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Panorama Planetario

El sistema Tierra mantiene múltiples señales de presión

Actualización: 29 de julio de 2026
El cierre de julio encuentra al planeta bajo la influencia combinada de temperaturas elevadas, océanos excepcionalmente cálidos, incendios persistentes y un episodio de El Niño que continúa fortaleciéndose. El último balance mensual completo de Copernicus situó junio de 2026 como el segundo junio más cálido del registro mundial, mientras la temperatura superficial de los mares extrapolares alcanzó un máximo para ese mes. La señal dominante no corresponde a un único desastre, sino a la simultaneidad de anomalías que pueden reforzarse entre sí.
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Temperatura global

Calor sostenido sobre una base climática elevada

Junio de 2026 registró una temperatura media global de 16,54 °C, equivalente a 0,56 °C sobre el promedio de 1991–2020 y aproximadamente 1,39 °C sobre el nivel preindustrial estimado. El dato confirma que las oscilaciones mensuales ocurren ahora sobre un planeta estructuralmente más cálido.

● Vigilancia alta
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Océanos

El calor marino amplifica riesgos atmosféricos

La superficie oceánica extrapolar alcanzó en junio su temperatura más alta observada para ese mes. Las aguas cálidas incrementan la evaporación, favorecen episodios de calor marino, presionan los ecosistemas y proporcionan mayor humedad y energía a determinadas tormentas, aunque sus efectos concretos varían entre cuencas.

● Anomalía muy significativa
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CO₂ atmosférico

La acumulación de gases de efecto invernadero continúa

Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente elevados y mantienen una tendencia ascendente de largo plazo. Este aumento no produce por sí solo cada episodio extremo, pero intensifica el desequilibrio energético del planeta y eleva la base térmica sobre la que actúa la variabilidad natural.

● Tendencia ascendente
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Hielo polar

Cobertura inferior al promedio en ambos hemisferios

La extensión del hielo marino del Ártico y de la Antártida ocupó en junio el sexto nivel más bajo de sus respectivos registros mensuales. Las mayores anomalías se observaron al norte del mar de Barents y en el mar de Bellingshausen, áreas sensibles para el intercambio de calor entre océano y atmósfera.

● Déficit de extensión
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Incendios

Humo transfronterizo y combustibles forestales secos

Los incendios activos en Canadá generaron durante julio extensos corredores de humo sobre Norteamérica. A mediados de mes se contabilizaban cerca de 850 fuegos activos en el país, más de 180 de ellos en Ontario. La combinación de sequedad, calor y viento mantiene la posibilidad de nuevos episodios intensos.

● Impacto regional amplio
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Sequías

El déficit hídrico exige lectura regional

Las condiciones secas no se distribuyen uniformemente, pero sus efectos se agravan donde coinciden con altas temperaturas y suelos agotados. La pérdida rápida de humedad superficial aumenta el estrés vegetal, reduce caudales, dificulta la recuperación de ecosistemas y eleva el peligro de incendios en territorios vulnerables.

● Riesgo compuesto
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Tormentas y extremos

El Niño reorganiza el mapa del riesgo

La NOAA indica que El Niño continúa y podría mantenerse hasta comienzos de la primavera boreal de 2027. La OMM advierte que su fortalecimiento aumenta la probabilidad de sequías, lluvias intensas, olas de calor terrestres y episodios de calor marino, sin implicar que todos los territorios sufran los mismos efectos.

