Un marco legal vinculante que regula por primera vez las aguas internacionales
Redacción Noticias de la Tierra
Desde este sábado entra en vigor un acuerdo considerado histórico para la protección de los océanos. Se trata del llamado Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional, conocido como tratado de alta mar, un pacto impulsado en el marco de la Organización de las Naciones Unidas que establece, por primera vez, un marco legal vinculante para la gestión y conservación de las aguas internacionales.
Hasta ahora, la alta mar —las zonas oceánicas que no pertenecen a ningún Estado— había quedado en gran medida fuera de regulaciones efectivas, a pesar de cubrir cerca de la mitad de la superficie del planeta y albergar una biodiversidad clave para el equilibrio climático y ecológico global. El nuevo tratado busca llenar ese vacío normativo y ofrecer herramientas concretas para frenar la degradación de los ecosistemas marinos.
Qué es el tratado de alta mar y por qué es relevante
El acuerdo regula las actividades humanas en las aguas situadas más allá de las jurisdicciones nacionales, es decir, fuera de las 200 millas náuticas que delimitan las zonas económicas exclusivas de los países. Estas áreas, conocidas como alta mar, han sido históricamente un espacio de uso común, con escasos mecanismos de control internacional.
La relevancia del tratado radica en que introduce reglas claras y obligatorias para los Estados firmantes, orientadas a la conservación de la biodiversidad marina. El texto establece principios, procedimientos y organismos de seguimiento que buscan equilibrar el uso de los recursos oceánicos con su protección a largo plazo.
Un marco legal vinculante para aguas internacionales
Uno de los aspectos centrales del tratado es su carácter jurídicamente vinculante. A diferencia de acuerdos previos basados en compromisos voluntarios, este instrumento obliga a los países que lo ratifican a cumplir con las disposiciones acordadas.
El marco legal incluye normas para evaluar el impacto ambiental de actividades en alta mar, como la pesca intensiva, la exploración de recursos o proyectos con potencial efecto sobre los ecosistemas. De este modo, se introduce por primera vez una gestión coordinada de espacios que hasta ahora funcionaban con regulaciones fragmentadas.
La creación de áreas marinas protegidas
El tratado habilita la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, una herramienta clave para preservar ecosistemas vulnerables y especies amenazadas. Hasta la adopción de este acuerdo, la designación de este tipo de zonas estaba limitada casi exclusivamente a aguas bajo jurisdicción nacional.
Con el nuevo marco, la comunidad internacional podrá identificar regiones de alto valor ecológico y establecer medidas de conservación específicas, como restricciones a determinadas actividades humanas. Este punto es considerado uno de los avances más significativos del tratado, dado que permite proteger espacios oceánicos a gran escala.
Evaluaciones de impacto ambiental obligatorias
Otro eje fundamental del acuerdo es la exigencia de evaluaciones de impacto ambiental para proyectos que puedan afectar la biodiversidad marina en aguas internacionales. Estas evaluaciones deberán realizarse antes de autorizar actividades con potencial impacto negativo.
El objetivo es anticipar riesgos y prevenir daños irreversibles en ecosistemas que, por su ubicación en alta mar, son difíciles de monitorear y restaurar. El tratado establece criterios comunes para estas evaluaciones, lo que reduce la posibilidad de interpretaciones laxas por parte de los Estados.
Acceso y reparto de beneficios de los recursos marinos
El texto también aborda el acceso a los recursos genéticos marinos, un tema de creciente interés científico y económico. Estos recursos, presentes en organismos marinos, son utilizados en investigaciones y desarrollos tecnológicos, incluidos los ámbitos farmacéutico y biotecnológico.
El acuerdo introduce principios para un reparto más equitativo de los beneficios derivados de su utilización, buscando evitar que solo unos pocos países o actores concentren las ventajas de la exploración de la biodiversidad en alta mar.
Gobernanza y cooperación internacional
El tratado establece mecanismos de gobernanza internacional que incluyen reuniones periódicas de los Estados parte y órganos encargados de supervisar su implementación. Esta estructura busca garantizar la cooperación entre países y la aplicación efectiva de las normas acordadas.
La coordinación resulta esencial, ya que la alta mar no pertenece a ningún Estado en particular. El acuerdo refuerza la idea de que su protección es una responsabilidad compartida, que requiere decisiones colectivas y transparencia en la gestión.
Un paso clave para la protección de los océanos
La entrada en vigor del tratado de alta mar marca un punto de inflexión en la protección ambiental global. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con un instrumento legal específico para gestionar y conservar la biodiversidad más allá de las fronteras nacionales.
Si bien el éxito del acuerdo dependerá de su implementación efectiva y del compromiso real de los países, el tratado sienta las bases para una nueva etapa en la relación entre la humanidad y los océanos. Su alcance refleja un consenso creciente sobre la urgencia de proteger estos ecosistemas frente a la presión de la actividad humana.
Referencias
Infobae – El tratado de alta mar: los detalles del acuerdo global de la ONU para proteger los océanos
https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2026/01/16/el-tratado-de-alta-mar-los-detalles-de-acuerdo-global-de-la-onu-para-proteger-los-oceanos/
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
