revelan terremotos gigantes del pasado
Redacción Noticias de la Tierra
En las profundidades del océano, lejos de la vista humana, se acumulan capas de barro y arena que actúan como un registro natural de algunos de los eventos geológicos más extremos ocurridos en la Tierra. Estos depósitos, conocidos como turbiditas marinas, se forman a partir de deslizamientos submarinos masivos y, con el tiempo, se convierten en una valiosa fuente de información para reconstruir la historia de los grandes terremotos.
El estudio analizado muestra cómo estos sedimentos del fondo oceánico permiten a los científicos identificar episodios sísmicos antiguos que no dejaron huellas evidentes en la superficie continental. Gracias a ellos, es posible ampliar el conocimiento sobre la frecuencia, magnitud y alcance de terremotos ocurridos hace miles de años, especialmente en regiones donde los registros históricos son inexistentes o incompletos.
Qué son las turbiditas marinas y cómo se forman
Las turbiditas marinas son capas de sedimentos compuestas principalmente por barro y arena que se depositan en el fondo del océano tras enormes avalanchas submarinas. Estos deslizamientos se producen cuando grandes volúmenes de material acumulado en los márgenes continentales o en pendientes submarinas pierden estabilidad y se desplazan rápidamente hacia zonas más profundas.
Uno de los principales detonantes de estos procesos son los grandes terremotos. Las sacudidas sísmicas desestabilizan los sedimentos, provocando que se deslicen y formen corrientes densas cargadas de partículas. Al desplazarse por el fondo marino, estas corrientes van perdiendo energía y depositan el material de forma ordenada, creando capas bien definidas que quedan preservadas durante largos periodos.
Cada una de estas capas representa, en esencia, la huella de un evento extremo ocurrido en el pasado, convirtiendo al fondo oceánico en un archivo geológico de alta resolución.
El fondo del océano como registro histórico de terremotos
A diferencia de los registros terrestres, que pueden verse alterados por la erosión, la actividad humana o los cambios climáticos, los sedimentos marinos profundos suelen permanecer relativamente intactos. Esto los convierte en una herramienta clave para reconstruir historias sísmicas a largo plazo.
El análisis detallado de las turbiditas permite a los investigadores identificar la secuencia temporal de grandes terremotos. La presencia, el espesor y la composición de cada capa ofrecen pistas sobre la magnitud del evento que la originó. De este modo, los científicos pueden distinguir entre deslizamientos menores y aquellos asociados a terremotos de gran escala.
Este enfoque resulta especialmente útil en zonas de subducción y márgenes tectónicamente activos, donde los terremotos más grandes pueden repetirse en escalas de tiempo de siglos o milenios, superando con creces la duración de los registros históricos humanos.
El barro profundo y los terremotos gigantes
El estudio pone el foco en cómo las capas de barro del fondo oceánico pueden revelar la ocurrencia de terremotos gigantes, aquellos capaces de generar deslizamientos submarinos extensos y depósitos de gran alcance. Estos eventos dejan señales claras en el registro sedimentario, ya que producen turbiditas particularmente gruesas y continuas a lo largo de grandes distancias.
Al comparar distintas capas y su distribución espacial, los científicos pueden inferir no solo cuándo ocurrieron estos terremotos, sino también su impacto regional. Este tipo de información es crucial para comprender la dinámica de las placas tectónicas y los patrones de liberación de energía sísmica a lo largo del tiempo.
Además, el análisis de estos sedimentos ayuda a diferenciar los deslizamientos causados por terremotos de aquellos originados por otros factores, como el colapso gravitacional lento o cambios en la acumulación de sedimentos.
Implicaciones para la evaluación del riesgo sísmico
Uno de los aportes más relevantes de este tipo de investigaciones es su aplicación práctica en la evaluación del riesgo sísmico. Conocer la frecuencia y magnitud de terremotos pasados permite mejorar las estimaciones sobre la probabilidad de futuros eventos extremos.
Los registros obtenidos a partir de turbiditas marinas amplían considerablemente el horizonte temporal disponible para el análisis, ofreciendo una perspectiva más completa que la proporcionada por los datos instrumentales modernos. Esto resulta fundamental para regiones costeras densamente pobladas, donde los grandes terremotos pueden generar no solo daños estructurales, sino también tsunamis y otros efectos secundarios.
Integrar esta información en los modelos de riesgo contribuye a una planificación más informada y a estrategias de mitigación mejor fundamentadas.
Un archivo natural aún poco explorado
A pesar de su enorme valor científico, el fondo oceánico sigue siendo uno de los entornos menos explorados del planeta. La obtención de núcleos de sedimento en aguas profundas requiere tecnología especializada y campañas oceanográficas complejas.
El estudio destaca que, a medida que se desarrollan nuevas técnicas de muestreo y análisis, el potencial de los sedimentos marinos para revelar episodios geológicos extremos seguirá creciendo. Cada nuevo núcleo extraído del fondo oceánico añade una pieza más al rompecabezas de la historia sísmica de la Tierra.
Este enfoque refuerza la idea de que los océanos no solo desempeñan un papel clave en el clima y la biodiversidad, sino que también conservan una memoria geológica esencial para comprender los riesgos naturales que enfrenta la humanidad.
El valor científico del barro submarino
Lejos de ser un simple residuo sin importancia, el barro del fondo marino se revela como un testigo silencioso de los procesos más violentos del planeta. Las turbiditas marinas permiten acceder a un registro continuo de terremotos gigantes que de otro modo permanecerían ocultos.
Comprender este archivo natural no solo amplía el conocimiento sobre la dinámica interna de la Tierra, sino que también ofrece herramientas concretas para anticipar y gestionar los riesgos sísmicos futuros. En ese sentido, el estudio subraya la importancia de seguir investigando los sedimentos profundos como una de las claves para descifrar el pasado y prepararse para el futuro.
Referencias
Phys.org. Deep-sea mud revealing giant earthquakes. Enero de 2026.
Artículo original: https://phys.org/news/2026-01-deep-sea-mud-revealing-giant.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
