Lectura global 🌍 Panorama Planetario + Evolución ambiental 📈 Tendencias de la Tierra +
×
11 de octubre de 2026

🌍 Panorama Planetario

Estado del sistema Tierra · Observaciones, indicadores y horizonte de vigilancia

Resumen ejecutivo

Un sistema conectado, con señales que deben leerse juntas

El diagnóstico planetario combina temperatura del aire, estado oceánico, composición atmosférica y respuesta de los ecosistemas. Las observaciones recientes muestran una elevada carga térmica, mientras el principal mecanismo de variabilidad oceánica continúa reforzándose. Esta combinación puede modificar la distribución de lluvias y la exposición a extremos, aunque sus consecuencias no son iguales en todos los lugares.

Este panel diferencia las mediciones ya publicadas de las previsiones. La fecha de edición corresponde al 11 de octubre; cada cifra conserva su período de referencia. Una observación mensual describe el clima de ese mes y una perspectiva estacional expresa probabilidades: ninguna de las dos equivale a una medición instantánea de todo el planeta.

🌡️ Temperatura global +1,65 °C

Referencia mensual sobre el nivel preindustrial

Copernicus situó agosto de 2026 en 1,65 °C por encima de la referencia estimada de 1850–1900. La temperatura media global fue de 16,96 °C, empatando con julio de 2023. Se trata de un resultado mensual: superar temporalmente 1,5 °C no significa, por sí solo, haber cruzado el umbral de largo plazo del Acuerdo de París.

🌊 Océanos 21,07 °C

Calor superficial con efectos sobre el sistema climático

La media superficial oceánica entre 60° sur y 60° norte alcanzó 21,07 °C en agosto, según ERA5, igualando el máximo mensual de marzo de 2024. El dominio excluye los océanos polares. El seguimiento necesita combinar temperatura superficial, calor en profundidad y circulación: una media elevada no revela por sí sola dónde se concentra el riesgo ecológico.

🧪 CO₂ atmosférico 428,00 ppm

Estimación global diaria de NOAA

El laboratorio de monitoreo global de NOAA publica una estimación de 428,00 partes por millón para el 7 de octubre de 2026. El indicador representa una estimación global diaria, distinta de una lectura de una estación concreta. Su interpretación requiere considerar el ciclo estacional y la tendencia de varios años, evitando atribuir significado climático a pequeñas oscilaciones entre días.

🧊 Hielo polar

Extensión y espesor responden a preguntas diferentes

En agosto, la extensión del hielo marino quedó por debajo de la media tanto en el hemisferio norte como en el sur, según Copernicus. El área cubierta permite seguir el ciclo estacional, pero no resume el volumen del hielo. Para interpretar la evolución polar también importan su espesor, antigüedad, movimiento y la duración de los períodos de congelación y deshielo.

🔥 Incendios

La superficie quemada no mide todos los impactos

La vigilancia planetaria del fuego necesita distinguir focos activos, área afectada y emisiones. Un incendio pequeño en turberas puede liberar carbono acumulado durante mucho tiempo; otro puede producir humo que viaje lejos del frente de llamas. La señal ambiental debe integrar combustible disponible, humedad, viento y recurrencia, junto con la capacidad de recuperación de la vegetación después del episodio.

💧 Sequías

El déficit de agua puede persistir bajo la superficie

La falta de lluvia, la pérdida de humedad del suelo y la reducción de reservas subterráneas evolucionan a ritmos diferentes. Una lluvia aislada puede aliviar la capa superficial sin recuperar acuíferos ni caudales. El estado de sequía requiere series acumuladas y medidas de disponibilidad efectiva; observar solamente la precipitación del último día puede ocultar un déficit que continúa afectando al sistema hídrico.

⛈️ Tormentas y fenómenos extremos

Importan la intensidad, la duración y la coincidencia

El calor oceánico puede aportar energía y humedad, pero la formación de tormentas también depende de la estructura atmosférica. La evaluación de extremos debe contemplar episodios compuestos: lluvia intensa sobre suelos saturados, viento acompañado de inundación o calor prolongado con aire contaminado. Las probabilidades climáticas generales necesitan traducirse mediante pronósticos meteorológicos y avisos oficiales antes de orientar decisiones concretas.

