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Panorama Planetario

Estado general del sistema Tierra

21 de septiembre de 2026
El sistema climático global entra en la transición hacia el otoño boreal y la primavera austral con señales simultáneas de calor oceánico, contrastes hídricos y elevada sensibilidad regional frente a episodios extremos. La vigilancia ambiental se concentra en la evolución de las temperaturas superficiales del mar, el balance de hielo polar, la disponibilidad de agua y la distribución de lluvias intensas y sequías.
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Temperatura global

El planeta continúa dentro de un período caracterizado por temperaturas elevadas respecto de los valores climáticos históricos. El inicio del cambio estacional modifica la distribución regional del calor, pero no elimina la señal de calentamiento acumulada en océanos y continentes.

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Océanos

Las anomalías térmicas marinas siguen siendo un indicador central. El almacenamiento de calor en las capas superiores del océano condiciona evaporación, humedad atmosférica, ecosistemas marinos y capacidad de intensificación de algunos sistemas meteorológicos.

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CO₂ atmosférico

La concentración atmosférica de dióxido de carbono permanece en niveles históricamente elevados. El ciclo estacional de la vegetación modifica temporalmente su evolución, pero la tendencia de fondo continúa determinada por la acumulación de emisiones antropogénicas.

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Hielo polar

El Ártico atraviesa el período cercano a su mínimo anual de hielo marino, una etapa especialmente importante para la observación climática. En la Antártida, la evolución estacional de la cobertura helada continúa bajo vigilancia por su variabilidad reciente.

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Incendios

El riesgo de incendios permanece condicionado por humedad del suelo, viento, temperatura y disponibilidad de combustible vegetal. Aunque disminuye estacionalmente en algunas regiones del hemisferio norte, otras áreas entran en períodos de mayor susceptibilidad.

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Sequías

Los déficits prolongados de humedad siguen ejerciendo presión sobre cuencas, agricultura y ecosistemas en diferentes regiones. La recuperación depende no solo de episodios aislados de lluvia, sino de precipitaciones sostenidas capaces de recargar suelos, embalses y acuíferos.

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Tormentas y extremos

Septiembre continúa dentro de una etapa activa para ciclones tropicales del Atlántico y otros sistemas oceánicos. Además de los ciclones, lluvias concentradas, inundaciones repentinas, olas de calor regionales y tormentas severas requieren vigilancia continua.

🌍 Señal planetaria destacada La interacción entre océanos cálidos, disponibilidad de humedad y circulación atmosférica continúa siendo una de las variables más relevantes para comprender la distribución de extremos. La temperatura del océano funciona además como memoria climática, prolongando determinadas anomalías más allá de los cambios meteorológicos diarios.
Perspectiva de 7–14 días: la atención seguirá concentrada en la actividad tropical, episodios de precipitación intensa, persistencia de sequías regionales y transición estacional. En el hemisferio norte disminuirán progresivamente las horas de luz, mientras el hemisferio sur avanzará hacia condiciones primaverales con cambios en temperatura, circulación y actividad biológica.
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COP28: Emiratos Árabes Unidos, el gigante petrolero que acoge la cumbre sobre el cambio climático de 2023

UAE state oil company CEO and COP28 president, Sultan Al Jaber. AP Photo/Kamran Jebreili

Emilie Rutledge, The Open University and Aiora Zabala, The Open University


Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), séptimo productor mundial de petróleo, acogerán la 28ª cumbre de la ONU sobre el cambio climático (COP28), que se celebrará en Dubái del 30 de noviembre al 12 de diciembre. Presidirá la conferencia Sultan al-Jaber, el director general de la compañía petrolera estatal emiratí (ADNOC).

Dado que los combustibles fósiles representan casi el 90 % de las emisiones de dióxido de carbono que provocan el cambio climático, muchos han argumentado que existe un claro conflicto de intereses al tener a productores de petróleo y gas al frente de las conversaciones sobre el clima. Los EAU supuestamente queman más gas del que declaran y tienen previsto aumentar la producción de petróleo de 3,7 millones de barriles diarios a 5 millones en 2027.

Algunos sostienen que la industria del petróleo y el gas podría frenar las emisiones de gases de efecto invernadero invirtiendo sus enormes ingresos en tapar sus gas flares o quemados en antorcha (el método empleado para deshacerse de los residuos de gas) e inyectar el carbono capturado bajo tierra. Evaluaciones independientes sostienen que la industria tendrá que dejar permanentemente bajo tierra al menos parte de sus reservas comercialmente recuperables para limitar el calentamiento global. Ningún país exportador de petróleo, salvo Colombia, ha indicado aún que vaya a hacerlo.

Dubái parece decidido a socavar incluso esta pequeña victoria. Una investigación ha revelado documentos que demuestran que los dirigentes de EAU planeaban avisar a un ministro colombiano de que ADNOC “está dispuesta” a ayudar al país sudamericano a desarrollar sus reservas de petróleo y gas.

El Reino Unido hizo el ridículo ampliando sus yacimientos petrolíferos del Mar del Norte menos de dos años después de instar al mundo a aumentar sus ambiciones climáticas como anfitrión de la cumbre. Los EAU parecen destinados a un destino similar, antes incluso de que hayan comenzado las conversaciones.

