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🌎 Panorama Planetario

Actualización editorial: 9 de octubre de 2026
Estado general del sistema Tierra

El seguimiento planetario integra el calentamiento de la atmósfera, la acumulación de energía en los océanos, la evolución de los gases de efecto invernadero y las variaciones del ciclo hidrológico. Estas dimensiones están conectadas: los cambios en una pueden modificar los riesgos y las respuestas de las demás.

Esta edición presenta indicadores de vigilancia y relaciones físicas consolidadas. No debe interpretarse como un boletín de mediciones instantáneas: los valores diarios de temperatura, hielo, incendios y otros parámetros requieren contrastarse con los respectivos sistemas de observación.

🌡️ Temperatura global

El calentamiento de largo plazo continúa siendo la referencia para interpretar las anomalías térmicas. Una jornada especialmente cálida o fría no determina por sí sola una tendencia climática. Para valorar el estado global se necesitan series homogéneas, referencias climatológicas y análisis de incertidumbre.

🌊 Océanos

El océano almacena gran parte del exceso de energía del sistema climático. Su contenido de calor ofrece una señal de largo plazo más estable que las oscilaciones atmosféricas diarias. La temperatura superficial, las olas de calor marinas y la estratificación requieren seguimiento complementario.

🫧 CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono refleja el balance entre emisiones humanas, absorción terrestre e intercambio oceánico. Su evolución estacional se superpone a una tendencia de acumulación de largo plazo. Los observatorios atmosféricos permiten diferenciar ambas señales mediante registros continuos y calibrados.

🧊 Hielo polar

La extensión del hielo marino cambia con las estaciones y las condiciones meteorológicas. El Ártico y la Antártida presentan dinámicas diferentes. Para interpretar sus cambios es necesario examinar extensión, concentración, espesor y persistencia, sin confundir hielo marino con masas de hielo continentales.

🔥 Incendios

La peligrosidad meteorológica de los incendios depende de la temperatura, humedad, viento y sequedad del combustible vegetal. Las detecciones térmicas por satélite ayudan a identificar actividad, pero no equivalen automáticamente a superficie quemada ni a una evaluación completa del impacto ecológico.

🏜️ Sequías

La falta de precipitaciones puede evolucionar hacia déficits de humedad del suelo, caudales y reservas hídricas. Cada tipo de sequía tiene escalas temporales distintas. El seguimiento debe combinar precipitación acumulada, evaporación, humedad edáfica y disponibilidad de agua.

⛈️ Tormentas y extremos

Los fenómenos extremos se evalúan a partir de su intensidad, duración, exposición territorial y vulnerabilidad. Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, pero la aparición de un episodio concreto también depende de la circulación, estabilidad y condiciones regionales.

🌐 Balance planetario

Las señales climáticas no avanzan de manera uniforme. Pueden coexistir regiones con déficit hídrico y otras con precipitaciones intensas. Por ello, un diagnóstico global exige integrar observaciones atmosféricas, oceánicas, criosféricas y terrestres, evitando extrapolar un evento local al conjunto del planeta.

🔎 Señal planetaria destacada

La interacción entre calor oceánico y disponibilidad de humedad atmosférica es un eje prioritario de vigilancia. El estado térmico del mar puede influir en la evaporación y en la energía disponible para determinados sistemas meteorológicos, aunque sus efectos dependen de las condiciones locales.

Perspectiva de vigilancia: 9–23 de octubre de 2026

Durante los próximos 7–14 días conviene contrastar los pronósticos actualizados de circulación atmosférica, anomalías de precipitación, temperatura superficial del mar y peligrosidad de incendios. Este horizonte constituye una agenda de observación, no una predicción de eventos específicos.

Fuentes de seguimiento: Copernicus C3S, NOAA GML y NSIDC.

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RUMBO AL ATLÁNTICO NORTE: Una campaña oceanográfica estudiará la mayor cascada submarina del mundo, en el océano Atlántico

El proyecto FAR-DWO, liderado por la Universidad de Barcelona, ​​desvelará nuevas incógnitas de la gran cascada submarina del estrecho de Dinamarca en el Atlántico norte, uno de los desbordamientos de agua fría más intensos del planeta y el de más desnivel.



Barcelona, 11 de julio de 2023. La mayor cascada del mundo es submarina y se encuentra en el estrecho de Dinamarca, entre Islandia y Groenlandia. Mide más de tres kilómetros de altura y tiene un caudal de agua fría y densa que supera los tres millones de metros cúbicos por segundo. Esta corriente gigantesca se genera en el Ártico, donde las aguas superficiales se enfrían, ganan densidad y se hunden, y emprenden el camino hacia latitudes más bajas, siguiendo la topografía del fondo marino. El relieve submarino del estrecho de Dinamarca —que en pocos kilómetros pasa de 500 metros a más de 3.000 metros de profundidad— hace que esta corriente de fondo se acelere y desborde en forma de cascada submarina hasta llegar a las grandes hondonadas del norte del océano Atlántico.