Señal planetaria destacada

El acoplamiento entre océano y atmósfera gana protagonismo

La actualización de la Organización Meteorológica Mundial del 8 de octubre describe un fortalecimiento de El Niño y sitúa su máximo previsto alrededor de diciembre. Esta señal ayuda a interpretar cambios en los patrones de temperatura y precipitación. Su utilidad reside en preparar escenarios, sin convertir una previsión de escala estacional en una afirmación sobre el tiempo de una fecha o localidad determinada.

Horizonte del 12 al 25 de octubre

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La lectura operativa debe centrarse en la persistencia de anomalías térmicas, la evolución de humedad y los cambios en la circulación atmosférica. El contexto estacional aporta una base para la vigilancia, pero no permite anticipar con precisión tormentas individuales durante toda la quincena. La evaluación se actualiza con pronósticos de conjunto y con la concordancia entre sus diferentes escenarios.

Las señales más útiles serán aquellas que aparezcan de forma consistente en sucesivas actualizaciones. Un cambio brusco en un solo modelo merece comprobación adicional. La prioridad es relacionar cada amenaza con exposición y vulnerabilidad: la misma lluvia puede ser beneficiosa para una cuenca deficitaria y problemática sobre otra ya saturada.

×
11 de octubre de 2026

🌱 Tendencias de la Tierra

Informe estratégico · Trayectorias ambientales hacia 2030

Resumen ejecutivo

Medir resultados ecológicos, además de actividades

La lectura estratégica de este mes se centra en cómo evaluar las intervenciones ambientales durante varios años. Plantar árboles, instalar capacidad renovable o declarar una zona protegida son acciones verificables, pero sus resultados dependen del mantenimiento, la gestión y las condiciones del territorio. El seguimiento necesita conectar las inversiones con cambios reales en funciones ecológicas, disponibilidad de recursos y bienestar de las comunidades.

Este informe propone criterios de interpretación para diez ámbitos. Son una síntesis editorial de marcos y orientaciones internacionales, no un inventario de anuncios del día. La perspectiva hacia 2030 permite distinguir mejoras duraderas de avances temporales y reconocer que los beneficios ambientales suelen requerir continuidad, coordinación institucional y datos comparables antes de poder atribuirse a una intervención concreta.

01 · Restauración ecológica

Recuperar procesos y capacidad de regeneración

La restauración se evalúa mejor cuando observa cómo vuelve a funcionar un ecosistema degradado. La infiltración, la regeneración natural, la diversidad de especies y la estabilidad del suelo aportan información complementaria. El PNUMA contempla un abanico de intervenciones ajustadas a las condiciones locales. La selección debe responder a las causas de degradación y a un ecosistema de referencia apropiado, con seguimiento suficiente para corregir decisiones.

Criterio: recuperación sostenida de funciones.
02 · Reforestación

Supervivencia, diversidad y compatibilidad territorial

El número inicial de árboles es una medida de esfuerzo, pero necesita acompañarse de supervivencia y desarrollo posteriores. La diversidad de especies y la procedencia del material vegetal influyen en la respuesta a enfermedades y estrés hídrico. Antes de plantar conviene identificar si el lugar corresponde a un ecosistema forestal: convertir pastizales naturales en plantaciones puede comprometer valores ecológicos que también necesitan protección.

Criterio: vegetación adecuada al ecosistema.
03 · Biodiversidad

La conectividad complementa la superficie protegida

La conservación exige observar poblaciones y relaciones ecológicas, además de la extensión de las áreas designadas. Un espacio aislado puede perder capacidad para sostener especies que necesitan desplazarse, alimentarse o reproducirse en diferentes hábitats. El Marco Mundial de Biodiversidad ofrece un horizonte compartido; su aplicación requiere indicadores que permitan reconocer calidad del hábitat, presión humana y resultados de gestión a lo largo del tiempo.

Criterio: persistencia de poblaciones y hábitats.
04 · Agua y recursos hídricos

Gestionar la demanda junto con las reservas

Una evaluación hídrica completa relaciona consumo, calidad, disponibilidad y necesidades de los ecosistemas. Mejorar la eficiencia de un uso puede reducir pérdidas, aunque el beneficio de cuenca depende de lo que ocurra con el agua ahorrada. Si se destina a ampliar extracciones, la presión puede mantenerse. El análisis estratégico debe incluir retornos, recarga y caudales ambientales, con límites compatibles con la variabilidad del recurso.

