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Domingo, 26 de julio de 2026

Panorama Planetario

Un panel de control sobre temperatura, océanos, atmósfera, hielo, sequías, incendios y fenómenos extremos que definen el estado actual del sistema Tierra.

Resumen ejecutivo

El sistema climático mundial mantiene señales de calentamiento persistente. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado globalmente, mientras Europa occidental experimentó su junio más cálido. La temperatura media del planeta alcanzó 16,54 °C, aproximadamente 1,39 °C por encima del nivel preindustrial estimado para ese mes.

Los océanos continúan acumulando una parte sustancial del exceso de calor. La temperatura superficial de las aguas extrapolares alcanzó un máximo histórico para junio, con anomalías particularmente relevantes en varias cuencas. Al mismo tiempo, las condiciones de El Niño se desarrollan en el Pacífico ecuatorial y pueden modificar lluvias, sequías, ciclones y ecosistemas durante la segunda mitad del año.

El calor, los suelos secos y la vegetación vulnerable están favoreciendo incendios intensos en Norteamérica y otras regiones. El humo canadiense ha recorrido grandes distancias, afectando la calidad del aire. El conjunto muestra un planeta donde los impactos ya no operan de forma aislada: temperatura, océanos, incendios, agua y atmósfera se retroalimentan.

Temperatura global

El calor permanece en niveles excepcionalmente altos

+1,39 °C

La temperatura media mundial de junio se situó 1,39 °C por encima de la referencia preindustrial estimada. La anomalía confirma que la variabilidad natural ocurre sobre una base climática ya calentada por la acumulación de gases de efecto invernadero.

Océanos

Las aguas extrapolares marcaron un récord para junio

Récord mensual

La temperatura superficial del océano fuera de las regiones polares fue la más alta observada para un mes de junio. El exceso de calor afecta ecosistemas marinos, evaporación, lluvias, nivel del mar y capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.

CO₂ atmosférico

La concentración continúa en niveles históricamente elevados

Más de 425 ppm

Las mediciones atmosféricas mantienen concentraciones de dióxido de carbono superiores a 425 partes por millón durante el ciclo estacional de 2026. Este nivel refuerza el desequilibrio energético que calienta aire, océanos y continentes.

Hielo polar

El Ártico avanza hacia su mínimo estacional

−12,2 % por década

La extensión mínima de hielo marino ártico disminuye a largo plazo alrededor de un 12,2 % por década respecto de la media de 1981–2010. Durante el verano boreal, temperatura, vientos y océano determinan cuánto hielo sobrevive hasta septiembre.

Incendios

Grandes columnas de humo cruzan Norteamérica

Humo transfronterizo

Los incendios forestales de Canadá y del oeste estadounidense han generado extensas plumas de humo. Algunos fuegos desarrollaron nubes de pirocumulonimbo, capaces de transportar aerosoles a gran altura y producir comportamiento atmosférico extremo.

Sequías

Europa pierde humedad con rapidez

Estrés de suelo

El calor intenso acelera la evaporación y profundiza la sequía agrícola en áreas de Europa. La reducción de humedad afecta vegetación, ríos, cultivos, bosques y disponibilidad hídrica, incluso donde se registraron lluvias meses atrás.

Fenómenos extremos

El Niño modifica el mapa mundial de riesgos

Evento en desarrollo

El calentamiento del Pacífico ecuatorial favorece la consolidación de El Niño. Su influencia puede alterar monzones, sequías, inundaciones y actividad ciclónica, aunque los efectos concretos dependen de la región y de otros patrones atmosféricos.

Atmósfera

El humo agrava episodios de mala calidad del aire

Aerosoles en tránsito

Las partículas finas y el carbono marrón procedentes de incendios reducen visibilidad y deterioran la calidad del aire lejos de las llamas. Los satélites permiten seguir su desplazamiento sobre Canadá, Estados Unidos y el Atlántico Norte.

Señal planetaria destacada

El récord térmico del océano extrapolar es una señal estructural. El mar absorbe la mayor parte del exceso de calor generado por el desequilibrio climático. Cuando sus temperaturas permanecen elevadas, aumentan los riesgos de olas de calor marinas, blanqueamiento coralino, lluvias extremas y alteración de especies.

