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Noticias de la Tierra · Panel de control planetario

Panorama Planetario

Jueves, 3 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra comienza septiembre bajo una combinación de calor persistente, océanos excepcionalmente cálidos y un episodio de El Niño que continúa fortaleciéndose. Esta interacción favorece contrastes de precipitación, prolonga sequías en ciertas regiones y eleva la capacidad de la atmósfera para producir lluvias intensas. El balance diario aconseja vigilar especialmente las cuencas expuestas a crecidas repentinas, los territorios con vegetación seca y las zonas costeras sensibles al oleaje y al calentamiento marino.
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Temperatura global

El calor acumulado mantiene elevada la línea de base

El cierre del verano boreal conserva una señal térmica global alta. Julio de 2026 fue el segundo julio más cálido registrado, empatado con 2024, mientras Europa occidental completó su período junio-julio más cálido. Los episodios regionales fluctúan, pero lo hacen sobre un planeta cuya temperatura media permanece muy por encima de los valores preindustriales.

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Océanos

El mar retiene una reserva extraordinaria de calor

La temperatura superficial de los océanos fuera de las regiones polares alcanzó en julio un máximo para ese mes. El Pacífico ecuatorial sigue calentándose con El Niño, mientras otras cuencas conservan anomalías positivas. Esa energía puede intensificar evaporación, humedad atmosférica, estrés coralino y lluvias asociadas a tormentas cuando coinciden las condiciones dinámicas adecuadas.

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CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles sin precedentes modernos

El ciclo estacional del hemisferio norte puede producir descensos temporales durante la etapa de mayor absorción vegetal, pero no modifica la tendencia de fondo. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono permanecen por encima de 420 partes por millón y el crecimiento interanual confirma que las fuentes humanas siguen superando la capacidad natural de absorción.

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Hielo polar

El Ártico se aproxima a su mínimo estacional

Septiembre es el mes en que el hielo marino ártico suele alcanzar su menor extensión anual. Durante julio ocupó el sexto lugar entre los valores más bajos observados para ese mes, con déficits notorios al norte del mar de Barents, Svalbard y Tierra de Francisco José. La extensión final dependerá del viento, las nubes y la temperatura oceánica.

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Incendios

La vegetación seca sostiene focos en varios continentes

Tras meses de calor y déficit hídrico, partes de Europa, Canadá e Indonesia mantienen condiciones favorables para incendios. En el archipiélago indonesio se han observado fuegos en Sumatra, Kalimantan, Sulawesi, Java y Papúa, con deterioro local de la calidad del aire. Viento, baja humedad y combustible disponible pueden acelerar cambios bruscos de comportamiento.

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Sequías

Persisten déficits hídricos con efectos acumulativos

La sequía no depende únicamente de la lluvia del día: el calor acelera la pérdida de humedad del suelo y eleva la demanda de agua de cultivos, bosques y ciudades. Sectores de Europa, América y África austral afrontan reservas desiguales. El fortalecimiento de El Niño puede redistribuir nuevamente la precipitación durante el otoño boreal y el verano austral.

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Tormentas extremas

Océanos cálidos amplifican el potencial de lluvias intensas

La temporada ciclónica del Atlántico continúa activa y exige seguimiento diario, aunque ninguna proyección estacional permite anticipar la trayectoria de un sistema particular. En paralelo, las tormentas convectivas y las lluvias monzónicas pueden causar inundaciones repentinas lejos de los ciclones. La exposición urbana y la saturación de las cuencas determinan buena parte del impacto.

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Agua continental

Las montañas asiáticas concentran una alerta crítica

La catástrofe glaciar en la frontera de Nepal y China mostró cómo hielo, roca, agua y sedimentos pueden transformarse en un flujo devastador. La inestabilidad del terreno mantiene riesgos secundarios. El episodio refuerza la necesidad de sensores resistentes, comunicaciones satelitales y cooperación transfronteriza para anticipar crecidas en cuencas de alta montaña.

