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Panorama Planetario · 14 de agosto de 2026

El sistema Tierra entra en una fase de elevada vigilancia climática

El calentamiento persistente del aire y los océanos coincide con el rápido fortalecimiento de El Niño, caudales reducidos en zonas de Europa y una temporada crítica de incendios en varias regiones del hemisferio norte. La señal dominante no procede de un solo episodio: surge de la superposición entre océanos excepcionalmente cálidos, déficit hídrico, calor acumulado y ecosistemas sometidos a presión.

🌡️
Temperatura global

Julio de 2026 fue, junto con julio de 2024, el segundo julio más cálido registrado por ERA5. La temperatura media global alcanzó 16,90 °C: 0,67 °C por encima del promedio 1991–2020 y aproximadamente 1,47 °C sobre el nivel preindustrial estimado.

Calor global elevado
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Océanos

La superficie oceánica entre 60°S y 60°N promedió 20,96 °C en julio, el valor más alto registrado para ese mes. El Pacífico tropical aporta una señal especialmente intensa mientras El Niño altera progresivamente la distribución de calor y humedad.

Récord mensual
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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono mantiene su tendencia estructural ascendente. Las variaciones estacionales no modifican el diagnóstico central: la acumulación de gases de efecto invernadero continúa reteniendo energía y elevando el riesgo de calor extremo, acidificación oceánica y alteraciones hidrológicas.

Presión persistente
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Hielo polar

En julio, la extensión del hielo marino ártico ocupó el sexto nivel más bajo del registro mensual, con una cobertura particularmente reducida al norte del mar de Barents. La extensión antártica fue la quinta más baja para julio.

Ambos polos bajo promedio
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Incendios

La combinación de vegetación seca, olas de calor recurrentes y baja humedad mantiene una amenaza alta en paisajes mediterráneos, sectores del oeste de Norteamérica y otras zonas boreales. El riesgo puede intensificarse rápidamente con viento fuerte o tormentas secas.

Vigilancia reforzada
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Sequías

Partes de Europa occidental, central y oriental cerraron julio con condiciones más secas de lo habitual y caudales muy bajos. En el sur de Estados Unidos se vigila la rápida aparición de sequía asociada con una ola de calor prolongada.

Estrés hídrico desigual
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Tormentas y extremos

El océano cálido proporciona más energía y humedad para precipitaciones intensas y sistemas tropicales. Sin atribuir cada episodio individual al cambio climático, el entorno de fondo favorece extremos más dañinos cuando coinciden vulnerabilidad territorial, saturación del suelo o infraestructura insuficiente.

Impactos regionales altos
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Balance planetario

Los indicadores describen una Tierra con exceso de calor y fuertes contrastes regionales. Mientras algunas áreas enfrentan sequedad e incendios, otras pueden recibir lluvias concentradas. Esta desigualdad exige seguimiento local, porque el promedio global no anticipa por sí solo cada impacto.

Contrastes crecientes

📡 Señal destacada: El Niño se fortalece rápidamente

La actualización de NOAA del 13 de agosto indica que El Niño continúa intensificándose y presenta más de 90 % de probabilidad de convertirse en un evento muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026–2027. En julio, la anomalía de la región Niño 3.4 alcanzó +1,4 °C. La magnitud prevista aumenta la posibilidad de patrones característicos —aunque no garantiza impactos idénticos en todos los territorios—, por lo que agricultura, agua, salud, pesca y protección civil deberán revisar escenarios estacionales.

🗓️ Perspectiva para los próximos 7–14 días

La prioridad inmediata será vigilar calor prolongado, incendios y deterioro rápido de la humedad del suelo en áreas vulnerables. También debe observarse la actividad tropical sobre cuencas cálidas y el riesgo de lluvias intensas donde converjan humedad elevada y sistemas atmosféricos activos. El fortalecimiento de El Niño tendrá mayor expresión estacional durante los próximos meses; en el corto plazo, sus efectos se combinarán con condiciones meteorológicas regionales. Las autoridades locales siguen siendo la fuente principal para alertas operativas.

Fuentes de referencia: Copernicus Climate Change Service y Centro de Predicción Climática de NOAA. Datos disponibles al 14 de agosto de 2026.
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Por qué entender la geología nos ayuda a entender el mundo

Cordillera Cantábrica en la comarca de Liébana (Cantabria). S. Martín Velázquez.

Silvia Martín Velázquez, Universidad Rey Juan Carlos; Agustín Senderos Domínguez, Universidad Complutense de Madrid; Anna Anglisano Roca, Universitat de Girona; Carmen María Álvarez Sancho, Servicio Madrileño de Salud; Cristina Martín Romera, Servicio Madrileño de Salud; David Brusi, Universitat de Girona; Mª Amelia Calonge GArcía, Universidad de Alcalá, and Sergio Rodríguez García, Universidad Complutense de Madrid


¿Por qué se producen inundaciones como la reciente dana en España y cómo moldean el territorio? ¿Y los terremotos? ¿Cómo se forman las rocas? ¿Cuándo se extinguieron los dinosaurios? Los geólogos y las geólogas sentimos curiosidad por los elementos inorgánicos naturales de nuestros paisajes como los minerales, fósiles, montañas, costas o volcanes.

Nos permiten conocer, por ejemplo, cómo ha funcionado un río en los últimos miles de años –si habitualmente lleva agua, está seco, o se desborda e inunda las tierras de alrededor–, y cómo se espera que funcione en el futuro. Conseguimos esto analizando los caudales y sedimentos, el clima de la región, las inundaciones recogidas en los archivos históricos… y modelizando el régimen fluvial.