El océano caliente también aporta más humedad y energía a la atmósfera. No produce por sí solo cada tormenta, pero crea condiciones capaces de intensificar determinados episodios cuando coinciden con una configuración atmosférica favorable.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

Las principales áreas de vigilancia serán el calor y los incendios en Norteamérica y Europa, la evolución de tormentas tropicales en las cuencas del hemisferio norte y la consolidación de El Niño en el Pacífico. El Niño suele reducir la actividad ciclónica atlántica mediante una mayor cizalladura del viento, pero no elimina la posibilidad de huracanes intensos.

Europa continuará expuesta a estrés hídrico e incendios si no se producen lluvias amplias y persistentes. Los episodios breves pueden aliviar temporalmente la superficie sin recuperar reservas profundas, ríos o acuíferos.

En Norteamérica, el humo puede desplazarse nuevamente a centenares o miles de kilómetros de los incendios. Las autoridades locales y los servicios meteorológicos deben ser la referencia para alertas de calidad del aire, calor y evacuación.

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Domingo, 26 de julio de 2026

Tendencias de la Tierra

Diez transformaciones ambientales que están cambiando la gestión de ecosistemas, agua, biodiversidad, ciudades, energía y economía durante la presente década.

Resumen ejecutivo

La política ambiental global está pasando gradualmente de establecer objetivos a demostrar resultados medibles. Los compromisos para restaurar ecosistemas, proteger biodiversidad y reducir emisiones ya no pueden evaluarse solo por hectáreas anunciadas o inversiones comprometidas: deben demostrar recuperación ecológica, permanencia, beneficios sociales y reducción real del riesgo.

La restauración ecológica avanza hacia modelos que integran paisajes completos, comunidades y actividades productivas. La reforestación comienza a diferenciar con mayor claridad entre plantar árboles y reconstruir bosques funcionales. En biodiversidad, los países se preparan para mostrar cómo implementan el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y sus metas para 2030.

El agua emerge como un eje transversal. Sequías, inundaciones, contaminación y sobreexplotación obligan a coordinar cuencas, ciudades, agricultura, energía y conservación. Al mismo tiempo, la expansión de energía limpia plantea la necesidad de minimizar conflictos territoriales y proteger hábitats durante la transición.

🌱

1. Restauración ecológica

La restauración está dejando de enfocarse únicamente en intervenciones puntuales para trabajar con paisajes, cuencas y corredores completos. El objetivo es recuperar funciones como regulación hídrica, fertilidad del suelo, conectividad biológica y protección costera.

La tendencia más sólida incorpora conocimiento local, monitoreo a largo plazo y fuentes de financiación que continúan después de la fase inicial. Los proyectos exitosos vinculan recuperación ambiental con empleo, producción sostenible y reducción del riesgo de desastres.

Clave: funciones ecológicas
🌳

2. Reforestación

La medición por número de árboles plantados pierde terreno frente a indicadores de supervivencia, diversidad, estructura y permanencia. Una plantación uniforme no sustituye automáticamente a un bosque natural ni reproduce sus servicios ecosistémicos.

La regeneración natural asistida gana reconocimiento cuando existen semillas, vegetación remanente y protección contra incendios o sobrepastoreo. Puede ofrecer menor coste y mayor compatibilidad ecológica que una plantación masiva realizada sin diagnóstico territorial.

Clave: supervivencia y diversidad
🦋

3. Biodiversidad

La atención internacional se concentra en convertir las metas de 2030 en acciones nacionales verificables. Esto incluye conservar el 30 % de tierras y mares, restaurar ecosistemas degradados, reducir incentivos perjudiciales y movilizar financiación.

La biodiversidad se integra cada vez más en decisiones empresariales y financieras. Las organizaciones deben identificar dependencias de agua, suelos, polinización y materias primas, además de los impactos que generan sobre hábitats y especies.

