Investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, descubren que el antiguo territorio de Doggerland ya albergaba bosques miles de años antes de lo que se creía, según un análisis de ADN sedimentario
Redacción Noticias de la Tierra
Durante miles de años, una extensa región situada entre las actuales islas británicas y Europa continental formó parte de un paisaje que hoy permanece oculto bajo las aguas del mar del Norte. Este territorio, conocido como Doggerland, fue en el pasado una vasta zona habitable donde crecían bosques, circulaban ríos y vivían comunidades humanas prehistóricas.
Un nuevo estudio científico ha aportado información que modifica de manera significativa la comprensión de este antiguo ecosistema. Investigadores liderados por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, han descubierto que los bosques comenzaron a desarrollarse en Doggerland miles de años antes de lo que indicaban las estimaciones anteriores.
El hallazgo se basa en el análisis de ADN antiguo presente en sedimentos marinos, una técnica que permite reconstruir ecosistemas del pasado a partir de fragmentos genéticos conservados en el fondo marino.
Los resultados aportan una nueva visión sobre la historia ambiental de esta región desaparecida y ayudan a comprender cómo evolucionaron los paisajes del norte de Europa tras el final de la última glaciación.
Un territorio que desapareció bajo el mar
Durante el final de la última Edad de Hielo, gran parte del nivel del mar era considerablemente más bajo que en la actualidad. Esto permitía la existencia de amplias zonas de tierra firme que conectaban diferentes regiones del continente europeo.
Doggerland era una de estas áreas emergidas. Se extendía entre lo que hoy son Gran Bretaña, los Países Bajos, Dinamarca y Alemania, formando una vasta llanura que funcionaba como puente natural entre las islas británicas y Europa continental.
Con el paso de los milenios, el aumento del nivel del mar provocado por el deshielo de los glaciares terminó inundando progresivamente esta región. Finalmente, el territorio quedó sumergido bajo las aguas del mar del Norte, conservando en sus sedimentos una valiosa memoria ecológica del pasado.
El ADN antiguo como herramienta para reconstruir ecosistemas
El estudio reciente utilizó una técnica conocida como ADN sedimentario antiguo (sedaDNA). Este método consiste en analizar material genético conservado en sedimentos naturales para identificar organismos que vivieron en un determinado lugar en el pasado.
A diferencia de los fósiles tradicionales, el ADN sedimentario permite detectar la presencia de especies incluso cuando no quedan restos visibles de ellas.
Los investigadores extrajeron muestras de sedimentos marinos en zonas del mar del Norte que anteriormente formaban parte de Doggerland. En estas muestras encontraron fragmentos genéticos pertenecientes a diversas especies de plantas y otros organismos.
El análisis reveló que los bosques estaban presentes en la región mucho antes de lo que sugerían estudios previos, lo que indica que el ecosistema terrestre se desarrolló con mayor rapidez tras el retroceso de los glaciares.
Un paisaje verde antes de la inundación
Los resultados del estudio muestran que Doggerland albergaba una vegetación compleja en etapas tempranas de su historia ambiental. La presencia de ADN vegetal indica que los bosques comenzaron a establecerse miles de años antes de lo estimado anteriormente.
Esto sugiere que el territorio experimentó una rápida transformación ecológica después del final de la glaciación. A medida que el clima se volvió más templado, las plantas comenzaron a colonizar el terreno, dando lugar a ecosistemas forestales que habrían proporcionado hábitats adecuados para animales y seres humanos.
La existencia temprana de bosques también implica que el paisaje era más diverso y productivo de lo que se pensaba, lo que refuerza la idea de que Doggerland fue un entorno favorable para la vida.
Implicaciones para la historia humana
Durante el período en que Doggerland permanecía sobre el nivel del mar, esta región era habitada por comunidades humanas prehistóricas que aprovechaban sus recursos naturales.
Los ríos, bosques y llanuras ofrecían condiciones adecuadas para la caza, la recolección y otras actividades esenciales para la supervivencia.
El descubrimiento de que los bosques se desarrollaron antes de lo estimado sugiere que los humanos pudieron habitar o utilizar el territorio en un entorno más rico en recursos naturales de lo que se creía hasta ahora.
Comprender cómo era el paisaje en distintas etapas del pasado ayuda a reconstruir la relación entre los primeros habitantes de Europa y el entorno natural que los rodeaba.
Una nueva mirada al pasado del mar del Norte
Los sedimentos del fondo marino del mar del Norte se han convertido en una fuente clave de información para los científicos que estudian la historia ambiental de Europa.
A medida que las técnicas de análisis genético avanzan, es posible obtener detalles cada vez más precisos sobre los ecosistemas que existieron antes de que la región quedara sumergida.
El uso de ADN antiguo en sedimentos permite identificar plantas, animales y microorganismos que habitaron estos paisajes desaparecidos, proporcionando una reconstrucción más completa de los ecosistemas del pasado.
En el caso de Doggerland, estos avances científicos están ayudando a comprender cómo evolucionó el territorio desde un paisaje glaciar hasta un entorno boscoso antes de desaparecer bajo el mar.
Ecosistemas perdidos que aún guardan información
El estudio demuestra que incluso los territorios sumergidos pueden ofrecer pistas fundamentales sobre la historia ambiental del planeta.
Las capas de sedimentos acumuladas durante miles de años conservan información genética que permite reconstruir ecosistemas antiguos con un nivel de detalle cada vez mayor.
Este tipo de investigaciones no solo ayuda a comprender el pasado de regiones específicas, sino que también aporta información valiosa sobre cómo responden los ecosistemas a cambios climáticos a largo plazo.
A medida que el clima y los paisajes continúan transformándose en el presente, el estudio de ecosistemas antiguos como Doggerland ofrece una perspectiva histórica que puede contribuir a interpretar mejor los procesos ambientales actuales.
Referencias
Phys.org – Estudio sobre el ADN sedimentario antiguo que revela la presencia temprana de bosques en Doggerland, liderado por la Universidad de Warwick