Consumo y dependencia del petróleo

Los EAU, con una población en rápido crecimiento de 9,9 millones (sólo 1 millón son ciudadanos emiratíes), ocupan el sexto puesto mundial de emisiones de CO₂ per cápita.

Los ciudadanos están acostumbrados a conducir coches que consumen mucha gasolina a precios muy inferiores a los del mercado internacional y a utilizar el aire acondicionado durante gran parte del año gracias a las subvenciones a los servicios públicos. Los turistas y los asistentes a congresos esperan centros comerciales refrigerados, piscinas y exuberantes campos de golf que dependen totalmente del agua desalinizada, que consume mucha energía.

A pesar de décadas de políticas encaminadas a diversificar la economía del país y alejarla del petróleo, el sector de los hidrocarburos de los EAU representa una cuarta parte del PIB, la mitad de las exportaciones del país y el 80 % de los ingresos del gobierno. La renta del petróleo ayuda a comprar estabilidad socioeconómica proporcionando a la población local, por ejemplo, sinecuras en el sector público.

Una plataforma de perforación petrolífera se eleva sobre la arena roja del desierto.
Un campo petrolífero en el desierto de Arabia, cerca de Dubai. Fedor Selivanov/Shutterstock

Este estado de cosas es un principio central del Contrato Social del Golfo Pérsico, en el que los ciudadanos de los seis estados del golfo ocupan mayoritariamente puestos burocráticos del sector público que administran una economía basada en el petróleo, con mano de obra expatriada dominando el sector privado no petrolero.

Arreglos tecnológicos, objetivos y futuro

¿Cómo piensan los EAU reducir sus emisiones? ADNOC y otras compañías petroleras internacionales apuestan por tecnologías selectas (según los escépticos, mero greenwashing para seguir dañando el clima) con el fin de preservar su modelo de negocio principal: extraer petróleo.

ADNOC, junto con la industria del petróleo y el gas en general, ha invertido en secuestro de carbono y en la fabricación de combustible de hidrógeno a partir de los subproductos de la extracción de petróleo. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), estas medidas, aunque se apliquen en su totalidad, sólo tendrán un pequeño impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los EAU fueron los primeros de Oriente Medio en ratificar el acuerdo de París sobre el clima y en comprometerse a cero emisiones netas para 2050. Con un sol casi ilimitado y una importante riqueza nacional, los EAU ocupan el puesto 18º a nivel mundial per cápita y el primero entre los países de la OPEP en capacidad de energía solar. En la actualidad, esta fuente de energía limpia cubre alrededor del 4,5 % de la demanda de electricidad de los EAU y los proyectos en curso aumentarán la producción de los 23 gigavatios (GW) actuales a 50 GW en 2031.

La central nuclear de Barakah (la primera del mundo árabe) empezó a generar electricidad en 2020. Aunque sólo satisface el 1 % de la demanda de electricidad del país, cuando esté plenamente operativa en 2030 podría llegar al 25 %.

El sector petrolero es intrínsecamente intensivo en capital, no en mano de obra, por lo que no puede proporcionar suficientes puestos de trabajo a los emiratíes. Los EAU tendrán que hacer la transición a una economía basada en el conocimiento con empleo productivo en sectores no vinculados a la extracción de recursos.

En los EAU, el fondo soberano Mubadala se encarga de posibilitar esta transición. Ha invertido en diversos sectores de alta tecnología, desde satélites comerciales hasta investigación y desarrollo en energías renovables.

Pero incluso si los EAU lograran alcanzar el cero neto en alguna medida, seguir exportando petróleo a nivel internacional significa que se quemará en algún lugar, por lo que la crisis climática seguirá creciendo.

Interés propio

¿Es la decepción una conclusión inevitable para la cumbre de Dubái? Algunas zonas de Oriente Próximo, que ya son uno de los lugares más calurosos del mundo, podrían ser demasiado tórridas para vivir en los próximos 50 años según algunas predicciones.

El aumento de las temperaturas pone en peligro los sectores turístico y de organización de congresos de los EAU, que han crecido meteóricamente desde la década de 1990 (las quemaduras de tercer grado y las insolaciones no atraerán a visitantes internacionales). No se descarta un anuncio espectacular para impulsar sus ambiciones de liderazgo mundial.

En algún momento, uno de los principales países exportadores de petróleo deberá anunciar sus planes de dejar parte de su petróleo comercialmente recuperable sin explotar de forma permanente. La COP28 ofrece una plataforma ideal. Un país participante puede asumir ese compromiso con la salvedad de que primero debe construir infraestructuras alimentadas por energías renovables y revisar el modelo de negocio de su petrolera nacional para convertirlo en uno que suministre energías renovables, no combustibles fósiles, a escala mundial.

Los EAU cuentan con el capital privado y la riqueza soberana necesarios para construir una economía postpetróleo. Pero, ¿se arriesgará a ser el primero?

Emilie Rutledge, Senior Lecturer in Economics, The Open University and Aiora Zabala, Lecturer in Economics and the Environment, The Open University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.