Clave: implementación medible
💧

4. Agua y recursos hídricos

La planificación del agua se desplaza desde infraestructuras aisladas hacia la gestión integral de cuencas. Humedales, acuíferos, embalses, bosques y suelos deben administrarse como partes de un mismo sistema.

Las ciudades y regiones productivas adoptan medidas de reutilización, reducción de fugas, captación de lluvia y restauración de ecosistemas reguladores. La adaptación exige reservar agua para consumo humano y naturaleza, no solo repartir volúmenes entre sectores económicos.

Clave: seguridad hídrica
🌬️

5. Calidad del aire

El humo de incendios demuestra que la contaminación atmosférica puede viajar entre provincias y países. Los sistemas de alerta integran satélites, estaciones terrestres y modelos para prever concentraciones de partículas finas.

Las políticas urbanas comienzan a coordinar transporte, calefacción, industria y salud pública. La reducción de partículas y óxidos de nitrógeno ofrece beneficios sanitarios inmediatos, mientras disminuye ciertos contaminantes climáticos de vida corta.

Clave: prevención sanitaria
🏘️

6. Adaptación climática

La adaptación avanza desde documentos generales hacia mapas de riesgo, presupuestos, normas de construcción y protocolos operativos. Los territorios necesitan saber qué infraestructura, población y ecosistemas quedarán expuestos bajo diferentes escenarios.

Las soluciones basadas en naturaleza ganan espacio: restaurar dunas, humedales, bosques urbanos y llanuras inundables puede reducir calor y daños. Su efectividad depende de escala, mantenimiento y conexión con obras convencionales.

Clave: acción territorial
☀️

7. Energía limpia

La energía solar, eólica y el almacenamiento continúan expandiéndose, pero la tendencia ambiental más relevante es mejorar su integración territorial. La selección de emplazamientos debe evitar hábitats sensibles, corredores migratorios y suelos de alto valor ecológico.

También crece la atención sobre extracción de minerales, fabricación, reciclaje y fin de vida de paneles y baterías. Una transición limpia requiere reducir emisiones sin trasladar impactos desproporcionados a comunidades o ecosistemas.

Clave: transición responsable
🏞️

8. Conservación de ecosistemas

La conservación se extiende más allá de áreas protegidas formalmente declaradas. Corredores, territorios indígenas, paisajes productivos y otras medidas eficaces de conservación pueden sostener conectividad y refugios climáticos.

La entrada en vigor del acuerdo sobre biodiversidad marina fuera de jurisdicciones nacionales abre una nueva etapa para la alta mar. Su aplicación deberá coordinar conservación, ciencia, navegación y aprovechamiento de recursos.

Clave: conectividad ecológica
♻️

9. Economía ambiental

Los gobiernos y empresas aumentan la medición de riesgos relacionados con naturaleza. La pérdida de agua, suelos fértiles, bosques o polinizadores puede traducirse en costes, interrupciones de suministro y activos deteriorados.

La economía circular también evoluciona desde el reciclaje final hacia el rediseño de productos, reparación, reutilización y reducción de materiales. El desafío es demostrar disminuciones absolutas de presión ambiental, no solo mejoras relativas de eficiencia.

Clave: riesgos de naturaleza
🛰️

10. Datos ambientales abiertos

La observación terrestre combina satélites, sensores, ciencia ciudadana y modelos para seguir deforestación, agua, incendios, hielo y contaminación. La tendencia es acortar el tiempo entre observación y decisión.

La disponibilidad de datos no elimina la necesidad de interpretación. Los sistemas eficaces incorporan validación local, transparencia metodológica y herramientas comprensibles para autoridades, comunidades y gestores de ecosistemas.

Clave: información accionable

Tendencia destacada de julio de 2026

La restauración de tierras se convierte en política climática, económica y social. La próxima COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, prevista en Mongolia durante agosto, situará la restauración de tierras, los pastizales y las comunidades pastoriles en el centro del debate internacional.

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sostienen los medios de vida de alrededor de 500 millones de personas. Sin embargo, suelen recibir menos atención que los bosques. Su degradación afecta biodiversidad, almacenamiento de carbono, agua, seguridad alimentaria y estabilidad rural.