Criterio: balance de cuenca y calidad del agua.
05 · Calidad del aire

Del promedio urbano a la exposición cotidiana

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud ofrecen referencias para partículas y otros contaminantes. Evaluar una mejora requiere conocer dónde viven y trabajan las personas, cuánto dura su exposición y qué fuentes contribuyen a ella. Los promedios de una ciudad pueden ocultar diferencias entre barrios. La vigilancia gana utilidad cuando las mediciones se relacionan con intervenciones concretas y con la distribución social de sus beneficios.

Criterio: menor exposición y seguimiento continuo.
06 · Adaptación climática

Comprobar si disminuye la vulnerabilidad

La adaptación necesita evaluarse frente al riesgo que pretende reducir. Una obra puede proteger una zona y modificar la exposición de otra; una medida útil hoy puede perder eficacia bajo condiciones futuras. El criterio estratégico es comprobar su desempeño en distintos escenarios, sus necesidades de mantenimiento y sus consecuencias distributivas. La participación local permite reconocer vulnerabilidades que los indicadores agregados no siempre reflejan.

Criterio: reducción del riesgo sin trasladarlo.
07 · Energía limpia

Conectar potencia instalada con producción efectiva

Las estadísticas de IRENA distinguen capacidad de generación y electricidad producida. Esa diferencia resulta esencial para interpretar la transición energética. El efecto ambiental depende también de redes, almacenamiento, demanda y sustitución de combustibles. La planificación territorial debe considerar hábitats y usos del suelo, mientras el análisis del ciclo de vida incorpora materiales y gestión final de equipos. Un indicador aislado no describe toda la transformación del sistema.

Criterio: generación útil e impactos del ciclo de vida.
08 · Conservación de ecosistemas

Proteger antes de que la recuperación sea más difícil

Conservar ecosistemas que mantienen sus funciones evita pérdidas cuya reparación puede resultar lenta o incompleta. El seguimiento debe incluir presiones externas, usos autorizados y capacidad de gestión. La protección formal necesita traducirse en prácticas sostenidas y acuerdos que reconozcan a las comunidades vinculadas al territorio. La calidad del manejo permite distinguir una designación administrativa de una conservación efectiva y duradera.

Criterio: integridad ecológica y gestión verificable.
09 · Economía ambiental

Financiar continuidad, además de intervenciones iniciales

Los proyectos ambientales requieren recursos para mantenimiento, monitoreo y correcciones, además de su puesta en marcha. La evaluación económica debe distinguir compromisos, desembolsos y resultados demostrados. El PNUMA identifica la financiación de la restauración como un componente del avance hacia 2030. La lectura editorial incorpora la permanencia de los beneficios y la transparencia de los datos para valorar mejor la utilidad de cada inversión.

Criterio: financiación sostenida y resultados comprobables.
10 · Tendencia destacada del mes

Octubre: una lectura centrada en la efectividad

La tendencia seleccionada por este observatorio es la evaluación conjunta de ejecución y resultados. Su pregunta central es qué mejora después de intervenir: la calidad del hábitat, la disponibilidad de agua, la exposición a contaminación o la resiliencia de un territorio. Comparar situaciones anteriores y posteriores, documentar incertidumbres y mantener series consistentes ayuda a evitar conclusiones prematuras.

Esta perspectiva permite reconocer avances sin perder de vista sus límites. También facilita ajustar proyectos cuando los resultados difieren de lo esperado y orientar recursos hacia medidas que muestran beneficios duraderos. El horizonte de 2030 necesita combinar objetivos compartidos con evaluaciones locales capaces de explicar dónde, cómo y para quién se producen las mejoras.

Usar la naturaleza para luchar contra el aumento del nivel del mar

Crédito: Julia Hopkins

Imagínese el puerto de Boston, dentro de unos años. El East Boston Greenway, un frondoso sendero urbano, ya no se detiene a una cuadra del muelle, sino que se extiende hacia el océano. Un sendero semicircular flotante se arquea a través del agua; los ciclistas zumban y los peatones pasean por él.


por Erick Trickey, Universidad del Noreste


Esto es más que un parque flotante. La verdadera innovación rodea el camino. A ambos lados, la hierba del pantano se extiende desde cientos de esferas flotantes de 6 pies de ancho, hechas de madera muerta y fibra de coco. Los globos de color marrón verdoso que se balancean son hechos por el hombre, un nuevo humedal sobre el océano.