🔎 Señal planetaria destacada

El Niño se fortalece con una probabilidad superior al 90 % de convertirse en un evento muy intenso durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027. No determina por sí solo cada tormenta o sequía, pero reorganiza la circulación tropical y modifica probabilidades de lluvia y temperatura en numerosas regiones. Sus efectos serán distintos según la cuenca, la estación y las condiciones locales.

🧭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia deberá concentrarse en tres interacciones: calor prolongado y vegetación seca, humedad oceánica y lluvias concentradas, e inestabilidad de laderas después de precipitaciones extremas. Se esperan contrastes propios de la transición estacional, con posibles períodos cálidos tardíos en latitudes medias del hemisferio norte. En el Pacífico tropical, el fortalecimiento de El Niño seguirá influyendo en las previsiones semanales. Los pronósticos locales y las alertas oficiales deben prevalecer siempre sobre cualquier tendencia global.

Actualización editorial: 3 de septiembre de 2026. Indicadores interpretados a partir de organismos meteorológicos, climáticos y de observación de la Tierra.

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Estudio identifica una mayor amenaza para las costas debido a las olas de calor simultáneas y el aumento del nivel del mar

La ocurrencia simultánea de olas de calor y aumentos extremos del nivel del mar a corto plazo en los mismos lugares costeros aumentó significativamente entre 1998 y 2017 en comparación con los 20 años anteriores, informa un estudio publicado en Communications Earth & Environment .


por Grupo Editorial Naturaleza


El estudio también sugiere que estos eventos pueden tener cinco veces más probabilidades de ocurrir entre 2025 y 2049 en un escenario modelado de altas emisiones.

Un evento llamado «ola de calor concurrente y nivel extremo del mar» (CHWESL) se produce cuando se producen una ola de calor y un aumento extremo del nivel del mar a corto plazo en el mismo lugar costero durante el mismo período de tiempo . Aunque pueden representar una seria amenaza para las comunidades costeras, hasta ahora se ha investigado poco sobre las características y ocurrencia de estos eventos.

Shuo Wang y Mo Zhou investigaron los eventos CHWESL en todo el mundo entre 1979 y 2017 y proyectaron eventos futuros entre 2025 y 2049 bajo un escenario climático de altas emisiones (el escenario SSP5-8.5 del IPCC). Los autores solo incluyeron eventos que ocurrieron en la temporada extendida de verano, que abarca de mayo a septiembre en el hemisferio norte y de noviembre a marzo en el hemisferio sur.

Los autores encontraron que aproximadamente el 88% de las costas del mundo experimentaron un evento CHWESL durante el período 1979-2017. Aproximadamente el 39% de las costas registraron un aumento significativo en la duración total de las condiciones CHWESL experimentadas durante un año durante el período 1998-2017 en comparación con 1979-1998, siendo las regiones tropicales las que tienen más probabilidades de experimentar un mayor aumento.

Los autores también encontraron una asociación significativa entre la intensidad de la ola de calor y la probabilidad de que ocurra un evento CHWESL, con un aumento del 1% en la intensidad de la ola de calor asociado con un aumento de aproximadamente el 2% en la probabilidad de que ocurra un evento CHWESL.

A partir de sus proyecciones, los autores sugieren que las áreas costeras globales podrían experimentar un promedio de 38 días de condiciones CHWESL cada año entre 2025 y 2049, un aumento de 31 días en comparación con el período histórico de 1989-2013.

Los autores concluyen que los eventos CHWESL podrían representar una amenaza significativa para las comunidades costeras, particularmente por los riesgos del exceso de calor para la salud humana.

Señalan que los países de las zonas tropicales probablemente sean los más gravemente afectados, y que muchos de estos países son países de ingresos bajos o medios que pueden tener dificultades para hacer frente a los efectos. Los autores sostienen que es urgente desarrollar estrategias efectivas de mitigación de riesgos para aumentar la preparación ante estos eventos extremos .

Más información: Shuo Wang, El riesgo de olas de calor simultáneas y niveles extremos del mar a lo largo de la costa mundial está aumentando, Communications Earth & Environment (2024). DOI: 10.1038/s43247-024-01274-1 . www.nature.com/articles/s43247-024-01274-1