La tendencia es tratar los territorios degradados como sistemas vivos y productivos. Restaurar no significa excluir automáticamente la actividad humana, sino adaptar el uso del suelo para recuperar cobertura, fertilidad, biodiversidad y capacidad de responder a sequías.

Una docena de cosas que ayudaron y perjudicaron el progreso climático en 2021

El 2021 puede resultar el año más crítico en nuestros esfuerzos por combatir el cambio climático. Después de cuatro años de inacción y retroceso por parte de la administración Trump, Estados Unidos bajo el presidente Biden está tratando de recuperar el tiempo perdido. Han sucedido muchas cosas aquí y en todo el mundo, algunas buenas, otras no tan buenas. A medida que el año llega a su fin, echemos un vistazo a nuestra posición.


por Renee Cho, Estado del Planeta


Qué ayudó al progreso climático

1. COP26

Apenas unas horas después de su investidura, el presidente Biden se reincorporó al acuerdo climático de París de 2015 del que se había retirado el expresidente Trump. En noviembre, Biden asistió a las conversaciones sobre el clima de Glasgow, también conocidas como COP26, para promover los esfuerzos del acuerdo de París. La reunión resultó en el Pacto Climático de Glasgow, un acuerdo respaldado por casi 200 países. Si bien los compromisos de las naciones no eran lo suficientemente ambiciosos como para cumplir con el objetivo al que se aspiraba el acuerdo de París, mantener el calentamiento global en 1,5 ° C, 136 países se comprometieron a alcanzar el cero neto.en las próximas décadas. Ciento cincuenta y tres países mejoraron sus contribuciones determinadas a nivel nacional —sus planes de acción climática no vinculantes— y se espera que regresen el próximo año, en lugar de esperar otros cinco años, con planes de acción aún más ambiciosos.

Más de 100 líderes mundiales se comprometieron a poner fin a la deforestación para 2030, incluidos Canadá, Rusia, China, Indonesia, Brasil y EE. UU. Más de 100 países también firmaron el Compromiso Global de Metano, comprometiéndose a reducir las emisiones de metano en un 30 por ciento desde los niveles de 2020 para 2030. Para el Por primera vez, los negociadores climáticos pidieron la eliminación gradual de los combustibles fósiles y establecieron reglas para establecer mercados internacionales de carbono. Y en un anuncio sorpresa, EE. UU. Y China acordaron trabajar juntos para tratar de limitar el calentamiento global a 1,5 ° C cooperando en regulaciones y estándares ambientales, políticas para promover la descarbonización, el diseño ecológico y la implementación de nuevas tecnologías.

Jason Bordoff, decano cofundador de la Escuela del Clima de Columbia y director fundador del Centro de Política Energética Global, dijo: «Este fue un año notable para el progreso climático porque Estados Unidos ha vuelto a asumir un papel de liderazgo, y el presidente Biden revirtió muchos de las medidas adoptadas por su predecesor, incluida la reincorporación al Acuerdo de París. Y ha habido un cambio notable en la forma en que tanto los responsables de la formulación de políticas como el público hablan sobre el cambio climático y la necesidad de abordarlo. Me alienta ver que la forma en que hablamos La acción climática ahora coincide con la urgencia del desafío al que nos enfrentamos. Antes del Acuerdo de París, el mundo estaba en camino de alcanzar niveles de calentamiento de 3,5 a 4 grados Celsius. Después de Glasgow, vamos por el camino de alrededor de 2,5 a 3 grados. Eso es muy corto de dónde tenemos que estar, pero muestra que el progreso es posible «.

2. La infraestructura de Biden y las facturas de Build Back Better

El proyecto de ley de infraestructura de $ 1 billón del presidente Biden, que promulgó en noviembre, proporciona miles de millones de dólares para combatir el cambio climático. Para permitir un mayor uso de la energía renovable, $ 73 mil millones se destinarán a mejorar la red eléctrica. Se destinarán 47 mil millones de dólares a la resiliencia climática para ayudar a las comunidades costeras a lidiar con más huracanes e inundaciones, y ayudar a otras áreas a combatir los crecientes incendios forestales.