Este fenómeno tiene un papel decisivo en la circulación termohalina atlántica —y por tanto, en el clima global—, y es clave para el funcionamiento de los ecosistemas marinos profundos de la zona. Aunque este desbordamiento de agua densa es y ha sido intensamente estudiado por la comunidad científica desde el punto de vista de la oceanografía física, existen aspectos clave que todavía son una incógnita y se abordarán en la c ampaña oceanográfica FAR-DWO. El proyecto, que se llevará a cabo del 19 de julio al 12 de agosto a bordo del barco oceanográfico Sarmiento de Gamboa (CSIC), lo dirigen los profesores David Amblàs y Anna Sanchez-Vidal, del Grupo de Investigación Consolidado en Geociencias Marinas de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona ( GRCGM-UB).

Explorar la cara menos conocida de la cascada submarina del estrecho de Dinamarca

«Hasta ahora, se habían estudiado las características hidrodinámicas de esta gran cascada submarina, pero en FAR-DWO pretendemos explorar aspectos todavía desconocidos como su capacidad de transportar sedimentos y modificar el relieve y la influencia que ejerce la topografía en su propagación», detallan David Amblàs y Anna Sanchez-Vidal, miembros del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la UB. «FAR-DWO analizará por primera vez la variabilidad hidrográfica y sedimentológica a partir del muestreo y observación de la columna de agua y del sedimento y relieve del fondo marino durante la campaña, y con el despliegue de dos líneas instrumentadas a gran profundidad que registrarán información de la corriente durante un año entero, hasta septiembre de 2024, cuando serán recuperadas».

Un fenómeno descrito de forma amplia y pionera en el norte de las costas catalanas

Las cascadas submarinas son uno de los fenómenos más fascinantes de la oceanografía moderna. Sus impactos en los fondos marinos eran desconocidos hasta que se describieron por primera vez en el norte de las costas de Cataluña, en el Mediterráneo noroccidental, en un artículo científico liderado por investigadores del GRCGM-UB (Nature, 2006). Después de aquellos trabajos, el GRCGM-UB ha sido pionero en la investigación monitorizada —con líneas instrumentadas con trampas de sedimentos, correntímetros y sensores de temperatura— de las cascadas de agua densa tanto en el cañón del Cap de Creus como en diferentes áreas polares.

El fenómeno de desbordamiento de aguas densas es especialmente intenso en el Ártico y en la Antártida. «Los polos son las regiones en las que se forman la mayor parte de masas de agua densa —generadas por la formación de hielo marino en superficie— que finalmente llegan hasta los fondos del océano global. Las zonas polares son como el corazón del sistema circulatorio oceánico: bombean agua fría y densa hacia las grandes hondonadas oceánicas a través de los latidos hechos por los desbordamientos de agua densa», detalla David Amblas.

¿Cómo afecta el cambio climático en las cascadas submarinas?

Cada vez hay más indicios de los efectos del cambio global sobre el fenómeno de las cataratas submarinas. «Un buen ejemplo lo tenemos en las costas catalanas, donde la disminución del número de días de tramontana en invierno en el golfo de León y norte de la costa catalana está causando un debilitamiento de este proceso oceanográfico, que es decisivo para regular el clima y tiene gran impacto en los ecosistemas profundos», comenta Anna Sanchez-Vidal.

En las áreas polares, una mayor llegada de agua dulce y una menor formación de hielo marino también supondrá una reducción en el volumen de aguas densas que se desplazan hacia latitudes más bajas. «Este proceso tiene varios efectos en la circulación oceánica global que preocupan a la comunidad científica, tal y como se recoge en el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)», continúa Anna Sanchez-Vidal.

Los investigadores explican que, durante la campaña FAR-DWO, quieren «llevar un paso más allá el conocimiento sobre su comportamiento y los impactos que generan». «Por eso, intensificaremos y ampliaremos el esfuerzo de monitorización adquirido hasta ahora en el cañón de Cap de Creus, combinándolo con la monitorización de la cascada en el Estrecho de Dinamarca», comentan. «Estas dos zonas de estudio —una templada y otra polar— aportan un marco de referencia ideal para investigar la propagación de estas corrientes, los flujos biogeoquímicos asociados y su impronta en los fondos marinos y en el registro sedimentario, ya que ambas áreas marinas son actores principales del sistema de circulación termohalina del océano global», añaden.

«Los datos observacionales de ambas áreas marinas se combinarán con un modelo numérico hidrosedimentario, que proporcionará por primera vez a una cuantificación de la capacidad de las cascadas marinas para moldear el fondo marino. El proyecto FAR-DWO también analizará la variabilidad de la cascada en respuesta a los cambios climáticos actuales y los pasados. Mediante observaciones históricas, la revisión de los modelos oceánicos y atmosféricos e indicadores sedimentológicos y geoquímicos en testigos de sedimento marino, será posible reconstruir la evolución de estos procesos oceanográficos en distintos escenarios climáticos pasados», detalla el equipo.

En la campaña FAR-DWO participarán cerca de una treintena de expertos de la UB, del Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Centro de Formación e Investigación del Medio Marino (CEFREM) de la Universidad de Perpiñán, el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (IFREMER), la Universidad de Islandia, y la empresa especializada en tecnología satelital Lobelia Earth. Además, FAR-DWO cuenta con el apoyo de la Unidad de Tecnología Marina (UTM-CSIC).

La campaña oceanográfica FAR-DWO se puede seguir en este enlace.