● El Niño en fortalecimiento
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Señal planetaria destacada

La simultaneidad importa más que cualquier indicador aislado

La señal central del 29 de julio es la coincidencia entre océanos muy cálidos, hielo marino reducido, incendios extensos y una circulación tropical modulada por El Niño. Cuando estos componentes interactúan, pueden producir impactos encadenados: calor que seca la vegetación, incendios que degradan el aire, océanos cálidos que elevan la humedad y lluvias concentradas que golpean suelos ya alterados. La vigilancia moderna debe observar esas conexiones y no limitarse a contabilizar eventos independientes.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La atención debe mantenerse sobre las olas de calor del hemisferio norte, la evolución del humo procedente de incendios, las lluvias intensas de escala regional y el comportamiento del Pacífico tropical. El fortalecimiento de El Niño puede modificar gradualmente los patrones de precipitación, pero los efectos locales dependerán de la circulación atmosférica, la temperatura de cada cuenca y la humedad previa del suelo. También será importante vigilar el desarrollo de ciclones en el Pacífico occidental y oriental, así como los episodios de calor marino y las alertas de calidad del aire en Norteamérica. En el Atlántico, la previsión estacional de NOAA mantiene una actividad inferior a la normal, aunque un solo ciclón puede generar consecuencias severas y ninguna perspectiva estacional elimina el riesgo local.

Referencias de seguimiento: Copernicus Climate Change Service, Organización Meteorológica Mundial, NOAA Climate Prediction Center, NASA Earth Observatory y servicios meteorológicos nacionales. Los balances mensuales definitivos de julio se publicarán después del cierre del mes.
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Hay mamíferos, ovíparos y vivíparos

A series of reptiles shot in different settings.

Los mamíferos en general y a diferencia de cualquier otro grupo de vertebrados tienen entre sus especies tres sistemas reproductivos diferentes, desde el más primitivo hasta el más evolucionado y exclusivo de los mamíferos


Alina Gabriela Monroy-Gamboa y Sergio Ticul Álvarez-Castañeda/CIBNOR/DICYT 


Existe una variación en la capacidad de desarrollo de las crías en los mamíferos, que está ligada a diferentes procesos evolutivos y no se relaciona el tiempo de gestación o la capacidad o la rapidez de desplazamiento de las crías. La diferencia del grado evolutivo está más relacionado con la estrategia de supervivencia de la especie. Como ejemplo, las especies de herbívoros medianos y grandes, como el caso de los Artiodáctilos y Perisodáctilos (caballos, antílopes, venados y tapires) que tienen alta posibilidad de ser predadas por vivir en campo abierto y no tener madrigueras, tienen las crías con una mayor capacidad de desarrollo, para que puedan huir más rápido de los predadores. Estas especies por lo general, solamente tienen una cría por parto. En el caso de los carnívoros (cánidos, felinos, entre otros) o de aquellas especies que tienen la capacidad de tener madrigueras, el número de crías es superior a uno, en algunos casos hasta diez, pero el grado de desarrollo al nacer es menor y tienen una dependencia más prolongada de la madre. El número de crías no necesariamente se relaciona con su capacidad de supervivencia. Algunos factores como el ambiente y la relación presa-depredador en la que se encuentra inserta la especie que se está reproduciendo, pueden ser los factores que definan la cantidad de crías por camada.

Los tipos de reproducción de los mamíferos están relacionados con su historia evolutiva. Al ser los mamíferos una rama evolutiva de los reptiles, los mamíferos primitivos tienen muchas características reptílicas. Incluso existe un grupo denominado como Therapsida que vivieron a principios del Mesozoico. Los terápsidos se consideran la transición entre mamíferos y reptiles, interprétese como reptiles que ya empiezan a presentar algunas características que posteriormente serán en conjunto excesivas de los mamíferos.

Los mamíferos se encuentran en el grupo Theria (bestias), que a su vez se dividen en dos grandes grupos, en función de su tipo de reproducción. El primer grupo es Eutheria (verdaderas bestias), que incluye a los mamíferos placentados o que tienen placenta. Como en los demás casos el proceso de apareamiento lleva a una fecundación interna, pero el desarrollo del producto se lleva a cabo por completo en el interior del útero de la madre.

