Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×

30 de junio de 2026

Panorama Planetario

Panel diario del sistema Tierra: temperatura, océanos, hielo, CO₂, incendios, sequías y eventos extremos.

Resumen ejecutivo

El sistema Tierra llega al cierre de junio con una señal dominante: calor persistente en atmósfera y océanos, El Niño ya presente en el Pacífico tropical, presión sobre el hielo polar y episodios extremos más visibles en Europa, América del Norte y zonas vulnerables a sequía. La lectura planetaria no depende de un solo indicador: la temperatura global se mantiene entre las más altas observadas para esta época, los océanos conservan anomalías térmicas importantes y las regiones agrícolas, costeras y urbanas enfrentan mayor exposición a calor, estrés hídrico e incendios.

🌡️ Temperatura global

Calor persistente. Copernicus informó que mayo de 2026 fue el segundo mayo más cálido registrado a escala global. La señal confirma que la atmósfera continúa en un nivel térmico excepcional, con impactos sobre salud, agua, agricultura, glaciares y ecosistemas sensibles.

🌊 Océanos

Pacífico tropical activo. Los boletines oceánicos de Copernicus indican condiciones de El Niño en las temperaturas superficiales del Pacífico tropical. Esto puede reorganizar lluvias, sequías, huracanes, pesquerías y rendimientos agrícolas durante los próximos meses.

🧪 CO₂ atmosférico

Presión de fondo. La concentración de gases de efecto invernadero sigue siendo el motor estructural del calentamiento. El CO₂ no es una noticia diaria, sino una señal acumulativa que explica por qué los extremos actuales ocurren sobre una base climática más cálida.

🧊 Hielo polar

Extensión baja. Copernicus reportó que el hielo marino ártico de mayo se ubicó como el cuarto más bajo para ese mes, con cobertura especialmente reducida alrededor de Svalbard y el mar de Barents. La Antártida también se mantuvo por debajo del promedio.

🔥 Incendios

Riesgo estacional. El calor temprano en Europa y las condiciones secas en áreas mediterráneas elevan la vigilancia por incendios. La combinación de vegetación seca, viento y olas de calor puede convertir focos pequeños en emergencias territoriales.

🏜️ Sequías

Vigilancia ampliada. El desarrollo de El Niño aumenta la atención sobre sequías agrícolas en regiones vulnerables como el Sahel, África austral, el Caribe, el Corredor Seco centroamericano y partes del Sudeste Asiático.

⛈️ Tormentas extremas

Más energía disponible. Océanos cálidos y atmósfera más húmeda pueden intensificar lluvias extremas en regiones expuestas. La señal práctica es mayor riesgo de inundaciones repentinas, deslizamientos, daños urbanos y presión sobre infraestructura hídrica.

🛰️ Señal destacada

El Niño cambia el tablero. La señal más importante es la expansión del calentamiento del Pacífico ecuatorial. Sus efectos no son uniformes, pero pueden alterar cosechas, incendios, lluvias tropicales, pesquerías y seguridad alimentaria.

Perspectiva 7–14 días

La vigilancia inmediata debe concentrarse en tres frentes: persistencia del calor en Europa y Norteamérica, evolución de las lluvias monzónicas en Asia y aparición de señales tempranas de sequía o incendios en regiones tropicales y mediterráneas. Para los próximos días, la lectura más prudente es seguir los pronósticos regionales de calor, lluvia intensa y humedad del suelo, porque la transición hacia julio puede definir riesgos agrícolas, urbanos y ecosistémicos.

Fuentes: Copernicus Climate Bulletin · Copernicus Marine · NOAA CPC · FAO

×

Las zonas áridas del mundo experimentan un cambio brusco en su producción en los últimos 20 años

Una investigación en la que participa el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS/CSIC), publicado en la revista ‘PNAS’, identifica las zonas áridas del planeta sujetas a cambios bruscos de productividad


CSIC/DICYT Un estudio publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)’ ha desvelado posibles impulsores de la acumulación de cambios bruscos en los ecosistemas de zonas áridas del Planeta como consecuencia del cambio global.

