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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualizado: 4 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra inicia septiembre bajo la influencia de un episodio de El Niño extraordinariamente intenso y de rápida evolución en el Pacífico ecuatorial. Esta señal puede reorganizar lluvias, temperaturas y circulación atmosférica durante los próximos meses. Al mismo tiempo, el calor acumulado en los océanos, la elevada concentración de dióxido de carbono y los déficits regionales de humedad mantienen alto el riesgo de extremos simultáneos: sequía, incendios, lluvias torrenciales y estrés costero.
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Temperatura global

La señal térmica mundial continúa situada en niveles excepcionalmente elevados. El calentamiento de fondo provocado por los gases de efecto invernadero se combina ahora con la rápida intensificación de El Niño, una interacción que eleva la probabilidad de nuevos episodios de calor terrestre y marino.

Vigilancia alta
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Océanos

El Pacífico tropical concentra la principal anomalía del momento. Las aguas de la región Niño 3.4 se calentaron con una rapidez inusual durante 2026. Fuera de esa cuenca persisten áreas de calor marino capaces de alterar ecosistemas, pesquerías, evaporación y formación de lluvias intensas.

Calor oceánico persistente
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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono permanece en máximos históricos para la era moderna y sostiene un forzamiento climático de larga duración. Las oscilaciones naturales redistribuyen temporalmente el calor, pero no revierten la tendencia causada por la acumulación de emisiones antropogénicas.

Tendencia ascendente
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Hielo polar

El Ártico atraviesa la fase final de su temporada anual de deshielo, cuando la extensión suele aproximarse a su mínimo. En la Antártida, el seguimiento se concentra en la recuperación invernal del hielo marino y en las plataformas vulnerables al contacto con aguas oceánicas cálidas.

Monitoreo satelital continuo
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Incendios

Las zonas con vegetación seca, calor acumulado y viento mantienen condiciones favorables para la propagación rápida del fuego. Indonesia ya registra presión asociada a la sequedad vinculada con El Niño, mientras que sectores mediterráneos y otras regiones del hemisferio norte conservan combustibles estacionales disponibles.

Riesgo regional variable
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Sequías

Papúa Nueva Guinea afronta escasez de agua y alimentos en áreas afectadas por el déficit de precipitaciones. La evolución de El Niño obliga a observar también Australia, el sudeste asiático, partes de África y regiones agrícolas de América, aunque sus efectos no son uniformes ni dependen únicamente de la intensidad oceánica.

Impactos emergentes
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Tormentas y extremos

Una atmósfera más cálida puede retener más vapor de agua, aumentando la capacidad de las tormentas para producir precipitaciones intensas. Los mayores daños aparecen cuando coinciden suelos saturados, cauces ocupados, pendientes inestables, urbanización expuesta y sistemas de alerta insuficientes.

Atención a alertas locales
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Circulación planetaria

El fortalecimiento de El Niño está modificando gradualmente la distribución del calor entre el océano y la atmósfera. Sus teleconexiones pueden desplazar corredores de tormentas y zonas de lluvia, pero cada territorio responderá según la estación, la topografía y otros patrones regionales.

Transición acelerada

📡 Señal planetaria destacada

El Niño se intensifica con rapidez excepcional. El calentamiento relativo de la región Niño 3.4 durante agosto se estima alrededor de 2,2–2,3 °C por encima del promedio, mientras las proyecciones examinadas por la Oficina Australiana de Meteorología apuntan a un posible pico superior a episodios observados desde 1950. La magnitud del indicador oceánico no determina por sí sola cada impacto local, pero amplía la necesidad de preparación multisectorial.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La prioridad será vigilar la continuidad del calentamiento del Pacífico, los déficits de lluvia en áreas del sudeste asiático y Oceanía, y la posible aparición de extremos de precipitación en regiones favorecidas por mayor transporte de humedad. Los servicios meteorológicos nacionales deberán guiar cualquier decisión inmediata. En paralelo, se recomienda mantener seguimiento de incendios mediante satélites, disponibilidad de agua, temperaturas marinas costeras y alertas por tormentas. La señal dominante es de contrastes: territorios secos pueden agravarse mientras otros reciben lluvias concentradas en periodos breves.

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Los primeros eventos de deslizamiento lento vistos en el sur de Costa Rica

Esta estación del Sistema Global de Navegación por Satélite se instaló en julio de 2023 en el Parque Nacional Corcovado en la Península de Osa de Costa Rica, a sólo 15 kilómetros de la Fosa de Mesoamérica. Crédito: Enrique Hernández, Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica-Universidad Nacional de Costa Rica

Los eventos de deslizamiento lento (SSE) son rupturas sísmicas lentas que generan sólo unos pocos centímetros de deslizamiento durante períodos que van desde días hasta años. 


por Rachel Fritts


Se cree que ocurren en muchas de las zonas de subducción del mundo, pero estos sutiles deslizamientos pueden ser difíciles de observar, especialmente cuando ocurren bajo el océano, donde las capacidades de monitoreo suelen ser más limitadas que en tierra.

Es importante comprender mejor dónde y con qué frecuencia ocurren las ESS, en parte porque pueden modular terremotos más grandes que tienen más probabilidades de causar daños y producir tsunamis.

En Geophysical Research Letters, los investigadores brindan nuevos conocimientos sobre las EES, informando cinco eventos que ocurrieron frente a la Península de Osa en el sur de Costa Rica, donde la Placa de Cocos se subduce bajo la Placa del Caribe. Los SSE, los primeros documentados frente a esta parte de Costa Rica, tuvieron lugar en 2013, 2018 y 2022 y se identificaron utilizando datos de una red de estaciones del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) en funcionamiento continuo.

Los SSE registrados son especialmente significativos porque ocurrieron a profundidades relativamente poco profundas en la zona de subducción. A diferencia de los SSE más profundos que ocurren bajo tierra, los eventos poco profundos a menudo se rompen bajo el océano y pueden influir en los peligros de tsunami.

El equipo calculó que la cantidad de deslizamiento en los cuatro eventos más recientes (dos en 2018 y dos en 2022) parece explicar toda la convergencia tectónica que se acumuló en un parche localizado de la zona de subducción durante el período intermedio de cuatro años . , quizás limitando la magnitud de los terremotos que se producirán en el futuro.

Sin embargo, es probable que vuelvan a ocurrir grandes terremotos cerca de la Península de Osa, que albergó tres eventos de magnitud entre 7 y 7,5 en el siglo XX. Las nuevas observaciones de EES poco profundas frente a Costa Rica pueden ayudar a determinar dónde podrían estallar futuros terremotos en la región, dicen los autores. Los datos también ayudan a ampliar la comprensión de los investigadores sobre cómo el deslizamiento lento afecta la acumulación de tensiones y dónde y cuándo son probables los SSE.

Más información: Mason Perry et al, Eventos de deslizamiento lento poco profundo identificados frente a la costa de la Península de Osa en el sur de Costa Rica a partir de series temporales GNSS, Geophysical Research Letters (2023). DOI: 10.1029/2023GL104771