kangaroos in Sturt National Park,New South Wales, Australia

En el aspecto evolutivo una de las principales adaptaciones que tienen los mamíferos placentados es la denominada placenta, que es una capa que cubre y mantiene alimentado al feto de mamífero. Ayuda a estar conectados directamente con la madre por lo que el intercambio es constante y bidireccional tanto de la madre a la cría como de la cría a la madre. Lo que no sucede ni con las especies que se reproducen por huevo ni en los marsupiales una vez que llegan al marsupio y se alimentan de la leche materna. En los placentados al nacer la cría, ya se encuentra completamente desarrollada y en varias especies incluso a los pocos minutos puede caminar o desplazarse a la par de la madre sin mayores problemas. En otros casos como el del humano (Homo sapiens), el desarrollo es muy básico y tienen que pasar varios meses de intenso cuidado materno para que pueda el individuo poder empezar ser menos dependiente de la madre y años para que sea completamente independiente. En estos organismos la leche les sirve a las crías para continuar con su crecimiento. En este grupo se encuentran los que se consideran los mamíferos más evolucionados.

El segundo grupo es el de los Metatheria (cerca de las bestias), lo que quiere decir que casi son mamíferos, pero no lo son. Esto se debe a el tipo de reproducción entre otros pequeños detalles. Se considera la segunda rama evolutiva de expansión de los mamíferos. Son el primer grupo de mamíferos que ya no se desarrollan dentro de huevos, y al momento de su nacimiento son extremadamente precoces, debido a que su desarrollo al nacer es prácticamente el mínimo para poder mantenerse vivo (de unos pocos días de concebidos). Al ser paridos tienen que desplazarse por sus propios medios desde la vagina hasta una bolsa de piel llamada marsupio. El marsupio es el equivalente al útero de los mamíferos placentados, ya que le proporciona temperatura adecuada y protección. En esta estructura también se encuentran las glándulas mamarias. Prácticamente cada una de las crías se fusiona a un pezón de los que se encuentran en el marsupio, en este caso, el número de pezones equivale al número de crías de la camada. Esto resulta de vital importancia para las crías, ya que cada una necesita un aporte diario de leche, que le ayudará a completar su desarrollo y crecimiento hasta que puedan empezar a desplazarse por sus propios medios y posteriormente abandonar el marsupio.

Los marsupiales son los únicos de qué se tiene registro de que una hembra puede tener a tres crías en etapas completamente diferentes de desarrollo al mismo tiempo. Una cría puede estar en el proceso prácticamente de independencia de la madre con la capacidad de entrar y salir del marsupio, utilizándolo como protección más que alimentación. La segunda cría puede estar en un desarrollo muy precoz conectado a uno de los pezones y estar recibiendo la leche para su desarrollo. La tercera cría puede ser un óvulo que se encuentra ya fecundado en el útero de la madre en periodo de pausa, para que cuando la cría que está ocupando el pezón lo libere pueda éste desarrollarse al grado de poder desplazarse al marsupio y conectarse con el pezón desocupado.

El tercer tipo de reproducción es el más primitivo y es muy similar al de los reptiles. Es por medio de huevos, pero estos huevos son de cáscara blanda. A diferencia de la mayoría de los reptiles, el huevo pasa más tiempo de incubación dentro de la madre, unos 28 días, y en el exterior por 10 días. Como este grupo es el más primitivo no se les considera completamente como mamíferos, es por ello que se les llama Prototheria (primeras bestias), en referencia a primeros mamíferos.

En los tres tipos de reproducción, sea huevo o placentados las estructuras asociadas al embrión son las mismas. El alantoides y el amnios que envuelven al feto, le permiten respirar, preservar los líquidos (bolsa amniótica en los vivíparos) y desechar lo productos no necesarios para su desarrollo o supervivencia.

El lugar en el que se desarrollan las crías de mamíferos depende del grado de crecimiento de las crías al nacer, pero todas son dependientes de la madre quien de alguna manera le brindará protección y alimento para que pueda sobrevivir.

Autores
 Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C. Instituto Politécnico Nacional 195, CP. 23205, La Paz, Baja California Sur, México. Email beu_ribetzin@hotmail.com (AGM-G), sticul@cibnor.mx (STA-C).