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🌍 Panel de control planetario

Panorama Planetario

Lectura ejecutiva de las principales variables físicas que condicionan el sistema Tierra: temperatura, océanos, gases de efecto invernadero, hielo, incendios, sequías y fenómenos extremos.

Actualización: 27 de julio de 2026
Resumen ejecutivo

El planeta entra en la última semana de julio con una combinación de océanos excepcionalmente cálidos, consolidación de El Niño, fuerte estrés hídrico y elevada actividad de incendios en zonas de Europa y Norteamérica. La señal dominante no procede de un único episodio, sino de la superposición entre calentamiento de fondo, sequedad de los suelos, calor marino y circulación atmosférica favorable a extremos persistentes.

🌡️
Temperatura global

Calor planetario sostenido

Junio: 2.º más cálido

Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido observado globalmente. Sobre Europa, la temperatura terrestre media alcanzó 19,14 °C, unos 1,78 °C por encima del promedio 1991–2020. El calor extremo aceleró la pérdida de humedad del suelo y prolongó la exposición de ecosistemas, ciudades y cultivos.

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Océanos

Superficie marina en territorio excepcional

+0,99 °C

La anomalía térmica del océano global durante junio fue la mayor registrada para ese mes por NOAA. Copernicus también detectó temperaturas récord para la época del año en los océanos extrapolares. El exceso de calor marino aumenta el estrés coralino, altera ecosistemas pesqueros y aporta energía y humedad a sistemas meteorológicos intensos.

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CO₂ atmosférico

La acumulación continúa

Tendencia ascendente

La concentración atmosférica de dióxido de carbono mantiene su trayectoria de crecimiento estacional e interanual. Aunque el valor diario varía según el lugar y el ciclo de la vegetación, la señal estructural sigue siendo una atmósfera con mayor capacidad de retener calor. El Niño puede reducir temporalmente la absorción terrestre de carbono en regiones tropicales secas.

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Hielo polar

El Ártico pierde su pausa temporal

−5,8 % interanual

Una investigación reciente concluyó que la aparente ralentización de la pérdida de hielo marino ártico terminó con una caída invernal excepcional entre 2024 y 2025. En pleno verano boreal, la extensión, el espesor y el estado de las zonas marginales siguen siendo variables críticas para el albedo planetario y la circulación atmosférica.

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Incendios

Focos simultáneos y humo transfronterizo

Riesgo muy alto

España, Francia, Italia, Escocia y Canadá han registrado incendios relevantes durante julio. En Canadá permanecían activos numerosos focos, mientras el humo se desplazó a grandes distancias sobre Norteamérica. En Europa, la sequedad acumulada, el calor y el viento elevaron el peligro de propagación rápida y complicaron las labores de extinción.

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Sequías

El calor extrae humedad del territorio

Estrés hídrico elevado

La sequía europea de 2026 muestra cómo las temperaturas altas pueden transformar déficits moderados de lluvia en condiciones extremas. El descenso de la humedad del suelo y de los caudales afecta agricultura, navegación, energía hidroeléctrica y biodiversidad fluvial. El Rin, el Danubio y varios sistemas mediterráneos requieren vigilancia continua.

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Tormentas y extremos

El Niño reorganiza el mapa de riesgos

97 % de persistencia

NOAA indica que El Niño continúa y probablemente se fortalecerá durante el segundo semestre, con una probabilidad del 97 % de persistir hasta comienzos de la primavera boreal de 2027. Su influencia puede modificar las trayectorias de tormentas, aumentar las lluvias en unas regiones y reforzar el calor o la sequía en otras.

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Ciclo del agua

Contrastes cada vez más acusados

Déficit y exceso

Mientras algunas regiones europeas afrontan ríos bajos y suelos secos, otras zonas del planeta mantienen exposición a lluvias intensas, crecidas súbitas y deslizamientos. Una atmósfera más cálida puede transportar más vapor de agua, favoreciendo episodios de precipitación concentrada incluso dentro de temporadas caracterizadas por sequedad general.

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Señal planetaria destacada

La combinación entre océanos récord y un El Niño en fortalecimiento constituye la señal dominante del momento. El océano no solo registra el calentamiento: también redistribuye energía, condiciona las lluvias, influye sobre los ciclones y sostiene olas de calor marinas que pueden prolongarse aun cuando cambien las condiciones atmosféricas superficiales.

🔭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia debe concentrarse en el peligro de incendios en el Mediterráneo, la evolución del humo de Canadá, los niveles de los grandes ríos europeos, el calor marino y la respuesta atmosférica al fortalecimiento de El Niño. También serán relevantes las tormentas convectivas asociadas a irrupciones de aire menos cálido sobre territorios recalentados. La previsión subestacional no permite anticipar con precisión todos los eventos locales, pero sí identifica un entorno favorable a extremos compuestos: calor más sequedad, fuego más contaminación y océano cálido más lluvias intensas.