Este es el Emerald Tutu, una nueva defensa costera contra el aumento del nivel del mar, concebida por Julia Hopkins, profesora de ingeniería civil y ambiental de la Universidad Northeastern, y otros investigadores. Si funciona, podría proteger las zonas bajas de East Boston de futuras inundaciones causadas por el cambio climático.

El proyecto Emerald Tutu coloca a Hopkins y sus co-inventores a la vanguardia de una tendencia creciente. A lo largo de la costa este y la costa del Golfo de EE. UU., y en otras costas del mundo, las soluciones basadas en la naturaleza para el aumento del nivel del mar, incluidas las «costas vivas», han ganado popularidad en la última década.

VER: Estudio: El aumento del nivel del mar es un arma de doble filo para el almacenamiento de carbono

Los ingenieros están diseñando y construyendo arrecifes de ostras en la bahía de Chesapeake, reforzando islas de barrera en Luisiana, restaurando humedales y (en climas tropicales como la península de Yucatán en México) plantando manglares a lo largo de las costas, todo para absorber las olas y las marejadas ciclónicas. Son una idea atractiva tanto para las grandes ciudades costeras como para los pequeños pueblos costeros, ya que buscan nuevas formas de mantener el océano a raya.

Si se hace bien, las soluciones basadas en la naturaleza también podrían tener otros beneficios ambientales, como la purificación de las aguas. «Si va a hacer una solución basada en la naturaleza, también podría hacer una que mejore el entorno natural», dice Hopkins. «Si no te importa mejorar tu entorno natural, podrías simplemente poner un muro. Eso funcionará. Sabemos cómo funcionan los muros».

El Emerald Tutu iría un paso más allá que otros proyectos costeros basados ​​en la naturaleza. Sería una costa artificial viva, protegiendo la real.

VER: El aumento del nivel del mar devora un pueblo pesquero hondureño

«Estábamos tratando de pensar en una solución natural y flexible que pudiera adaptarse a un clima cambiante», dice Hopkins. «Es para costas que de otro modo no tienen muchas defensas naturales».

East Boston alguna vez tuvo una costa blanda y pantanosa, pero la ciudad construyó una «dura», donde ahora se encuentran el aeropuerto Logan y los muelles del puerto de Eastie.

«El tutú es una forma de restaurar un pantano sin restaurar realmente el pantano», dice Hopkins. Las esteras flotantes, dice, estarían unidas entre sí. «Tanto la densidad de una estera individual como la interacción entre las esteras les permite disipar ondas de energía a medida que pasan las tormentas», dice ella. «Están reduciendo la cantidad de energía que llega a la costa e, idealmente, llega a las áreas habitadas».

El nuevo pantano flotante también podría ayudar a que las aguas del puerto de Boston sean más saludables.

VER: Las praderas de pastos marinos tropicales son fábricas de arena que podrían proteger las islas de arrecifes de coral del aumento del nivel del mar

«Los humedales flotantes tienden a purificar las aguas circundantes», dice Hopkins. «Si los sacamos de la costa alrededor de Logan, ¿podríamos absorber parte de esa escorrentía de un aeropuerto activo y ayudar a purificar un poco el puerto?»

La idea detrás de las defensas costeras basadas en la naturaleza como el Emerald Tutu es ofrecer una nueva alternativa a los diques, no un sustituto de ellos, sino un complemento que sea parte de un sistema de defensa costera más grande. Eso es importante ya que las ciudades y pueblos costeros se preparan para el aumento del nivel del mar y las tormentas más extremas que trae el cambio climático.

Mide esa tormenta

Al final del pasillo de la oficina de Hopkins en el Centro de Ingeniería Snell de Northeastern, su colega, Qin Jim Chen, también estudia las defensas costeras basadas en la naturaleza. No es un inventor, es un probador.