Las tierras secas son el hogar de 2.100 millones de personas y albergan parte de la biodiversidad más rara del mundo. La protección de estos ecosistemas críticos requiere comprender cómo los seres humanos impactan el tiempo de recuperación y respuesta de estos ecosistemas. A nivel mundial, las zonas áridas son muy sensibles a los cambios ecológicos derivados del cambio global. Una nueva investigación en la que participa el BioFunLab del IRNAS-CSIC, y liderada desde el Crowtherlab de la ETH de Zúrich y la Universidad de Montpellier muestra que se están produciendo cambios bruscos en la productividad de las tierras secas y describe los puntos calientes en los que se están produciendo dichos cambios. En concreto, estas investigaciones muestran que el 50% de los ecosistemas áridos que han exhibido cambios en su productividad los últimos veinte años lo han hecho de forma abrupta. La prevalencia de estos cambios bruscos pone de manifiesto la preocupación por la pérdida de resiliencia de estos ecosistemas de una forma súbita.

Gracias al uso de algoritmos de inteligencia artificial, el equipo de investigadores pudo estudiar 40.000 ecosistemas naturales de tierras secas de todo el mundo para caracterizar cómo el cambio climático y los factores antropogénicos afectan a la incidencia de estos cambios abruptos en las tierras secas del mundo. “Las tres cuartas partes de España son ya ecosistemas áridos o semiáridos en riesgo de desertificación. Identificar aquellas zonas de la tierra que transitan cambios bruscos en su productividad primaria y las posibles causas de estos cambios es esencial para prever cambios repentinos en la producción de alimentos y procesos de desertificación con el actual cambio climático” dice Manuel Delgado Baquerizo, líder del laboratorio del Biodiversidad y Funcionamiento Ecosistémico del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS/CSIC) y coautor del artículo.

Estimar las respuestas de los ecosistemas

El equipo fue capaz de desvelar los posibles impulsores de la acumulación de cambios bruscos. “Desvelar estos mecanismos que propician cambios abruptos en los ecosistemas nos ayuda a cimentar las bases para preservar y restaurar los ecosistemas que tenemos y salvaguardarlos para el futuro”, dice Tom Crowther, coautor del estudio. El equipo encontró que los ecosistemas con una mayor estacionalidad de las precipitaciones suelen presentar más cambios bruscos negativos, es decir, que pasan de ser ecosistemas «verdes“ a «marrones“ más frecuentemente. Por el contrario, una menor estacionalidad de las precipitaciones se asoció a cambios bruscos positivos, (el paisaje pasó de forma rápida de marrón a verde). Esta investigación sólo ha sido posible gracias a la reciente aparición de series temporales de productividad de la vegetación a largo plazo disponibles a escala mundial. El Dr. Vasilis Dakos, autor final del estudio, afirma: «En términos más generales, este estudio muestra cómo podemos estimar las respuestas de los ecosistemas y comprender su capacidad de recuperación a escala mundial basándonos en productos de teledetección».

Además del importante rol de la estacionalidad en la precipitación, la investigación destaca que la presencia humana puede impedir la rápida recuperación de la vegetación en las tierras secas, lo que hace que los ecosistemas de estas zonas sean menos resistentes. «Las tierras secas son únicas y muy propensas a mostrar cambios drásticos, y sustentan el 50% de la ganadería mundial. Nuestra investigación puede servir de guía de gestión para conocer los límites de la presión humana bajo los que la restauración de la vegetación tendrá más éxito y las condiciones que hacen que estos sistemas sean más vulnerables a fin de preservar ecosistemas productivos», afirma el autor principal, el Dr. Miguel Berdugo. “Este estudio ofrece un atlas de posibles lugares que podrían ser interesantes para realizar esas observaciones in situ, con el fin de obtener más información sobre otros desencadenantes más concretos y locales de cambios abruptos en estos ecosistemas, y ayudar a orientar cómo podemos garantizar que las tierras secas sigan siendo resistentes y productivas ante el cambio climático» concluye Berdugo.