Para acelerar la descarbonización del transporte, se construirán 500.000 nuevas estaciones de carga para vehículos eléctricos.

El proyecto de ley Build Back Better de Biden, si se aprueba, sería el esfuerzo más grande en la historia de Estados Unidos para hacer frente al cambio climático. Ofrecería reembolsos y créditos fiscales para motivar a los consumidores a hacer la transición a la energía limpia y la electrificación, y proporcionaría incentivos para expandir la energía solar y eólica. También invertiría en soluciones climáticas naturales como el manejo forestal y la conservación del suelo, establecería un Cuerpo Civil de Clima para conservar las tierras públicas y otorgaría subvenciones a las comunidades de justicia ambiental. Ahora bloqueado por el senador Joe Manchin, el proyecto de ley Build Back Better tendrá que ser renegociado para tener la posibilidad de ser aprobado.

3. El oleoducto Keystone XL se detuvo

El presidente Biden retiró el permiso que su predecesor le había otorgado al controvertido oleoducto Keystone XL. Encargado en 2010, el oleoducto fue diseñado para transportar 900.000 barriles de petróleo de arenas bituminosas sucias cada día desde Alberta a las refinerías en Illinois y a lo largo de la costa del Golfo de Texas. La extracción y producción de arenas bituminosas generan de tres a cuatro veces más contaminación por gases de efecto invernadero que la producción de petróleo convencional. Después de 10 años de protestas lideradas por indígenas, TC Energy finalmente canceló sus planes para el enorme oleoducto.

4. Satélites de la NASA

La NASA anunció planes para una nueva flota de satélites de observación de la Tierra. El Observatorio del Sistema Terrestre monitoreará las nubes y los aerosoles y brindará a los científicos nuevos conocimientos sobre las temperaturas y la química del planeta. Los datos que recopilan los satélites deberían mejorar los pronósticos meteorológicos extremos, evaluar los niveles de agua y las sequías para permitir una mejor planificación del uso del agua y la respuesta a desastres, y permitir a los investigadores estudiar cómo el cambio climático afecta el uso de alimentos, agricultura, agua y energía. Los hallazgos serán gratuitos para investigadores de todo el mundo. Después de los intentos del ex presidente Trump de cancelar las misiones de ciencias de la tierra de la NASA, con esta nueva flota de satélites, la NASA es una vez más integral para dar forma a la política climática del país.

5. Activismo juvenil

Según un estudio reciente de Lancet , casi el 60 por ciento de los jóvenes menores de 25 años dijeron que estaban extremadamente preocupados por el cambio climático. Este año, miles de jóvenes en más de 1.500 lugares de todo el mundo salieron a las calles antes de la COP26 para obligar a los líderes a abordar enérgicamente el cambio climático. Y en Glasgow, decenas de miles, muchos de ellos jóvenes inspirados por la activista climática sueca Greta Thunberg, marcharon por un cambio sistémico.

Al final, Thunberg consideró que la COP26 fue un fracaso porque los líderes no habían tomado medidas lo suficientemente drásticas para poner fin al uso de combustibles fósiles, pero su lucha continúa. Ella tuiteó a sus cinco millones de seguidores en Twitter: «El trabajo real continúa fuera de estos pasillos. Y nunca nos rendiremos, nunca».

6. Lanzamiento de la Escuela Climática de Columbia

La Escuela del Clima de Columbia dio la bienvenida a su clase inaugural en 2021. La primera escuela nueva que se establecerá en la universidad en 25 años, el objetivo de la Escuela del Clima es reunir los recursos académicos de la Universidad de Columbia para enfrentar los desafíos del cambio climático. El programa interdisciplinario de Maestría en Artes en Clima y Sociedad de 12 meses que ofrece capacita a profesionales y académicos para comprender y abordar los impactos del cambio climático en la sociedad y el planeta.

Una escuela como ninguna otra, la Columbia Climate School tiene como objetivo garantizar que las últimas investigaciones sobre el clima y el desarrollo sostenible tengan un impacto en el mundo real y en tiempo real en todas las vidas, especialmente en aquellas que se ven más afectadas por la crisis climática.

