Un estudio liderado por el geocientífico Michael Bau revela la presencia extendida de compuestos médicos persistentes en dos de los mares más transitados de Europa
Redacción Noticias de la Tierra
Un estudio exhaustivo realizado por el grupo de investigación CritMET, bajo la dirección del geocientífico Prof. Michael Bau de Constructor University (Bremen), ha revelado una contaminación hasta ahora subestimada en el mar del Norte y el mar Báltico: la presencia generalizada de agentes de contraste de resonancia magnética (MRI). Estos compuestos, utilizados en millones de procedimientos médicos anuales, están entrando en los océanos europeos en concentraciones preocupantes y, según el equipo científico, podrían representar un riesgo emergente para los ecosistemas marinos.
Los resultados, divulgados por Phys.org, muestran que estos agentes —diseñados para ser químicamente estables dentro del cuerpo humano— también permanecen estables y persistentes en el medio marino, resistiendo procesos naturales de degradación y acumulándose en aguas costeras.
¿Qué son los agentes de contraste de resonancia magnética?
Los agentes de contraste utilizados en estudios de MRI contienen compuestos basados en gadolinio u otros elementos químicos que permiten generar imágenes internas detalladas del cuerpo humano. Tras su uso clínico, el organismo humano los expulsa rápidamente, y estos llegan a sistemas de tratamiento de aguas residuales.
El problema, según explica el equipo de Michael Bau, es que:
Las plantas de tratamiento no están diseñadas para eliminar estas moléculas.
Los agentes pasan intactos al agua tratada.
Finalmente terminan en ríos y mares.
Este estudio confirma que la estabilidad química que los hace valiosos en medicina es la misma que los convierte en contaminantes persistentes en entornos marinos.
El mar del Norte y el mar Báltico: zonas críticas de acumulación
La investigación del grupo CritMET se centró en estas dos masas de agua debido a su importancia económica y ecológica. Ambas son áreas densamente navegadas, rodeadas de países con sistemas sanitarios avanzados y con altos volúmenes de procedimientos clínicos.
Los análisis revelaron que:
Los niveles de agentes de contraste están extendidos en amplias zonas.
Algunas áreas muestran concentraciones mayores que otras, especialmente cerca de desembocaduras de ríos.
Los compuestos pueden viajar largas distancias desde su punto de descarga inicial.
El estudio confirma que no se trata de focos aislados, sino de una contaminación difusa y constante.
Riesgos emergentes para ecosistemas marinos
Aunque estos agentes se consideran “seguros” para uso médico, su impacto a largo plazo en organismos marinos es todavía incierto. El Prof. Bau destaca que este tipo de contaminación química es distinta a otras formas más conocidas, ya que involucra compuestos altamente estables, solubles y bioactivos.
Los investigadores señalan posibles efectos preocupantes:
Alteración de ciclos biogeoquímicos marinos.
Interacciones con metales traza en el agua.
Acumulación en organismos que filtran grandes volúmenes de agua, como mejillones y esponjas.
Impacto potencial en redes tróficas costeras.
Este tipo de contaminante es invisible, no produce manchas ni malos olores, y no está regulado por normativas internacionales, lo que lo convierte en un problema silencioso.
Una señal de que la contaminación farmacéutica está creciendo
El caso de los agentes de contraste de MRI forma parte de un fenómeno más amplio: la presencia de compuestos farmacéuticos y químicos médicos en cuerpos de agua, para los que el tratamiento actual de aguas residuales no es suficiente.
El estudio sugiere que, con el envejecimiento de la población y el aumento global de procedimientos médicos, este tipo de contaminante continuará aumentando a menos que se implementen nuevas tecnologías de filtración.
Llamado urgente a modernizar el tratamiento de aguas residuales
El equipo liderado por Michael Bau subraya que esta contaminación se puede reducir, pero requiere:
Nuevos sistemas de filtración avanzados, como ósmosis inversa y carbón activado.
Monitoreo regular de compuestos médicos en ríos y mares.
Mayor cooperación entre sector sanitario y autoridades ambientales.
Investigación sobre los efectos ecológicos a largo plazo.
Los investigadores advierten que, sin actualización tecnológica, los niveles de estos agentes químicos seguirán aumentando en el mar del Norte y el Báltico, exacerbando un problema del que apenas se está comenzando a comprender su alcance.
Un desafío para Europa y el mundo
El mar del Norte y el mar Báltico son solo el inicio. El equipo CritMET sospecha que otros mares y océanos del mundo también están recibiendo descargas continuas de agentes de contraste médicos. Sin embargo, la mayoría de las regiones todavía no cuenta con estudios de monitoreo adecuados.
El trabajo del Prof. Bau ofrece una primera gran alerta: los contaminantes médicos persistentes se están convirtiendo en un nuevo tipo de amenaza para los ecosistemas marinos y requieren atención urgente antes de que sus efectos sean irreversibles.
Referencias
Phys.org – “Study reveals widespread contamination of North and Baltic Seas with MRI contrast agents” (2025).
Estudio realizado por el grupo de investigación CritMET, dirigido por el Prof. Michael Bau, geocientífico de Constructor University Bremen.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