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Una nueva vida para los residuos mineros que contienen antimonio

Un equipo de investigadores liderado por el IRNASA-CSIC ha conseguido encapsular residuos de antimonio en cemento, convirtiendo un producto altamente tóxico en un material apto para el relleno de minas o como agregado alternativo en materiales de construcción


Un equipo de investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC), la Universidad de Salamanca, la Universidad de Extremadura y la Universidad de Lorraine (Francia) ha publicado un estudio en la revista ‘Journal of Cleaner Production’ en el que muestran el potencial de la cementación para gestionar residuos mineros que contienen antimonio, un elemento tóxico que es considerado contaminante prioritario por la Unión Europea, debido a los importantes problemas ambientales y de salud que puede ocasionar.

El antimonio es un elemento químico de gran valor que se utiliza en la fabricación de multitud de productos, desde teléfonos móviles hasta vidrio, por lo que su producción, lejos de disminuir, irá en aumento en las próximas décadas. Pero existe una creciente preocupación por su amplia distribución en el medio ambiente. En particular, el antimonio puede alcanzar concentraciones elevadas en las zonas donde se explota, especialmente si se ha realizado una mala gestión de los residuos mineros generados.

La estibina es el mineral más importante y la principal fuente comercial de antimonio. Pero la estibina se oxida con suma facilidad y puede dar lugar a la liberación de antimonio que, por encima de ciertas concentraciones, puede contaminar suelos y aguas, causar efectos tóxicos en plantas, acumularse en ellas y transferirse a través de la cadena trófica, amenazando la salud humana y de los ecosistemas.

En la actualidad, el principal productor de antimonio a nivel mundial es China, donde en áreas mineras la ingesta humana de antimonio es aproximadamente un 50% mayor a la ingesta máxima tolerable. Esa ingesta procede de diversas vías como agua, vegetales, cereales o carne.

Tal y como detalla la investigadora del IRNASA-CSIC Esther Álvarez Ayuso, en España, las principales minas de antimonio se encuentran en Extremadura, pero ya no se explotan. “Su explotación tuvo lugar entre los años 40 y 80 del siglo pasado. No obstante, los residuos generados no se han gestionado adecuadamente y se mantienen depositados en el entorno”, precisa.

De residuos tóxicos a admisibles en vertederos

Dada esta problemática, el equipo de investigadores trata de desarrollar métodos para impedir o minimizar la dispersión de este elemento tóxico. Uno de ellos es la encapsulación mediante cemento que, si bien no es una técnica nueva, apenas se ha explorado para el tratamiento de residuos con presencia de antimonio.

“Pensamos que este método podía tener un gran potencial para el tratamiento de este tipo de residuos. Es una técnica económica y se ha aplicado ya con éxito para el tratamiento de otros elementos que presentan un comportamiento geoquímico similar. Además, permite diferentes opciones de gestión de los materiales que se generan tras el proceso de cementación”, explica Álvarez Ayuso.

De este modo, el equipo sometió los residuos en laboratorio a distintos procesos de cementación, utilizando cemento Portland e hidróxido de calcio como aglomerante, en diferentes proporciones, determinando las condiciones óptimas.

“Bajo las condiciones que hemos seleccionado en este trabajo hemos conseguido que estos residuos, que eran caracterizados como tóxicos y ni siquiera admisibles en vertederos de residuos peligrosos debido a su elevada lixiviación de antimonio, se conviertan en residuos no tóxicos y admisibles en vertederos controlados”, subraya la investigadora del IRNASA-CSIC.

Una gestión circular

Poder depositar este producto en vertederos es una opción para la gestión de estos residuos, pero no la única, ya que otro de los puntos fuertes del trabajo es que comprueba que el material resultante puede ser utilizado para el relleno de minas, ya que cumple con los valores de resistencia a la compresión requeridos. Asimismo, han observado que algunos de los residuos mineros estudiados tienen un gran potencial para ser empleados como sustitutos de agregados naturales en materiales de construcción.

“Lo que estaríamos consiguiendo es el tratamiento de los residuos, evitando la contaminación del medio ambiente y a su vez reutilizarlos, preservando los recursos naturales, lo que es muy interesante desde el punto de vista de la economía circular”, concluye Álvarez Ayuso, quien agrega que la idea del equipo es seguir avanzando en este enfoque a través de futuros proyectos.

El trabajo se enmarca en un proyecto del Programa Estatal de I+D+i Orientado a los Retos de la Sociedad titulado ‘Técnicas de estabilización/encapsulación de residuos mineros con presencia de metaloides’, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en el que colaboran las cuatro instituciones que participan en este artículo. Esta línea de investigación también cuenta con el apoyo del proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).