VER: La subida del nivel del mar es inminente si el calentamiento global supera los 1,8 ºC

Chen ha estudiado el cambio climático durante décadas y conoce los crecientes peligros que trae consigo. En 2004, cuando era profesor en la universidad de Mobile, Alabama, fue a Nueva Orleans para dar una conferencia sobre el cambio climático y una tormenta tropical que inundó Mobile. Pero mientras se preparaba para dar el discurso, se desarrolló una nueva tormenta: se pronosticaba que el huracán Iván azotaría la costa del Golfo. La conferencia se canceló y Chen se unió a la evacuación de Nueva Orleans a Mobile, un viaje que tomó 10 horas, en lugar de las dos habituales. Luego, el pronóstico cambió: Iván ahora apuntaba a Mobile, no a Nueva Orleans, por lo que Chen tuvo que evacuar nuevamente, tierra adentro, a Tuscaloosa.

Esa no fue la última lucha de Chen con un huracán. Un año después, el huracán Katrina abrió un agujero en el techo de su casa.

Usar la naturaleza para luchar contra el aumento del nivel del mar
Crédito: Julia Hopkins

Esas tormentas destructivas ayudaron a motivar a Chen. Durante años, ha trabajado con una red de científicos a lo largo de la Costa del Golfo, instalando sensores que miden las mareas, los vientos y las olas durante los huracanes. Chen y sus colaboradores a menudo instalan los medidores solo unas horas antes de que lleguen las tormentas.

Ahora, también está trabajando en las defensas contra ellos. Chen está colaborando con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU., el Servicio Geológico de los EE. UU. y la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre para medir la efectividad de los proyectos costeros vivos a lo largo de la costa este.

VER: Las zonas rurales serán las más afectadas por el aumento del nivel del mar en EE. UU.

«Sabemos que los humedales pueden reducir las marejadas ciclónicas», dice Chen. Pero hasta hace poco, dice, los científicos no tenían las herramientas para evaluar cuándo estaba sucediendo eso. Ahora, el modelado y el análisis de Chen están produciendo nuevos conocimientos sobre cuándo un humedal reconstruido o un arrecife de ostras protege la costa detrás de él.

Los pastos de los pantanos y los arrecifes de ostras pueden amortiguar las olas azotadas por el viento y las marejadas ciclónicas . «Los [arrecifes] de ostras, y también las marismas, seguirán el ritmo del aumento del nivel del mar, si crecen, si están saludables». Pero, dice Chen, «encontramos que algunos proyectos son efectivos y algunos proyectos en realidad no lo son». Las diferencias en el suministro de sedimentos, la salinidad del agua y la temperatura del agua pueden ayudar a determinar si crece un pantano o un arrecife de ostras.

Las costas deben crecer dentro de la zona de Ricitos de Oro

Una idea del trabajo de Chen: para disipar la energía de las olas, las costas vivas deben crecer dentro de una zona de Ricitos de Oro, no demasiado alta o baja, pero en la medida adecuada. «Por lo general, tienes la necesidad inmediata de construirlo alto, para reducir la energía de las olas, porque así es como quiero proteger la costa», dice, «pero si es demasiado alto, en realidad, está fuera de la zona óptima de crecimiento de ostras. No se inunda con la frecuencia suficiente». Lo mismo para la vegetación de los humedales: «Puede que sea demasiado alta o demasiado baja, y no va a sobrevivir».

La restauración de humedales y arrecifes de ostras para absorber la energía de las olas ha sido «bastante exitosa» en Luisiana, dice Chen. Otra historia de éxito es un proyecto de arrecife de ostras en Chincoteague, agrega Chen, quien realizó un experimento de campo en 2019 allí. En las fotos del proyecto de Chen, afloramientos hechos de ostras emergen del lecho marino, las conchas se elevan hacia el cielo como tulipanes. Detrás de ellos se encuentra una costa pantanosa y llena de juncos y un camino costero ligeramente elevado, ambos protegidos por el arrecife.

VER: Por qué algunas playas se hacen más grandes a pesar del aumento del nivel del mar

Ahora, Chen está desarrollando pautas de diseño para ingenieros: ¿cuál es la mejor manera de restaurar un humedal y combinarlo con defensas costeras tradicionales como diques y diques? En un artículo publicado en la edición de marzo de 2023 de la revista Coastal Engineering , Chen y sus colegas proponen una fórmula unificada para medir el coeficiente de arrastre de la vegetación: una medida de la cantidad de diferentes pastos de marismas que ralentizan el flujo de ondas. «Los ingenieros podrían usar esa [fórmula], independientemente de la vegetación que tengas», dice Chen. «¿Es una vegetación muy flexible o una vegetación muy rígida? Siempre que sepa qué tan rígidas son, entonces podemos usar esta única fórmula».

