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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualización: 15 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra entra en la segunda mitad de agosto con una combinación de océanos excepcionalmente cálidos, fortalecimiento acelerado de El Niño y déficits persistentes de humedad en amplias zonas europeas. Los incendios constituyen la señal inmediata más visible, pero su impacto se extiende a la calidad del aire, los suelos y las aguas. En paralelo, las lluvias extremas mantienen focos de inundación en Asia y otras regiones vulnerables.
🌡️ Temperatura global El calor permanece en niveles excepcionalmente elevados

Julio de 2026 mantuvo al planeta dentro de la franja de meses más cálidos observados. Europa occidental acumuló un periodo junio-julio extraordinariamente caluroso, mientras las anomalías térmicas siguieron elevando la evaporación, el estrés vegetal y la demanda de agua.

🌊 Océanos Récord de temperatura superficial para un mes de julio

La superficie oceánica global fuera de las áreas polares registró valores récord para julio. El exceso de energía marina afecta ecosistemas, favorece olas de calor oceánicas y puede aumentar la humedad disponible para precipitaciones intensas allí donde la circulación atmosférica reúne las condiciones necesarias.

🏭 CO₂ atmosférico La acumulación de gases de efecto invernadero continúa

La señal estructural no cambia: el dióxido de carbono permanece en concentraciones históricamente altas y sostiene el desequilibrio energético planetario. Las variaciones meteorológicas redistribuyen el calor, pero no eliminan el forzamiento de fondo generado por las emisiones y la pérdida de sumideros naturales.

🧊 Hielo polar La Antártida conserva una cobertura inferior al promedio

La extensión del hielo marino antártico fue la quinta más baja registrada para julio, con déficits en la mayoría de los sectores salvo el mar de Amundsen. En el Ártico continúa la temporada de deshielo, por lo que la evolución de agosto requiere vigilancia satelital constante.

🔥 Incendios Europa atraviesa una emergencia de alcance regional

El calor, la vegetación seca y la baja humedad han alimentado incendios graves desde la península ibérica hasta los Balcanes y Europa central. Las evacuaciones y la dispersión de humo muestran que el riesgo no termina en el frente de fuego: también alcanza la salud, el transporte y los ecosistemas acuáticos.

🏜️ Sequías Suelos y ríos europeos mantienen déficits severos

Partes de España, Francia, Alemania, Austria y Hungría presentaron en julio humedades superficiales del suelo extremadamente bajas. Los caudales reducidos afectan abastecimiento, navegación, agricultura, generación eléctrica y capacidad natural de los territorios para amortiguar nuevas olas de calor.

⛈️ Fenómenos extremos Calor, fuego y lluvia intensa conviven en distintos continentes

Mientras Europa combate incendios, sectores de Asia han sufrido episodios de lluvia extrema e inundación. Esta simultaneidad no significa que todos los eventos tengan una causa idéntica, pero evidencia cómo una atmósfera más cálida puede intensificar extremos y ampliar las necesidades de prevención.

🌀 Señal planetaria El Niño se fortalece con rapidez

NOAA estima una probabilidad superior al 90 % de que el episodio alcance intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027. La señal obliga a reforzar vigilancia de sequías, incendios, lluvias extremas y alteraciones agrícolas en regiones sensibles del Pacífico y los trópicos.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La prioridad inmediata seguirá concentrada en el peligro de incendios y calor persistente en partes de Europa, junto con el transporte de humo hacia áreas alejadas. El fortalecimiento de El Niño aumentará gradualmente su influencia sobre la circulación tropical, aunque sus impactos regionales no serán uniformes ni automáticos. También será necesario seguir las cuencas con caudales bajos, la evolución de la humedad del suelo y cualquier episodio de lluvia intensa sobre territorios ya saturados o densamente urbanizados.
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Cuál es el fenómeno meteorológico que podría afectar al hemisferio norte en los próximos días

Se trata del calentamiento súbito estratosférico que encierra un frío extremo en cualquier sector del norte del planeta. Qué dicen los especialistas sobre lo que puede ocurrir este mes


Es sabido que el calentamiento global tiene consecuencias, y que algunas de ellas podrían percibirse dentro de varios años. No obstante, hay ciertos eventos climáticos que preocupan a los expertos por la inmediatez de sus efectos, que incluso podrían modificar el clima de una región. Es lo que está ocurriendo en la Península Ibérica, un territorio que comprende a países como España, Francia, Portugal y Andorra, bajo la influencia marítima del Mediterráneo y del Océano Atlántico.

¿De qué se trata? Del calentamiento estratosférico repentino, que comienza con un vórtice polar: una banda de vientos que rodean el Ártico y mantienen el frío “encerrado” en el extremo norte del planeta Tierra. Con un aumento de temperatura, la banda ventosa puede ceder, permitiendo que el aire helado se dirija hacia las zonas del sur, lo que podría implicar olas de frío en cualquier parte del hemisferio boreal.

Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU, se cree que el calentamiento estratosférico repentino, como término, apareció por primera vez en una edición de 1853 de la revista Living Age. Sin embargo, la mayoría de las personas lo escuchó por primera vez en el año 2014, cuando un frío récord azotó a Estados Unidos y especialmente a Nueva York en el mes de enero.

En la región del Ártico se encuentra el origen de este fenómeno, caracterizado por vientos helados que circulan hacia otros puntos del globo terráqueo (Pexels)En la región del Ártico se encuentra el origen de este fenómeno, caracterizado por vientos helados que circulan hacia otros puntos del globo terráqueo (Pexels)

Si bien ocurre todos los años, los expertos advirtieron que en la actualidad podría haber consecuencias directas y preocupantes, en principio, en regiones europeas. “El aire frío puede comenzar a desplazarse a otras regiones y producir un fuerte desalojo en alguna zona del mundo, provocando un cambio de tiempo muy invernal. Los modelos de aquí a finales de enero apuntan a que es probable que ocurra, pero nadie sabe si en las siguientes semanas tendrá consecuencias, en forma de una ola polar en alguna región, que podría ser Europa”, dijo en diálogo con El Mundo el meteorólogo José Miguel Viñas.

“En el Ártico hay ahora aire frío acumulado, que es como se forma el vórtice polar. Ese vórtice existe tanto en la troposfera (la parte baja de la atmósfera, que es donde vivimos), como en la estratosfera. En invierno, el frío se concentra en esas dos capas, que están acopladas. A veces ocurre que desde la troposfera se inyecta aire muy cálido a la estratosfera, y se forma ese calentamiento súbito estratosférico. Tanto la ola de frío de Rusia actual como la que hubo en América (del norte) en diciembre no se dan con esa magnitud todos los años”, añadió el profesional.

Otros fenómenos climáticos que podrían afectar al planeta

El calentamiento global estratosférico repentino no es el único evento climático que preocupa a los expertos por sus consecuencias directas e inmediatas. Por caso, el llamado “ciclón bomba”, una tormenta grande e intensa de latitudes medias que tiene una presión baja en su centro, frentes meteorológicos y una serie de condiciones climatológicas asociadas, es muy frecuente en la costa este de Estados Unidos.

Los ciclones que azotaron a Estados Unidos son, en cierto modo, producto del contraste de temperaturas entre la tierra y el océano (Getty)Los ciclones que azotaron a Estados Unidos son, en cierto modo, producto del contraste de temperaturas entre la tierra y el océano (Getty)

¿Por qué sucede allí? Porque las tormentas en las latitudes medias -una zona templada al norte de los trópicos que incluye todo el territorio continental del país del norte- obtienen su energía de los grandes contrastes de temperatura. A lo largo de la costa este de Estados Unidos, durante el invierno, existe un potente contraste térmico natural entre la tierra fría y la corriente cálida del Golfo, según consignó la revista Time.

De esta manera, se pueden observar desde ventiscas hasta fuertes tormentas eléctricas y precipitaciones. Este fenómeno se convierte en una “bomba” cuando su presión central disminuye muy rápidamente, al menos 24 milibares en 24 horas. Dos famosos meteorólogos, Fred Sanders y John Gyakum, dieron nombre a este patrón en un estudio de 1980.

Cuando un ciclón “bombardea”, o sufre una bombogénesis, esto nos indica que tiene acceso a los ingredientes óptimos para fortalecerse, como altas cantidades de calor, humedad y aire ascendente. La mayoría de los ciclones no se intensifican rápidamente de esta manera. Los ciclones bomba ponen a los pronosticadores en alerta máxima, porque pueden producir impactos dañinos significativos.

Las olas de calor son, en algunos casos, un "cisne gris", debido a sus características excepcionales y extrañas (EFE/ John G. Mabanglo)
Las olas de calor son, en algunos casos, un «cisne gris», debido a sus características excepcionales y extrañas (EFE/ John G. Mabanglo)

Otra problemática muy latente en la actualidad es el “Cisne gris”. Según la revista Time, este es un término utilizado por los científicos para describir “un evento extremo increíblemente raro, estadísticamente hablando”. Y como el cambio climático hace que los llamados eventos “una vez en un siglo” (los imposibles de predecir, o “cisnes negros”) tengan chances de ocurrir con más frecuencia, los expertos buscan determinar en qué medida el aumento de las temperaturas globales hace que ciertos eventos climáticos extremos sean más probables. Esto se conoce como ciencia de atribución climática.

Por ejemplo, un estudio publicado en el pasado mes de noviembre determinó que la ola de calor del noroeste del Pacífico del año 2021 fue un evento de “cisne gris”, y que fue posible gracias a una serie de condiciones climáticas poco probables que ocurrieron al mismo tiempo. El autor de la investigación aseguró a los medios en ese momento que, a pesar de ser estadísticamente improbables, en función de cómo está cambiando el clima, se están volviendo “físicamente concebibles y también potencialmente predecibles para el presente o el futuro”.

Fuente original: https://www.infobae.com