La capacidad que tiene la Geología para enfrentarse de forma sintética a estos problemas espaciales y temporales de la naturaleza tan complejos constituye uno de sus rasgos más interesantes.

¿Cómo investiga la Geología?

En el siglo XVII, la observación y el razonamiento fueron construyendo las bases de los principios geológicos. Aunque ahora las nuevas tecnologías, la experimentación y los modelos predictivos van ganando terreno, la mayor parte de nuestras investigaciones siguen una metodología científica histórica. Esto quiere decir que tienen un mayor componente observacional, comparativo e interpretativo que experimental.

Los sedimentos, rocas y fósiles nos ayudan a descifrar los cambios de la Tierra a través del tiempo y el espacio a unas escalas que superan nuestra capacidad de observación. Obtenemos interpretaciones probables, tanto en el pasado como en el futuro, de procesos para los que no podemos realizar experimentos controlados. Y la convergencia de distintos trabajos hacia una interpretación común aumenta nuestro grado de confianza.

¿Qué tiene que ver con nosotros?

En el medio ambiente, la componente geológica interacciona con las restantes disciplinas de muchas maneras diferentes. Parte de la biosfera se desarrolla sobre un sustrato geológico, pero los seres vivos contribuyen a la transformación de las rocas en suelos.

La actividad geológica modela el paisaje y, a su vez, la cartografía registra la actividad humana sobre la geosfera. En relación con el urbanismo y las obras de ingeniería, los estudios geológicos del terreno y el análisis de los riesgos naturales son cruciales para realizar una correcta ordenación del territorio y una planificación razonada de la obra civil. Y no hay que olvidar que todos estos procesos se rigen por las leyes físicas y químicas.

La Geología también tiene múltiples conexiones con la historia de la humanidad. El desarrollo de las civilizaciones está sustentado en el aprovechamiento del agua, de los suelos y de los recursos minerales, industriales y energéticos.

Incluso, más recientemente, los entornos geológicos forman parte de la red de recursos naturales protegidos por su interés patrimonial y sus usos científicos, educativos o geoturísticos.

Estrecho de El Parrizal (Teruel). Silvia Martín Velázquez.

¿Cuáles son los peligros e impactos geológicos?

Algunos procesos geológicos, como la sismicidad, el vulcanismo, los deslizamientos o las inundaciones, pueden llegar a ser peligrosos y afectar de forma adversa a las personas.

La presión humana sobre el entorno genera también multitud de problemas geoambientales, como la contaminación de aguas y suelos en zonas mineras o el aumento de inundaciones por la ocupación antrópica en los valles fluviales. Y no podemos perder de vista, que estos fenómenos pueden causar daños severos en zonas alejadas del lugar en el que se inician.

Erupción del volcán de La Palma en 2021. Silvia Martín Velázquez.

Papel en la enseñanza

Es evidente que la geología forma parte de nuestras vidas y, sin embargo, son preocupantes las carencias en su enseñanza en la ESO y Bachillerato. Su contenido en los temarios es muy escaso porque se da poca importancia a su currículo. Además, es frecuente que no se imparta con rigor.

Fuera de la enseñanza obligatoria, hay diferentes iniciativas que intentan aumentar el interés por esta disciplina. Una de estas actividades es la Olimpiada Española de Geología que, desde 2010, promueve la alfabetización geocientífica y es una fuente de vocaciones geológicas entre el alumnado adolescente.

Recorrido geológico por la ciudad de Zamora durante la fase nacional de las olimpiadas en abril de 2024. Silvia Martín Velázquez.

Sin embargo, este tipo de iniciativas extracurriculares no son capaces de suplir la falta de formación durante la enseñanza obligatoria, y estas carencias repercuten negativamente en la cultura geológica del alumnado y en la sociedad. Cuando, como ciudadanos, las nuevas generaciones tengan que enfrentarse a cualquier problema geológico, no lo comprenderán ni serán capaces de tomar decisiones fundamentadas.

Una presencia adecuada de la Geología a lo largo de la educación obligatoria implica que los estudiantes tienen que adquirir unos conocimientos que les ayuden a poner en contexto y comprender la procedencia de los recursos geológicos, los potenciales efectos de la actividad geológica, la necesidad de preservar el patrimonio geológico, o el papel del medio físico en la sostenibilidad ambiental y en la gestión responsable del territorio.


En el presente artículo han colaborado también Xavier Juan Pons y Vicenta Vidal Oller, profesores de enseñanza secundaria y miembros de AEPECT – Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra.


Silvia Martín Velázquez, Profesora Titular de Universidad en el área de Geodinámica Interna, Universidad Rey Juan Carlos; Agustín Senderos Domínguez, Profesor Asociado. Facultad de Geología. Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid; Anna Anglisano Roca, Profesora de geología en el Máster de Profesorado, Universitat de Girona; Carmen María Álvarez Sancho, Profesora de Biología y Geología, Servicio Madrileño de Salud; Cristina Martín Romera, Profesora de Educación Secundaria Obligatoria, Servicio Madrileño de Salud; David Brusi, Profesor de Geología, Universitat de Girona; Mª Amelia Calonge GArcía, Catedrática E. U. del area de Paleontología especializada en la enseñanza de la Geología, Universidad de Alcalá, and Sergio Rodríguez García, Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.