Qué dañó el progreso climático

1. La COP26 se quedó corta

En la COP26, se suponía que los países habían revisado sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) y las habían aumentado para ser más ambiciosas según el acuerdo de París. Si bien muchos países sí cumplieron, algunos países importantes volvieron a presentar los mismos objetivos que tenían en 2015 (Australia, Indonesia, Rusia, Singapur, Suiza, Tailandia, Vietnam); algunos presentaron objetivos aún más débiles (Brasil, México); y Turquía y Kazajstán no presentaron nuevas NDC en absoluto.

El financiamiento climático también se quedó corto. Debido a que los países en desarrollo del mundo son los que menos han contribuido al calentamiento global y, sin embargo, son los que más sufrirán los impactos del cambio climático, en 2009, los países ricos se comprometieron a proporcionar $ 100 mil millones al año para 2020 para ayudarlos en la transición a energías limpias y desarrollar resiliencia al clima. impactos del cambio. Según la OCDE, en 2019, se recaudaron casi $ 80 mil millones, pero la meta de $ 100 mil millones probablemente no se alcanzará hasta 2023. Aunque los países prometieron millones en nuevas promesas en la COP26, muchos se mostraron escépticos porque los compromisos originales no se han cumplido. Los países ricos se resisten a los intentos de que paguen por los daños infligidos a los países más vulnerables por el cambio climático. Biden prometió aumentar la contribución de EE. UU. A $ 11.4 mil millones al año para 2024, pero según el grupo de expertos global ODI,

2. El CO 2 en la atmósfera batió récords

El Proyecto Global de Carbono descubrió que las emisiones de carbón y gas aumentaron en 2021, y las emisiones de combustibles fósiles aumentaron entre 1.4 y 5.7 por ciento a nivel mundial después de una disminución de 5.4 por ciento durante 2020 debido a la pandemia. La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera rompió otro récord este año, alcanzando un máximo de 419 ppm según el Observatorio Mauna Loa de la NOAA. Este es el nivel más alto registrado desde que comenzaron las mediciones precisas hace 63 años. El nivel de CO 2 en la atmósfera actual es aproximadamente el que era hace entre 4,1 y 4,5 millones de años, cuando los niveles del mar eran 78 pies más altos de lo que son hoy.

3. Los impactos climáticos empeoraron
2021 fue un año de devastadores fenómenos meteorológicos extremos. En los EE. UU., Hubo olas de calor récord en el noroeste del Pacífico, inundaciones repentinas en el noreste, huracanes dañinos en los océanos Atlántico y Caribe y el Golfo de México, y sequías históricas e incendios forestales devastadores en el suroeste. Muchos otros países de todo el mundo también se vieron afectados por fuertes precipitaciones e inundaciones.

Las olas de calor extremo azotaron a Japón, Irlanda, Turquía e Inglaterra, y muchas partes del Mediterráneo experimentaron temperaturas récord y sequía. Los incendios forestales produjeron 1,76 mil millones de toneladas métricas de emisiones de carbono a nivel mundial, con incendios en Siberia, Turquía y los EE. UU., Los incendios forestales batieron récords por la cantidad de carbono que emitieron. Los niveles medios mundiales del mar alcanzaron nuevos máximos en 2021: la última medición fue aproximadamente 100 mm por encima de su récord anterior en 2020 de 91,3 mm por encima de los niveles de 1993.

4. Aumentó la deforestación amazónica

La deforestación en la selva amazónica de Brasil aumentó un 22 por ciento, alcanzando su nivel más alto desde 2006. Desde agosto de 2020 hasta julio de 2021, más de 5,100 millas cuadradas de bosque fueron arrasadas, un área casi 17 veces el tamaño de la ciudad de Nueva York. Aunque el presidente de Brasil, Bolsonaro, ha afirmado que su gobierno está desacelerando la deforestación, ha alentado el desarrollo de la Amazonía para la minería y la agricultura a gran escala, y no promulgó leyes para prevenir la deforestación.