Hasta ahora, la mayoría de los proyectos costeros vivos son a pequeña escala y protegen a comunidades más pequeñas en lugares como la costa de la Bahía de Chesapeake en Maryland y Virginia. Chen está trabajando con la ciudad de Marshfield, Massachusetts, y la Nación Tribal Shinnecock en Long Island, Nueva York, en propuestas preliminares para diseñar soluciones basadas en la naturaleza para sus costas.

En el área de Nueva Orleans, los proyectos de humedales y la restauración de las islas de barrera ahora juegan un papel en la protección de la ciudad, aunque los diques altos aún forman la principal defensa de Crescent City. Para las ciudades, dice Chen, el siguiente paso es utilizar soluciones basadas en la naturaleza como parte de la defensa de la costa de las áreas bajas, algo que Boston ya está planeando hacer. Piensa que eso podría incluir el proyecto Emerald Tutu de su colega, que lo ha impresionado hasta ahora.

VER: Las islas de coral, amenazadas por la subida del nivel del mar debida al cambio climático

«Es una gran idea», dice Chen. «Ciertamente es innovador, especialmente para Boston, porque tenemos estas grandes mareas aquí. Un dispositivo flotante puede moverse con las mareas». Él espera que Hopkins y sus colaboradores monten una demostración piloto para demostrar que es efectivo. «Tiene un gran potencial».

Emerald Tutu protegería la costa

En 2021, Hopkins probó el prototipo de esteras de hierba de pantano de Emerald Tutu en una piscina de olas en Oregón. El año pasado, ella y sus colegas investigadores desplegaron un tapete de tutú cada uno en East Boston y en Salem, Massachusetts. Este verano, planean lanzar una prueba más grande: varias esteras de marisma, en una red entrelazada, para ver si disipan la energía de las olas según lo diseñado. «¿Funcionan realmente para evitar inundaciones y, de ser así, cuál es ese mecanismo?» dice Hopkins. El objetivo, dice, es «diseñar modelos numéricos que puedan simular grandes cantidades de estas cosas a lo largo de muchos tipos diferentes de costas».

El equipo de Hopkins desarrolló la idea de Emerald Tutu hace algunos años en respuesta a una convocatoria de ideas para proteger a East Boston de las marejadas ciclónicas. El vecindario de mayoría hispana es una de las partes más propensas a inundaciones de Boston, en riesgo a medida que aumenta el nivel del mar debido al cambio climático .

VER: La sequía y la subida del nivel del mar son los impactos del cambio climático que más afectarán a la cuenca mediterránea 

Ninguna ciudad de EE. UU. tiene un plan completo y financiado para defenderse contra el aumento del nivel del mar, pero Boston está más avanzada que la mayoría, dice Chen. Su esfuerzo Climate Ready Boston incluye planes de resiliencia costera para East Boston y los otros vecindarios en riesgo de la ciudad: Dorchester, Charlestown, South Boston, North End y el centro. Los proyectos en la mesa de dibujo incluyen un estudio sobre la posibilidad de elevar partes de Belle Isle Marsh en East Boston.

El Emerald Tutu, que está destinado a amortiguar las partes más duras e industrializadas de la costa, aún no está en los planes de Boston; Hopkins y sus socios están trabajando para generar apoyo comunitario para la idea. Pero lo diseñaron pensando en Boston; el nombre Emerald Tutu es un guiño al Collar Esmeralda de parques y avenidas de la ciudad diseñado por Frederick Law Olmsted.

«No creo que el Emerald Tutu funcione en todas partes», dice Hopkins. Está diseñado principalmente para funcionar en paisajes similares al noreste de los EE. UU. «Creo que funcionaría en lugares como Maine, Boston y la ciudad de Nueva York, lugares que tienen costas con afloramientos rocosos, playas pequeñas o lugares donde solía haber un pantano». y luego simplemente ponemos las cosas encima del pantano».

Más información: Ling Zhu et al, Hacia una fórmula de coeficiente de arrastre unificado para cuantificar la reducción de la energía de las olas en las marismas, Coastal Engineering (2022). DOI: 10.1016/j.coastaleng.2022.104256