5. Biden aprobó la perforación de combustibles fósiles en tierras públicas

A pesar de la promesa de campaña del presidente Biden de poner fin a la perforación de nuevos combustibles fósiles en terrenos públicos, ha aprobado más permisos para perforar en busca de petróleo o gas en terrenos públicos que Trump en cualquiera de los primeros tres años de su presidencia. Hasta ahora, la Oficina de Administración de Tierras ha aprobado 333 permisos de perforación cada mes, con un máximo de 652 en abril. Además, planea realizar más subastas de arrendamiento en el primer trimestre de 2022. En noviembre, las compañías de petróleo y gas obtuvieron derechos para perforar en alta mar en más de 1.7 millones de acres del Golfo de México en la venta de arrendamiento en alta mar más grande en la historia de Estados Unidos. Esa venta tiene el «potencial de emitir 723 millones de toneladas métricas de CO 2 a la atmósfera durante su vida, equivalente a operar más del 70 por ciento de las centrales eléctricas de carbón de los Estados Unidos durante un año «, según el Center for American Progress.

Después de que la administración de Biden detuviera todos los nuevos arrendamientos el año pasado, afirmó que los tribunales le habían exigido que realizara la subasta, pero luego reconoció que en realidad no se había visto obligado a hacerlo. E incluso cuando Biden pidió a todas las naciones que reduzcan las emisiones en la COP26, instó a los países productores de energía a aumentar la producción para expandir el suministro de petróleo debido a los altos precios de la energía.

6. Los precios de la energía subieron

Los precios del petróleo, el gas natural, el diésel y el carbón aumentaron más del 80 por ciento en 2021 porque la demanda de energía se recuperó después de la pandemia más rápido de lo que la producción pudo manejar. Los precios del gas natural y del carbón alcanzaron niveles récord y la escasez mundial de gas provocó una mayor demanda de carbón.

Como resultado, se espera que la generación mundial de carbón aumente un 9 por ciento este año. La Administración de Información de Energía predijo que las facturas de combustible para calefacción de hogares en Estados Unidos serían un 39 por ciento más altas que el año pasado, el gas natural sería un 26 por ciento más alto y la electricidad un 6 por ciento más alta. Los hogares podrían terminar pagando entre un 22 y un 94 por ciento más para calentar sus hogares este invierno. Si bien este sería un momento lógico para redoblar los esfuerzos para la transición a la energía limpia, el aumento de los precios de la energía puede, de hecho, obstaculizar el movimiento hacia las energías renovables.

«El apoyo público a la descarbonización está en su punto más alto», dijo Bordoff. «Pero si se ven obligados a elegir entre emisiones y gastos, muchos consumidores darán prioridad a lo último, y ¿quién puede culparlos? Pasar a un sistema de energía limpia puede reducir los costos de energía, pero existe la posibilidad de que el camino esté lleno de baches y deberíamos». Esperamos más volatilidad en los precios de la energía en el futuro. Tengo la esperanza de que podamos mantener el apoyo a la acción climática incluso en medio de una transición turbulenta «.

¿Cuál es el resultado final?

Cuando se le preguntó si, en última instancia, era más o menos optimista sobre el cambio climático.Después de lo ocurrido este año, Bordoff respondió: «En general, estoy tratando de mantenerme optimista, pero 2021 fue un año difícil. Las devastadoras inundaciones en los EE. UU., China y Alemania y otros eventos climáticos destructivos nos han mostrado los resultados mortales de un planeta que se está calentando. Y después de una breve reducción, las emisiones nuevamente están aumentando y serán incluso más altas que los niveles anteriores al COVID. Pero es la preocupación del público, especialmente entre los jóvenes, por la crisis climática lo que me da la esperanza de que finalmente podamos tomar algunas de estas difíciles decisiones políticas que no obtuvieron mucho apoyo en el pasado. La gran pregunta es si podemos tomar medidas a tiempo … porque se está acabando el tiempo para actuar. Todavía no estamos en el camino para resolver el problema, pero vamos en la dirección correcta «.